Entrevista - Poncio, tras la conferencia que dictó para sus colegas de la provincia
Economía: la pandemia deja ganadores, perdedores y un consumidor “diferente”
En una charla con El Diario, el asesor de empresas y docente universitario se refirió al escenario en el que se deberán plantear los negocios luego del COVID-19Darío Poncio (foto) señaló que en este tiempo de pandemia “hubo grandes perdedores, como el turismo, la gastronomía, la hotelería, los sectores del esparcimiento y las empresas de transporte”, al tiempo que indicó que, por otro lado, “Mercado Libre, una suerte de unicornio argentino, es de las que más de benefició: hoy vale 60 mil millones de dólares, que es el valor de YPF, que es una de las empresas argentinas que más vale”.
En el otro extremo colocó a “una empresa que se destacaba en el mundo: Despegar, que era una especie de unicornio mundial, y que a partir del COVID-19 bajó su cotización y tuvo problemas de suspensiones y despidos”.
El analista, consultor de empresas e integrante del staff de la Universidad Nacional de Villa María, disertó el viernes último de manera virtual ante unos 70 matriculados del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, que se conectaron desde distintos puntos del territorio provincial.
Ayer, repasando con El Diario la situación actual y las perspectivas a futuro, Poncio consideró que “el COVID-19 marcó una disrupción, entendiendo este concepto como una interrupción súbita de algo; a punto tal que algunos especialistas ya hablan de los negocios a/c y d/c, en alusión a antes del coronavirus y después del coronavirus”.
“Había cambios que las empresas pasaban hacer en cinco años y que tuvieron que hacer en cinco meses… Lo de Mercado Libre es así porque
dentro de los ganadores está el sector de alta tecnología, del cual Mercado Libre es un alto estandarte. Pero también les fue bien a los laboratorios, las empresas que fabrican y venden productos le limpieza, ya que la gente se cuida y utiliza más estos artículos, a las grandes superficies comerciales, a aquellas empresas que producen bienes para el hogar, porque cuando la gente no pude salir ni a tomar un café y puede hacer algún ahorro, lo destina a cambiar el sillón, el televisor… Y las otras ganadoras son las empresas de delivery”, comentó.
Indicó que “la construcción es otro de los sectores que ha cambiado muchísimo: los grandes desarrollistas están pensando si vale la pena hacer un salón de usos múltiples en los edificios, si no sería mejor hacer un espacio de coworking para que las personas puedan ir a trabajar ahí”. “También hay que pensar si vale la pena hacer tantos locales comerciales como se hacían antes en los bajos de los edificios, porque hay gente que no va a volver a la compra presencial”, deslizó.
Y enseguida apuntó que “la venta por Internet para el comercio y la industria, se puede decir que es el gran cambio dentro de los cambios”. “Hasta el propio Gobierno va a tener que revisar su funcionamiento porque la aparición tan importante de la venta virtual hace que, en muchos casos, haya mucha informalidad”, consideró.
Un nuevo consumidor
Poncio manifestó al periodista de este medio que, “desde el punto de vista del comercio y la industria, tenemos un consumidor más informado, más orientado a consumir productos esenciales y no productos superfluos; un comprador que también busca más la instantaneidad, al que hay que darle respuestas rápidas a través de WhatsApp o de las redes, porque si es un consumidor joven y compra algo hoy, lo quiere mañana en su casa”.
“Claro que también por ahora es un consumidor más temeroso, ya que no sabe cuándo va a terminar la pandemia y por eso cuida más el dinero”, añadió.
Luego dijo: “Si yo analizo a mis clientes y sé que la mayoría de ellos tienen más de 50 años, puedo pensar que la mayoría de ellos, cuando termine el COVID, puede volver a comprar al negocio. Ahora, si los consumidores habituales tienen entre 40 y 50 años, se van a repartir entre los que van a volver al negocio y los que van a seguir comprando como ahora, online. Y de los que tienen menos de 40 años, la gran mayoría va a seguir comprando virtualmente”, afirmó.
Y entonces se preguntó: “¿Vale la pena tener un negocio físico abierto al público si la mayoría de mis clientes compran virtual?”.
“Hay 4 mil millones de usuarios en el mundo en redes sociales activas. En Argentina, con 45 millones de habitantes, hay casi 35 millones de cuentas activas en las redes sociales. Las personas tienen Facebook, tienen Instagram, tienen Twitter y, obviamente, entre otras cosas las utilizan para informarse para de comprar por Internet”, añadió.
Acerca de quiénes van a tener menos problemas para subsistir, sostuvo que serán “aquellos que más se adapten, que innoven su proceso, la forma de organizarse, de comunicar, los que más empatía tengan, los que más sepan qué necesitan para ponerse en los zapatos del cliente y tener una oferta competitiva dirigida al consumidor nuevo”.
“También va a ser muy importante tener un stock variado, porque el consumidor, al estar informado, querrá tener una gran variedad de surtido.
Y va a ser importante que la logística tenga un rol fundamental en el negocio, porque hoy el consumidor no está dispuesto a esperar. Por último, también el comerciante también tendrá que ser muy cuidadosos en el manejo y en la cantidad de mercadería que compre para ofertar”, concluyó.
