13 de diciembre - Día del Optico - Salud visual - La necesidad de un acompañamiento apropiado

Opticos piden que no se los vea solo como simples vendedores

Ana Buceta es la presidenta del Colegio de Opticos de la provincia y pidió que los profesionales sean reconocidos como personas capacitadas
domingo, 13 de diciembre de 2020 · 08:30

Un poco de historia: Lucía nació en el año 283 en Siracusa, ciudad de la provincia romana de Sicilia, Italia y murió joven, a los 21. Consagró su vida a Dios e hizo un voto de virginidad. Su madre, que estaba enferma, le pidió que se case con un pagano. Ella no quiso y, para liberarse de ese compromiso, convenció a su madre: le dijo que, para curarse, fuera a la tumba de Santa Agueda de Catania y le rezara. La mujer se recuperó. Entonces, Lucía aprovechó e insistió en consagrar su vida a Dios y en que, su madre, noble y rica, donara su fortuna a los pobres. Le dijo que sí. Mientras, ocurrieron otras cosas: al joven pagano no le gustó lo que sucedía y acusó a Lucía por ser cristiana ante el procónsul Pascasio.

Eran los tiempos del emperador Diocleciano: fue una de las últimas y más sangrientas persecuciones a los cristianos en el Imperio Romano.

A Lucía la arrestaron. Pascasio le ordenó a sus soldados que la llevaran a un prostíbulo y la violaran. Ella se resistió. Después quisieron quemarla con aceite hirviendo. Tampoco pudieron. Las versiones sobre su muerte difieren: la decapitaron, la martirizaron con golpes en la espalda. Antes de morir, Lucía profetizó su canonización y su patronazgo como Protectora de Siracusa.

También se dicen otras cosas. Por ejemplo, que los ojos de Lucía no dejaban descansar a uno de sus pretendientes y que, entonces, ella se los arrancó para entregárselos: él se habría convertido al cristianismo. Otra leyenda cuenta que los soldados le arrancaron los ojos pero en vano: Dios le concedió unos nuevos. Incluso se comenta que, cuando se encontraba ante el tribunal, sin ojos, seguía viendo.

La proximidad es etimológica: el nombre Lucía deriva, parece, de la palabra latina lux que significa luz. Cada 13 de diciembre se venera a Santa Lucía, Patrona de la vista, y por eso, hoy, también, se celebra el Día del Optico: se lo hace desde 1952, cuando lo promulgó la Asociación de Opticos y Técnicos de la Provincia de Buenos Aires (ADOT).

 

Valorar lo profesional

Ana Buceta (matrícula provincial 111) tiene 51 años y es, además de óptica técnica contactóloga, la presidenta del Colegio de Opticos de la Provincia de Córdoba y, en este marco, habló sobre su rol y dijo que “es una tarea difícil” porque se mezclan intereses. “Muchas veces, la parte comercial no la manejan profesionales”, sostuvo y destacó que desde la institución valoran, principalmente, a aquellos que se capacitan y están actualizados.

Por otra parte, en el marco de un 2020 atravesado por la pandemia, contó que la situación fue compleja porque, en los inicios, no se los consideró como esenciales. “El óptico cuida la salud visual de la población. Entonces fue una tratativa a nivel nacional muy grande”, manifestó. Debieron enviar notas al Ministerio de Salud hasta que, por medio de un decreto, los autorizaron a reabrir. En esta línea, añadió que estuvo en contacto con colegas de todo el país y que fue una “lucha entre todos”. Seguidamente, hizo hincapié en que se vieron obligados a cerrar sus puertas durante unos dos meses, lo que trajo aparejado consecuencias. En esta dirección, pensó en escenarios posibles: si a una enfermera que debía canalizar a un paciente se le rompían los anteojos, las ópticas no funcionaban. “Se las tomaba como un comercio y, en realidad, dentro de la óptica hay un profesional de la salud”, puntualizó.

En esta dirección, expresó que, desde hace tiempo, batallan por su reconocimiento para que sean considerados como personas capacitadas y no solo como “un simple vendedor”. Posteriormente, se refirió a los anteojos e indicó que se los suele tomar como “algo de moda” o “estético” y no se atiende a la calidad del cristal que, si no es analizada, puede generar problemas. Asimismo, planteó que los lentes se venden en farmacias, quioscos, freeshops de aeropuertos y hasta en estaciones de servicio donde no se someten a control.

 

“Al ojo no lo podés remplazar”

“Al ojo no lo podés remplazar. Entonces, como profesionales, estamos tratando de concientizar y de que la gente sepa por qué al anteojo se lo tiene que comprar en una óptica. El óptico lo va a asesorar de acuerdo a la patología, a la necesidad, al uso, al trabajo, a la actividad que realice”, describió. Y, como ejemplo, hizo referencia al eclipse total de sol que sucederá mañana. “No lo podemos mirar directamente sin ninguna protección. Sí o sí necesitamos un filtro. Hay maneras caseras que se han explicado y las encontrás en Internet. Ahora, como óptico, te voy a asesorar un filtro que tenga una protección y no te dañe tu salud visual”, comentó.

Respecto de la era actual, digital, también aludió a los riesgos que se corre con la compra online de productos. “¿Quién te garantiza que lo que te están entregando es de calidad, que no te va a perjudicar en la visión? No tenés el acompañamiento de un profesional que te asesore”, dijo.

Para el Día del Optico, pidió, entre otras cosas, que se termine con la venta callejera de lentes. Y cerró: “Mi deseo es que todos mis colegas puedan capacitarse, perfeccionarse y que podamos avanzar en nuestra profesión y ser totalmente responsables, y que la gente visibilice al profesional óptico. Si tengo una premisa es: ‘Cuidemos nuestros ojos’”.

 

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