Por la colocación de un árbol en un inmueble de barrio Centro
Vecina reclama por un “insólito” hecho que vivió en el municipio
Asegura que la obligaron a gastar más de 1.500 pesos para adquirir un lapacho y que a su esposo le dieron una orden para retirar gratuitamente otro ejemplar del vivero municipal. Cuestiona “la doble vara” con la que se expidenUna vecina de barrio Ameghino, que posee una propiedad en barrio Centro, se hizo presente en nuestra Redacción para “hacer público algo insólito que me pasó el último jueves en la Municipalidad de Villa María”.
Se trata de Estela Maris Civeriatti, quien comenzó relatando: “Me presenté en Mesa de Entrada con una notificación recibida horas antes, en la cual me notificaban que con un plazo de 72 horas debía plantar un árbol frente a un inmueble de mi propiedad, ubicado en Belgrano 245”.
“Allí me indicaron que debía dirigirme a la Oficina 323, en el tercer piso. En la misma fui atendida por la ingeniera Cecilia Masciotta, quien me informó que la notificación estaba vencida y que si no colocaba dicha planta inmediatamente tenía que pagar una multa”, siguió.
Ante esa situación, Civeriatti indicó: “Le expliqué que por razones laborales no había tenido el tiempo para dedicarme y le informé las medidas de la vereda, para que de acuerdo a ello me indicaran qué especie debía colocar”.
“Así lo hice porque el día anterior la secretaria del estudio de mi hija consultó en el municipio al respecto y le dijeron que tenía que llevar las medidas para que ellos nos entregaran la planta que correspondía colocar de acuerdo a las dimensiones de la vereda”, relató.
Luego aseguró: “Puse a la ingeniera Masciotta al tanto de eso y me respondió ‘no señora, no estamos dando plantas porque estamos en campaña de forestación’ y me dio un papel ‘para que vaya urgente y compre una planta que corresponda a esas medidas’”.
“Me ordenó que fuera ‘ya’ a comprarla, pero eran casi las 12 del mediodía y le pedí que me diera plazo al menos hasta el día siguiente, ya que tenía que buscar la planta y luego conseguir alguien que la colocara adecuadamente”, manifestó, ante lo que Masciotta “aceptó y me dijo que me daba una nota para tener un día más de plazo para plantar el árbol”.
Siguiendo con su relato, la mujer contó que “de todos modos, apenas salí de la Municipalidad fui a un vivero a comprar un lapacho, por el que pagué algo más de 1.500 pesos, pero cuando llegué a mi casa me encontré con una gran sorpresa”.
“Sin saber que yo había ido al municipio, mi esposo también había ido a realizar el mismo trámite, con una hora de diferencia, pero con más suerte que yo, ya que a él le dieron una orden para que vaya al vivero municipal a retirar sin cargo un ejemplar de fresno, que era uno de los árboles adecuados para la dimensión de la vereda”, sostuvo.
Volvió para reclamar
Molesta por la “doble vara” con la que se trató la situación, Estela Maris expresó que “al día siguiente, el viernes, me presenté nuevamente en la Municipalidad y volví a dirigirme a la Oficina 323 para reclamar por lo sucedido”.
“Esta vez me atendió la señora Pilar Martínez Rossa, quien al principio, junto a Masciotta, negaba haberme atendido”, criticó.
Al notar esa postura, la mujer aseguró: “Les dije que las iba a demandar por lo ocurrido y me llevaron a otra oficina donde me atendió el señor Daniel Climaco, quien me dijo que yo estaba confundida y que la Municipalidad no estaba entregando plantas”.
“Ante eso, le mostré la orden que le habían dado a mi marido para retirar un ejemplar del vivero municipal, pero Climaco dijo desconocer esa orden y que no había sido otorgada por su oficina”, relató, sin dejar de recordar que “le mostré que la nota tenía el membrete del municipio, además de un sello y una firma, pero Climaco me siguió negando que la orden había sido realizada desde su oficina”.
Ampliando su testimonio, Estela Maris lamentó otra actitud que asegura que Climaco tuvo hacia ella: “En un momento le digo que la situación me estaba haciendo mal y que no podía pasar nervios porque padezco de un tumor cerebral, a lo que él respondió empezándose a poner alcohol rápidamente y diciéndome que el tema ya estaba terminado”.
“Le contesté que esto para mí ni siquiera había comenzado y que me parecía perfecto que se cuidara del coronavirus, pero tiene que saber que mi tumor no es contagioso y no debe tenerle miedo”, amplió.
Lo acontecido llevó a la frentista a considerar: “A la señora Pilar Martínez Rossa la felicito por la tarea que realiza con los perros de la calle, pero quiero pedirle que también le dedique un poco más de atención a la función que desempeña en la Municipalidad”.
“No se dieron cuenta que en el transcurso de una hora atendieron a dos personas por el mismo caso; a una le dijeron que sí y a otra que no ante un pedido”, remarcó.
Contando más desprolijidades que padeció al respecto, Civeriatti narró: “El señor Climaco y varias personas más que estaban presentes en ese momento no sabían de quién era la firma de la orden que le dieron a mi marido, pero yo quiero saber quién autorizó la misma”.
“Además, en un momento Climaco me comentó que las plantas que entrega el municipio son para vecinos indigentes, a lo que le respondí que mi marido no es un indigente. Convivimos hace casi 40 años y compartimos todos nuestros bienes familiares”, dijo, agregando además que “con ese criterio, quiere decir que yo no soy indigente, por eso me hicieron gastar más de 1.500 pesos, y mi marido sí lo es, por eso le regalaron el árbol”.
“Es una burla lo que nos hicieron, tendrían que complementarse en su trabajo”, opinó la mujer.
En la parte final de su testimonio, la denunciante remarcó: “No voy a parar hasta saber quién firmó la orden para retirar un fresno del vivero municipal. La misma está dirigida hacia mi persona, como propietaria del inmueble en cuestión, y salió de la Oficina 323”.
“Se la entregaron en mano a mi esposo. Que se hagan cargo la señora Pilar Martínez Rossa y la ingeniera Cecilia Masciotta, responsable de dicha área”, solicitó públicamente y finalizó su testimonio adelantando que “si no obtengo respuestas a mi reclamo, hasta una demanda judicial no voy a parar, no sé contra quién o quiénes, por daño económico y moral”.
