Ezequiel Rodríguez levantó casa propia con el subsidio

“Saltó lo del IFE y me dije: Voy a intentar progresar con esto”

El joven de 23 años limpia vidrios y se encontró con la posibilidad de soñar con un lugar donde vivir y puso manos a la obra. Hoy tiene un hogar, aunque necesitaría una mano para poder terminarla y estar en mejores condiciones
miércoles, 11 de noviembre de 2020 · 07:00

Escribe Damián Stupenengo
De nuestra Redacción

A Ezequiel podés verlo limpiando vidrios en una esquina del bulevar Sarmiento. O vendiendo plantines casa por casa. También por las calles de la ciudad ofreciendo pan casero. Ezequiel no se queda quieto. No puede hacerlo.

Tiene 23 años y su apellido es Rodríguez. Y es de los que elige ver el lado positivo de la vida. Podría detenerse a contar sobre sus carencias, sobre lo que le falta, lo que no tiene, lo que necesitan él y su familia. Pero posa sus energías en lo que alimenta su alma: “Gracias a Dios me está yendo bien, hermano”, responde sin titubear al empezar la charla.

Lo que vino después de esa frase, lo dijo como si estuviera anunciando y festejando algo al mismo tiempo: “Con el IFE me hice mi casita”.

Claro que le faltan muchas cosas, se le llena de agua cuando llueve, casi no tiene muebles y necesitaría “hacerle un bolseadito”. De ahí la necesidad de compartir su historia.

 

Con sus propias manos

“Somos 11 hermanos. Mi mamá tenía una casa, ella falleció, y a cada uno nos quedó una partecita del terreno. Mis hermanos ya habían podido levantarse su casa y quedaba yo con mi pedacito de terreno”, relató.

“Saltó lo del IFE y me dije: Voy a intentar progresar con esto”. Soltó, con la ingenuidad de quien no se percata de que está ofreciendo un mensaje cargado de significado. “Un día le dije a mi señora que empecemos, así que compré dos bolsas de Portland para llenar los cimientos y me largué nomás”, recordó.

“Y no sé nada de construcción, hermano, y me puse solo, nadie me ayudó”, aclaró antes de contar que “escuadré más o menos y le di nomás, las paredes me salieron de 10”.

Ezequiel relató con gran entusiasmo el paso a paso para levantar su pequeño hogar: “Empezamos de a puchitos, y cuando llegamos a la altura de la ventana, no teníamos para comprarlas porque son caras. Y justo me llamó mi hermano que tenía unas que quizás no estaban buenas, pero con una pintadita ya está”.

Dice que hizo el intento de poner las ventanas y que le quedaron bien. Que se chocó con un problema cuando fue a averiguar por los tirantes “porque estaban recaros, me quisieron cobrar cuatro mil pesos cada uno, imposible”, pero que lo solucionó finalmente “porque conseguí unos palos gruesos para el techo, me gasté $6.500 en todos, así que con eso empecé el techo”.

Consiguió algunas chapas, la mayoría de ellas le quedaron cortas, y empezó a vivir en el hogar que él mismo levantó, junto a su novia y su pequeño hijo de 5 años. Hasta ese momento, pasaban las noches junto a una hermana y su familia, todos en una pieza. “No podíamos vivir así, así que ya nos metimos en la casa, le entra agua cuando llueve, pero como para meterse ya está”, acotó Ezequiel.

Su visible alegría empieza a amecetarse cuando da cuenta de que “ya ahora se me acabó la plata, me gasté tres IFE míos, dos de mi señora, y con esos 50 mil pesos la levanté, vendí una motito para hacer el piso y no me alcanzó para todo, así que me falta bastante para hacer todavía, pero ya no tengo más plata”.

 

Para sumar

La historia de Ezequiel puede tener un final más feliz aún si la solidaridad dice presente. “Ni yo puedo creer que tengo mi casa”, confesó. “Para terminarla me harían falta unas chapas para el techo, cosa que no se me llueva más, porque te digo la verdad, parece que estás afuera cuando llueve”, contó y agregó: “Y me gustaría ver de hacer un bolseadito, así que me vendría bien también algún poco de material, Portland o arena, todo sirve. O si llegan a querer ayudar con algún mueble, también me vendría de 10”.

“Estoy contento”, repitió y argumentó: “Porque ahora sé que tengo algo que es mío y que de ahí no me va a sacar nadie”. Ezequiel aseguró que la calle le permite juntar lo suficiente para comer, pero no para seguir metiéndole a su casa. “Además, tengo un nene de 5 años y no es fácil, ellos piden, viste cómo es, por ahí tenés que tener algo y cuesta, a mí me cuesta”.

Quienes deseen colaborar con Ezequiel para que pueda terminar de levantar su hogar, o con algún mueble, pueden hacerlo acercándose Estados Unidos 1364, o comunicándose al 0353-155695054.

 

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