Feria de Artesanías de Navidad - Estará instalada hasta el jueves próximo

Esperan incremento de ventas

Las trabajadoras se mostraron expectantes de que con la llegada de las fiestas, no sólo los villamarienses, sino también gente de los pueblos se acerquen a los stands montados en el centro de la ciudad
lunes, 21 de diciembre de 2020 · 11:13

La Feria de Artesanías de Navidad es tradicional. Lleva más de 20 años y este, por primera vez, costó hacerla no sólo por la pandemia de coronavirus en sí misma, sino también por el desgaste que generó: ahora, inevitable, todo es con cuidado. En este sentido, Vanina Sassone, una de las organizadoras, dijo que “fue complicado” planificarla porque es “todo burocracia”: la documentación, los permisos y el protocolo, a pesar de que ya existía desde agosto, según señaló, uno elaborado por la Provincia. Ella, junto con otras compañeras, estuvo yendo a las oficinas del municipio durante aproximadamente dos meses para lograr la habilitación.

Si bien sostuvo que faltó apoyo, agradeció, acompañada por otras dos artesanas, al coordinador de Electricidad, Alumbrado Público y Semaforización, Laureano Roganti; a la subsecretaria de Inspección General, Valeria Suárez, y al subsecretario de Inclusión Social, Jorge Argüello. Y finalmente, desde el jueves 17 de diciembre montaron los stands en la esquina de General Paz y Buenos Aires, en el centro de la ciudad, y comenzaron a trabajar, cumpliendo con las medidas de bioseguridad: dos metros de distanciamiento, utilización de tapabocas y alcohol. Estarán hasta el próximo jueves y hacen horario de corrido: de 9 a 21. A la vez, comentaron que ayer y el sábado se extendieron un poco y estuvieron hasta las 11, 12 de la noche.

En la feria hay 22 puestos y la gran mayoría son artesanos locales. Entre otras cosas, se ofrecen juegos para niños, didácticos, objetos de cerámica, madera, cuero, plata, alpaca, joyería, tejidos en macramé, sahumerios e instrumentos musicales. En relación al día que se inauguró el recorrido, Sassone manifestó que estuvo “bastante tranquilo”. El viernes, con la tormenta grave que azotó a la ciudad, afirmó que fue “un día perdido”. El sábado, en tanto, se movió “un poquito más”. Respecto de las expectativas en el marco de las fiestas, expresó que al haberse “abierto toda la circulación en la provincia” esperan que para Navidad se acerque gente de pueblos aledaños a hacer las compras.

 

Perfiles

“Hago joyería en alpaca y mi marido hace en plata: más que nada anillos, gargantillas, pulseras”, describió Sassone en vinculación con su trabajo, que realiza desde hace alrededor de 25 años por vocación. Desde pequeña le gustaba el oficio, y cuando terminó el secundario continuó haciéndolo. Luego, al descubrirle la veta comercial, decidió dedicarse exclusivamente a ello. “Igual, los primeros años son duros hasta que uno aprende el oficio”, aclaró.

En el contexto de pandemia, aseguró que la situación para los artesanos fue “un desastre” porque no pudieron viajar a capitales de provincias como lo hacían habitualmente. Y añadió que esta es la segunda vez que instalan una feria en lo que va del año. Asimismo, hizo hincapié en que debió “buscar ingresos alternativos para poder pasar el invierno”: en su caso preparó viandas.

Laura Bernardiz, por su lado, también hace unos 20 años que es artesana y teje en macramé -mandalas, atrapasueños- y vende bijouterie. Al igual que Sassone, dijo que es su vocación y que se dio cuenta de que podía vivir del oficio. En vinculación con lo que fue 2020, lo calificó como “re flojo” y destacó que ofreció sus productos a través de las redes sociales. Sin embargo, resaltó que “no es lo mismo” porque en su labor prima “el contacto con el público”.

Fernanda Quiñones es otra de las mujeres que armó su stand y trabaja con cuero: hace carteras, billeteras, cintas, monederos. Como sus compañeras, ejerce el oficio desde hace unas dos décadas, que comparte con la cocina, otra de sus vocaciones. Por último, recalcó que debió hacer cursos para acostumbrarse a comercializar vía online, como consecuencia de no poder viajar.

Claudia Páez, hija de originarios, tiene 56 años, es cordobesa y también es artesana del cuero desde hace 38. “Lo traigo en mi familia”, dijo y explicó que aprendió de su entorno y luego se perfeccionó y aggiornó. Entre otras cosas, ofrece cintos. Además destacó: “Tengo la particularidad de que vendo talles especiales, así que en la zona mis clientes me esperan a través de los años”. Por eso, el jueves, apenas llegó logró entregar algunos productos: es la primera feria de la que participa desde marzo, cuando se decretó el aislamiento.

“Ser artesano es una elección de vida. Si se toma con responsabilidad y con amor, es un trabajo del que se puede vivir dignamente, estudiar, hacer tu casa, comprar tu vehículo para poder trasladarte por el país”, subrayó la mujer. Y al mismo tiempo enfatizó que, de alguna manera, ellas son “guías de turismo” para los visitantes. “Cada uno tiene particularidades culturales y nos vamos conociendo, enseñando y retroalimentando”, apuntó.

Respecto de su caso contó que, aunque no debió recurrir a otro trabajo para sobrevivir en medio de la pandemia, sí le fue “muy difícil” capacitarse y aprender a tener presencia en las redes sociales para dar a conocer sus productos. Finalmente, aseveró: “Ha sido muy duro para mis compañeros. En mi caso personal pasa que no estoy criando niños. El problema es cuando se está criando, porque a los niños hay que responderles”.

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