1948 - 10 de diciembre - 2020
Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Se conmemora hoy en todo el mundo. Y la APDH de Villa María y Río Tercero, junto a la delegación de la UEPC, lo hacen pensando en “la construcción de un hombre y un mundo nuevo”“Cada uno de nosotros
es culpable ante todos,
por todos y por todo”
F. Dostoievski
A 72 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los gobiernos del mundo tendrían que asumir como paradigma y como herramienta para construir otro contexto, otro universo, un proyecto sólido que apunte esencialmente a la niñez y juventud, en el que la Verdad y la Justicia sean las columnas vertebrales que sostengan esa nueva realidad, esa nueva humanidad.
La vida en momentos nos obliga a asumir actitudes, individuales y colectivas, que nos generan felicidad, bienestar y, en otras, incertidumbres.
Una y otra nos están marcando un camino a seguir; si ese camino nos compromete con el otro/a/e, es el buen camino y es lo que tenemos que fortalecer y seguir haciendo; si, por el contrario, es el otro, nos equivocamos, y es la oportunidad de detenernos y repensar si lo que hicimos fue por error o deliberado. Tal vez sea el momento de mirarnos interiormente y sumarnos con aquellos que trabajan con una mirada integradora y con principios que buscan establecer una justicia y un Estado que procure el bienestar de toda la sociedad.
El virus
Son tiempos de reflexión, la presencia del virus ha hecho más visibles las desigualdades, ha corrido un velo que nos obliga a detenernos, para asumir otra mirada y otros proyectos que tengan una amplitud de pensamiento, generoso y crítico, para visibilizar el entorno, el universo con un grado más profundo de responsabilidad frente a la torpeza de las personas.
El 10 de diciembre es una fecha histórica, que cierra o pretende hacerlo, en la que la humanidad sufrió dos guerras y dejó sumido al mundo en la miseria, la desolación, el pesimismo, pero también el aprendizaje y la esperanza para encontrar las herramientas políticas y humanas para superar el momento y edificar otro tejido social. La pretensión de omnipotencia del hombre va dejando la tragedia, la ostentación de ese pretendido poder imperialista, que avasalla con irracionalidad la naturaleza y los derechos, así es la historia y no es ficción.
Las circunstancias históricas en el mundo y en nuestro país han demostrado que el sistema económico y político ha quebrado en su propia esencia, en su propio poder, poniendo en evidencia la fragilidad del mismo y la necesidad de repensar en una sociedad, con un pueblo más protagonista, participativo e integrado a los sectores que toman las decisiones, que hacen a nuestra vida y a la vida de la sociedad en su conjunto.
Futuro amenazado
“La historia se ha acelerado a un ritmo vertiginoso, que amenaza el futuro de la raza humana. Los grandes problemas a que nos enfrentamos: la guerra, la paz y las posibilidades de un orden mundial, del proyecto imperial de Estados Unidos y de cómo un grupo de políticos locos, trastornados, pretende implantar su propia versión de la supremacía mundial, de los efectos de la globalización que acentúa las desigualdades en el mundo, de la crisis Estado-Nación, de las inmigraciones, el racismo y la xenofobia”. Guerra y paz en el siglo XXI - Eric Hobsbawm.
Muchos afirmarán: estos locos siempre sugirieron que tenemos que pensar, hacer y construir otro escenario mundial, pero lo hicieron desde el imaginario, desde lo ideal, desde lo ficticio y no de las posibilidades concretas y reales. Tal vez, se pueda aceptar esa postura crítica y para no repetirla, los convocamos al desafío del gran encuentro y construcción de una sociedad concreta, donde el paradigma sea la vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Es necesario determinar decisiones en defensa del trabajo, la salud, la protección general de la sociedad y la vida, asumiendo el compromiso de compartir, con otras organizaciones sociales y de derechos humanos, la construcción de una sociedad que busque la equidad para todos.
Uno de los desafíos de nuestro tiempo, sin ser pietistas ni moralistas, es volver a inculcar en la conciencia de nuestro pueblo el sentido de la solidaridad humana, de estar en el mundo para los demás y por los demás y a través de los demás. La erradicación de la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras persista la pobreza, no habrá verdadera libertad.
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
Regional Villa María y Río Tercero
Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba
Delegación Departamento General San Martín
