Discriminación - Denuncia contra un policía por una polémica detención dentro del Banco Nación de Villa María
“No pensé vivir esto en el año 2020”
Una mujer trans fue discriminada por su identidad de género por un policía, al que denunció. Los hechos ocurrieron en la sucursal local del Banco NaciónEl lunes 19 de octubre no fue un buen comienzo de semana para Carola Campagno, una mujer trans que se desempeña laboralmente en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y que eligió Villa María para vivir con su familia.
Ese día, ella y su esposo fueron a la sucursal local del Banco Nación para hacer un trámite y terminó detenida. ¿Las causas? Ninguna que ameritara la detención, dado que ni siquiera se la procesó por un delito.
El relato de lo ocurrido lo contó la mujer a El Diario. “Tengo 44 años y viví en Buenos Aires. He pasado por muchas situaciones de violencia, pero la verdad, no esperaba vivir esto en el año 2020”, dijo.
“Recién ahora me estoy recuperando de los dolores por la agresión y también de la humillación”, dijo, parada frente al edificio policial de la calle General Paz, donde hicieron junto al colectivo trans un acto público de visibilización y denuncia de lo acontecido.
Los hechos que relató fueron los siguientes: “A eso de las 8.30 de ese lunes, voy al Banco acompañando a mi marido, que tiene un diagnóstico de deterioro cognitivo, para hacer un trámite. Cuando llegamos a la puerta del Banco, los policías respetuosamente me preguntaron quién era y les mostré que soy apoderada de mi marido, con quien estamos juntos desde hace 17 años y juntos estamos criando un hijo ”, señaló.
Ya dentro de la entidad de la esquina de Santa Fe y General Paz, el policía que le tomó la temperatura le dice: “¿Y vos quién sos, flaco?”. Así, de esa manera, dirigiéndose a ella como si fuera un varón -desconociendo la Ley de Identidad de Género y el Documento de Identidad-, la abordó en tres oportunidades.
“¿Quién es esta persona, flaco? ¿Cuál es tu verdadero nombre?”, insistía el uniformado.
Respetuosamente soportó esas agresiones, hasta que junto a su marido se dirigieron al sector comercial, donde debían hacer el trámite de la tarjeta de débito. “Ahí me dijo: ‘Te pido por última vez que te retires del Banco, flaco’. Le dije que no me iba a ir hasta que terminara el trámite, y ahí nomás me dijo que quedaba arrestada por resistencia a la autoridad”.
A partir de allí, comenzaron las situaciones de violencia física: la esposaron, la empujaron, de los pelos la trasladaron hacia un patrullero y la llevaron hacia la Alcaldía de Piedras y Perón.
En su relato, Carola rescata la actuación diferente del resto de los y las uniformadas. “Mientras en el trayecto el policía que me detuvo me decía ‘puto de mierda’, ‘la gente como vos me da asco’, y otras cosas, los otros bajaron los ojos y no se hicieron cómplices. Sentí que estaban avergonzados”.
En la Alcaldía la pusieron en una celda para mujeres, después de insistir, logró que le sacaran las esposas y el trato hacia ella fue respetuoso. Es decir, institucionalmente respetaron la ley.
El médico policial constató heridas en la rodilla como consecuencia de la forma en que “me tiraron esposada al patrullero”.
“Lo que más me dolió fue la cara de mi marido desorientado por todo lo que nos tocaba vivir”, dijo.
El infierno que vivió comenzó en el Banco entre las 8.30 y las 11 y tras pasar tres horas aprehendida, recuperó la libertad.
Después
Ya en libertad, la Policía le indicó que no estaba procesada por ningún delito, sino por una “contravención”.
“La verdad es que llegué a mi casa shockeada. Llamé a una compañera del Ministerio y a Ornela Infante, que es la directora nacional de Políticas Antidiscriminatorias del INADI. Para actuar necesitaban que formalizara una denuncia y ayer -por el lunes-, a una semana de lo sucedido, presenté la denuncia contra el policía”, señaló.
Además, envió dos cartas: una al titular de la Departamental para relatar los hechos que vivió y “poner al tanto al comisario de lo que hizo uno de sus subalternos”; y otra a la gerenta del Banco Nación, con el fin de que le proporcionaran las imágenes de las cámaras de seguridad que registraron el hostigamiento, “y también porque ellos tienen la responsabilidad de velar por la seguridad de sus clientes y todo esto pasó dentro del Banco”.
Más allá de la huella que le dejó la humillación vivida en esta ciudad que eligió para vivir con su familia, Carola dijo que hoy puede decir que está bien. “Me siento aliviada, después de presentar la denuncia junto a dos abogadas sentí que me había sacado un peso de encima. Al principio me había resignado, pensaba: esto nos pasa siempre, esta es la historia de nuestras vidas; pero después reflexioné y dije que no, que tenemos que dejar el mundo un poco mejor que lo encontramos y callándonos, la violencia no se va a terminar”, concluyó.
Ayer, con el acompañamiento de la comunidad trans de la ciudad, demostró que no está sola.
