Barrio Industrial - A un costado de las vías del ferrocarril

"Sin esto, estaríamos en la calle"

El municipio proyecta un Centro de Atención Integral, pero hoy el gabín está ocupado por familias sin techo
jueves, 5 de noviembre de 2020 · 07:02

Escribe Diego Bengoa
De nuestra Redacción

Siete familias y siete niñas y niños menores de 5 años habitan el gabín de barrio Industrial, un vetusto y representativo edificio situado al costado de las vías del ferrocarril, camino a barrio Las Playas.

Residen allí en ambientes frágiles e inseguros, con condiciones sanitarias muy pobres. Hay dos baños, uno en planta alta, y otro abajo, usados respectivamente por los residentes de cada piso.

Actualmente solo hay una pieza desocupada, que no tiene puertas ni ventanas. En los espacios en los que moran, sectorizaron con telas o muebles para tener ducha, cocina y habitación.

El Diario llegó al lugar en la siesta de ayer, para conocer qué piensan y sienten los habitantes del espacio ante la noticia de que el Gobierno local proyecta transformar lo que hoy es su hogar en un Centro de Atención Integral, destinado principalmente a mujeres y jóvenes.

A minutos de que ingresáramos, llegó Rocío, una joven de 23 años, quien amablemente describió la situación del lugar. Ella es hija de Carlina, quien también mora en este edificio, como lo hace su tío o su primo Gonzalo. Al ratito se sumó Ayelén, de 25 años.

Desde afuera. El gabín de barrio Industrial, ubicado al costado de las vías, camino a barrio Las Playas, ayer a la siesta. Habitan siete niñas y niños en el lugar

En este marco, contaron que en el gabín residen siete niños y niñas. “Yo soy mamá de uno y Ayelén de dos”, comentó Rocío, quien mencionó que nació en el gabín, donde ha permanecido gran parte de su vida, a excepción de un paso circunstancial por una casa que le prestaron en barrio Los Olmos. Ambas relataron que dejaron el gabín durante un tiempo, pero luego retornaron, y remarcaron que no tienen pareja, tal como ocurre con “el resto de las chicas que viven acá”.

Tras contar que desde el MuniCerca le prestaron una casa en Los Olmos, Rocío dijo que el municipio “quiere llevar” a sus tíos al Hogar de Ancianos, propuesta que la pareja no acepta. “Estuvieron toda la vida acá, y si es para irse a un hogar de ancianos, prefieren continuar estando en este lugar”, explicó.

Las condiciones climáticas impactan profundamente en estas familias. Es que cuando llueve, el techo parece esfumarse, sin resguardarlos. “Esta pieza se llueve toda”, señaló Rocío mirando una de las habitaciones. “Las galerías también”, acotó Ayelén en referencia a uno de los espacios comunes de todo el grupo, en el que deambulan pequeños todo el tiempo.

“Mi tío tiene bombeador, y cuando llueve no se puede usar porque si se moja nos quedamos dos o tres días sin agua”, comentó una de ellas exhibiendo la máquina ubicada en el patio.

Consultadas sobre los servicios básicos con los que cuentan, mencionaron que tienen agua y energía eléctrica. El contexto sanitario es excluyente.

En cuanto al sostén económico, aseguraron que se las “rebuscan”. “A mí me saben llamar para hacer limpieza, y a ella para que sea moza, pero por la cuarentena todo se complicó”, declaró Rocío.

“No le tenemos miedo al coronavirus porque casi no tenemos contacto con nadie”, dijeron las chicas que recibieron a El Diario en el añoso espacio

De acuerdo a lo que contaron, hace cinco meses que no reciben bolsones con alimentos por parte del Estado. “Menos mal que está la Tarjeta Alimentar”, acotó Ayelén.

Sus experiencias con la dirigencia política no son óptimas. No están anotadas en listados de eventuales planes habitacionales de la Municipalidad, una política pública que en los últimos años tuvo poca respuesta. “Mi mamá se cansó de renegar, fue parte de grupos que hicieron marchas afueras de la Muni y no pasó nada”, recordó Ayelén.

“Nos gustaría tener nuestra casita, humilde, con una piecita nos arreglamos, como acá. Las dos estamos solas sin pareja y pensamos en nuestros chicos”, señalaron.

“Si van a hacer algo acá, no vamos a permitir que nos dejen en la calle”, marcaron y pidieron que les desmalecen detrás del inmueble, que está lleno de yuyos altos y basura. “Atrás hay víboras y alacranes. Tenemos miedo por nuestros chicos”, graficaron, tras comentar que mantienen el  frente limpio.

A veces se sobresaltan durante la noche y las invade la angustia. “La Policía viene cada vez que roban, porque creen que se meten acá. Siempre les decimos que entren, porque no tenemos nada que ocultar. No vamos a andar robando siendo madres”, subrayaron.

 

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