1962 - 5 de noviembre - 2020
Una compañía de seguros ciento por ciento villamariense, en la Cúspide
Dicen, los entendidos, que fundar una compañía de seguros requiere cumplimentar tantos requisitos como la creación de un banco. Eso fue lo que hizo un grupo de visionarios y emprendedores de esta ciudad, que llegó hasta lo más alto en el rubroEscribe Alejandro Ascasubi Especial para El Diario
Cúspide Compañía Argentina de Seguros SA nació el 5 de noviembre de 1962, cuando productores locales que trabajaban para diferentes empresas de Buenos Aires decidieron aunar esfuerzos y crear una propia. Fue una suerte de proeza de parte de un grupo de vecinos de esta ciudad que podrían incorporarse a la categoría de “visionarios”, esa que ocupan los que un día dijeron “vamos a hacer el mejor Anfiteatro del país” o lo que se propusieron “traer una universidad”.
Sabiendo que son muchísimo más los integrantes de aquella nave de los sueños, no deberíamos dejar de mencionar a Humberto Barberis, Antonio Baricco, Hilario Alassia, Alberto Pacheco, Víctor Muñoz (el gerente), Héctor Cova, Norma Cova, Jorge Cova y Jorge Rainero. Todos ellos se rodearon de personas “con don de gente”, como el contador Horacio Cabezas (dos décadas después sería el intendente de la ciudad en el regreso de la democracia) y Mario Alfonso Juan Berrini, a quien designaron por varios períodos como presidente del Directorio.
Crear una sociedad anónima en el rubro de los seguros no algo sencillo y mucho menos lo era en aquella época. Se debe cumplir con todos los requisitos que establece la Superintendencia de Seguros de la Nación, lo que suponía por entonces un ir y venir permanente a Buenos Aires y, lo que no era menos importante, se necesitaban accionistas...

Y los visionarios salieron a vender acciones a sus conocidos para concretar el sueño. “En realidad, los amigos no invertían, porque la empresa no cotizaba en la Bolsa de Valores ni nada; nadie sabía cómo resultaría... Fue más que nada un acto de confianza. Y resultó ser un éxito para ellos, para los 350 accionistas que consiguieron, para los más de 5.000 asegurados y para más de medio centenar de familias que encontraron en Cúspide su fuente principal de ingresos”, recordó el extrabajador de Cúspide y dirigente del Sindicato del Seguro, Luis Martínez, en diálogo con El Diario.
La empresa de capitales ciento por ciento locales que alquiló inicialmente en Santa Fe 1068 y más tarde adquirió su propio edificio en Buenos Aires 1045 (hoy ocupado por el Banco Supervielle).
En materia de seguros, el dinero de la ciudad y de la región se quedaba en la ciudad y la región. Así, Cúspide fue una muestra que condice con aquella frase del acervo popular que afirma que “la unión hace la fuerza”.
Y sobrevinieron el Onganiato, el Rodrigazo, Martínez de Hoz, la Hiperinflación… hasta la crisis económica, financiera e institucional de 2001, la del delarruísmo, que resultó terminal, que selló una de las experiencias más enriquecedoras en materia de emprendimientos locales, cuando ni siquiera se usaba como ahora la palabra “emprendedurismo”.
Las puertas de la compañía se cerraron definitivamente el 20 de julio de ese año. En ese momento, la facturación mensual de la empresa rondaba los tres millones de pesos, que eran equivalentes a tres millones de dólares. Esa era también la cantidad aproximada que se volcaba luego, mes a mes, al mercado villamariense y regional. Pero Villa María nunca volvió a contar con una aseguradora local. Ahora, el grueso de lo que los ciudadanos y las empresas aportan por seguros, que son cifras millonarias si se ven globalmente, que viajan principalmente hacia la Capital Federal, donde tienen sede la mayoría de las empresas.
Algunos de los empleados, como el propio Martínez, permanecieron hasta el presente en el rubro con su propia empresa recuperada, a fuerza de mantener los principios rectores de aquella compañía que supo sostenerse en la cúspide durante casi cuatro décadas, y de la que se acaban de cumplir 58 años de su fundación.
