Un club de boxeo juvenil en el que el objetivo es que los chicos y chicas estén menos en la calle

Con el corazón puesto en formar a “campeones en la vida”

Desde hace casi una década, en el Evita Boxing Club entrenan adolescentes y jóvenes principalmente de barrio Los Olmos, en una actividad que excede lo deportivo. Para Federico, su primer pupilo, una de las metas principales es alejarlos de la droga
miércoles, 28 de octubre de 2020 · 07:00

Escribe Diego Bengoa
Fotos: César Carballo
De nuestra Redacción

No buscan que surjan campeones del deporte, sino de la vida. Esa premisa es la que marcó la charla de El Diario con Federico Díaz, quien hoy está al frente del Evita Boxing Club, un espacio de barrio Los Olmos fundado en 2011 a partir de un proyecto impulsado por su madre, María Inés Rigaldo, y David Riverito Guzmán, boxeador profesional ya retirado.

Ubicado a pasos de los monoblocks -quizás el edificio más emblemático de ese sector-, la sede abre de lunes a sábados para recibir a chicas y chicos que encuentran en este deporte una vía de recreación y de contención.

Federico fue el primer pupilo de este club surgido hace casi una década. “De a poquito le fuimos metiendo ganas y hoy es una escuela con muchos chicos compitiendo, con deportistas amateur y profesionales. Es una linda familia, un lugar de contención para sacar de la calle a los pibes, alejarlos de la droga, un panorama que hoy está muy complicado”, expresó al ser abordado por este matutino en el atardecer de una jornada de entrenamiento.

A su alrededor, varones y mujeres con protectores y guantes practicaban sus habilidades en sacos de golpeo. Y lo que podría pensarse que se trata de una actividad meramente deportiva, se cayó con las palabras de Federico.

“Esto va mucho más allá del deporte, no los formamos exclusivamente con la idea de que puedan salir campeones”, comentó rodeado de cinturones, copas y logros que han conseguido quienes pasaron por allí. “El principal objetivo es formar campeones de la vida, sacar a los chicos de la calle, de la droga. Mi mayor premio como profesor es ese”, afirmó el joven con entusiasmo.

Las puertas del lugar se abren de lunes a sábados, con turnos recreativos y un turno competitivo a partir de las 19.

Federico encabeza el grupo junto a su pareja, María Ferreyra, una boxeadora profesional a punto de debutar, algo que pensaban que se concretaría en junio pasado, plan alterado por la pandemia de coronavirus. “A lo mejor ocurre en noviembre, con el boxeo televisado quizás aparecen las oportunidades”, deseó Federico.

Hay alumnas y alumnos, ya que la invitación a ser parte es mixta. Las edades de los concurrentes oscilan entre los 14 años  y los 27 años.

“Vienen con la voluntad de salir de la calle, de la droga, es una hora y media en la que no están en la calle, y ese es el principal objetivo”, dijo quien es hijo de Inés Rigaldo, una conocida militante social del sector, que está en la Biblioteca Eva Perón y que fue clave en la conformación de la comparsa Los Dragones.

“Otros lo viven como boxeo recreativo, algo que no se usa mucho acá, pero sí en Córdoba. También sucede que hay gente que viene por recreación y termina compitiendo”, graficó.

Como Federico mencionó el tema de la droga en varios pasajes de la charla, al finalizar la nota se le consultó puntualmente sobre su mirada respecto a un flagelo que cruza todos los estratos sociales.

“Esta generación de chicos está medio jodida, no sé por qué. Antes no era así, al menos no en este barrio”, expresó con un dejo de tristeza.

Lo que más lo amarga es que se trata de pibes de muy corta edad. “Los veía a los 13 y eran diferentes a lo que son ahora a los 16, en la que están metidos en la droga”, confió. “Los cruzo por la calle y trato de convencerlos de que vengan”, contó.

“Tratamos de contenerlos, pero para eso se requiere de su voluntad. No podemos hacer magia, tiene que haber voluntad”, subrayó.

Lo bueno es que aproximadamente el 80% de quienes llegan al club decide permanecer.

“Esta es una familia. Acá hay chicos que se han criado juntos y han salido juntos de la droga. Están los campeones nacionales, subcampeones nacionales y provinciales en el deporte, pero el logro más grande es que salieron de esa mala vida”, recalcó Federico, con ojos de satisfacción por aportar un grano de arena para una sociedad más feliz.

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