Día Nacional del Psicólogo - La profesión en tiempos de pandemia, un abordaje desde cuatro mujeres integrantes del Colegio de Psicólogos de Villa María

“Hemos pasado de la perplejidad a la incertidumbre”

Cuatro profesionales de la salud mental abordan la problemática desde una mirada humanista y comprometida con los tiempos que corren. “Es pronto aún para sacar conclusiones, es momento de estudio y de trabajo”, señalaron
martes, 13 de octubre de 2020 · 09:00

Hoy, 13 de octubre, se conmemora en nuestro país el Día del Psicólogo, fecha que se instituyó en 1974, cuando la Confederación de Psicólogos de la República Argentina (COPRA), entidad antecesora de la actual FEPRA, convocó al primer Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología en la ciudad de Córdoba. Este encuentro se erigió como un espacio para pensar y trabajar por los derechos de los psicólogos, por la construcción de una identidad profesional y donde miles de psicólogos y estudiantes de todo el país unieron sus fuerzas en defensa de la psicología.

En este contexto de pandemia, situación extremadamente especial ya que la salud de la población mundial está siendo jaqueada por el COVID-19, enemigo invisible y desconocido que pone a la salud de miles de millones de personas en riesgo de vida, nos permitimos pensar que si bien el virus ataca fundamentalmente las vías respiratorias de las personas en lo individual y al sistema sanitario público y privado en lo social, no es solamente allí donde impacta fuerte.

El aislamiento social, la ansiedad que provoca la incertidumbre sobre el futuro y la psicosis colectiva, nos hacen psicológicamente más vulnerables. Por tanto, invitamos a un equipo de profesionales de la salud mental, integrantes del Colegio de Psicólogos de Villa María, a reflexionar sobre el particular.

Silvana Pons; Silvina Rochaix; Dayana García y Melina Schiapparelli dialogaron con El Diario.


Considerando que no es recomendable generalizar, pero a la vez la situación por la que estamos atravesando es general y afecta a la sociedad individual y masivamente a la vez... ¿Cómo y cuánto impacta la salud mental esta pandemia?

“La pandemia es un hecho social que nos atraviesa a todos y en todo el mundo. Que usted pregunte por la salud mental en pandemia nos da la posibilidad de ubicar en esta experiencia que nos toca franquear, lo más singular, aquello con lo que cada sujeto cuenta para hacerle frente a lo que le toca.

Implica agudizar la mirada de la disciplina psicológica que aloja el sufrimiento humano y que construye en la escucha los alcances y los efectos de un atravesamiento singular del fenómeno universal, para calcular la incidencia en la salud mental de la población. Es pronto aún para conclusiones, es momento de estudio y de trabajo”, señalaron las profesionales.

 

Primeras aproximaciones

“Pasamos por diferentes etapas a lo largo de estos meses y además por diferentes circunstancias personales, familiares, económicas. Aquel primer momento que se presentó como la irrupción de algo inédito tuvo como efecto cierta perplejidad. Como todos sabemos, fueron necesarias modificaciones en las rutinas, en los hábitos de vida, restricciones en las libertades individuales... y cuánto más que se podría enumerar. Comenzamos a incorporar a nuestras conversaciones, a nuestro lenguaje cotidiano palabras nuevas del orden de lo sanitario. Resaltábamos el carácter transitorio del fenómeno, la necesidad de estudio del virus por parte de la ciencia, su modo de funcionamiento: cómo se transmite, cuánto dura, cómo se trata, en fin... Parecía que todos flotábamos en una especie de acuerdo generalizado. Después asistimos a un tiempo en que los chistes ya no eran tan bienvenidos, un tiempo en que las diferencias empezaban a asomarse bajo discursos que toman diferentes posturas, diferentes formas. Hoy nos toca un tiempo complejo en nuestro país, en nuestra ciudad, los casos van en aumento, hemos pasado de la perplejidad, del carácter de lo transitorio, a la incertidumbre del diagnóstico, de la espera, del aislamiento. Es un tiempo sensible al que hay que prestarle atención, parar la oreja”, explicaron.


¿Cuánto más vulnerables están quienes supuestamente no tienen problemas psicológicos?

“Podríamos responder a su pregunta señalando los testimonios que escuchamos día a día en nuestros espacios de trabajo. Hay tantas experiencias y tan diversas como la cantidad de sujetos que las relatan. Lo que sabemos es que no para todos será un evento traumático. A partir de allí escuchamos: angustia, ansiedad, descreimiento, temor, desentendimiento, aburrimiento, insomnio, desgano, sobreproductividad, enojo, negación, tristeza, nuevos amores, desamores, rechazos, acercamientos. Sujetos que sufren la distancia física del otro, sujetos a los que eso mismo los calma. En fin, una variedad de respuestas a un mismo fenómeno. En algunos casos, cuando el sujeto lo cree necesario y así lo decide -o en el caso de las niñas y los niños, sus familias-, consulta a un profesional de la salud mental”, indicaron.

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¿Cómo es ejercer la profesión de manera virtual? Supongo que algún antecedente de terapia virtual habrá, pero tan masivo imagino que no...

“Es así como usted dice, hay antecedentes, algunos profesionales lo utilizaban. Tal vez algunos más que otros, algunos con frecuencia, otros en situaciones puntuales, excepcionales. Pero entendemos que no con la masividad que se implementó durante el período de aislamiento obligatorio, donde la virtualidad era la única opción para la continuidad de los tratamientos. Muchos pacientes optaron en marzo por esperar, por pausar sus análisis hasta la posibilidad de retomar sus consultas presenciales.

La atención por vías remotas es válida, posibilita en muchos casos una continuidad, aun así no es para todos, encuentra sus límites. Es uno de los motivos por los cuales como colegio profesional insistimos en que no hay salud sin salud mental, instando a que nuestra profesión sea considerada esencial para poder garantizar los abordajes”, puntualizaron.

 

En cuanto a lo institucional, puntualmente, ¿hay alguna cuestión en particular que les preocupe y que quisieran plantear de cara a la sociedad?

“Aprovechamos para agregar aquí nuestra preocupación cada vez que escuchamos en los medios masivos de comunicación discursos que intentan etiquetar, clasificar y denominar como patológicas ciertas respuestas de los sujetos frente a una situación de crisis. Es importante decir crisis porque ubica dónde estamos parados, estos discursos parecieran no tener en cuenta el contexto en el cual estas respuestas aparecen. Un contexto que tiene como protagonistas un confinamiento pero además una importante crisis económica social, y una amenaza que encierra la posibilidad del contagio, de la enfermedad, de la finitud de la propia vida.

Por otra parte, escuchamos discursos que portan la negación de un peligro real junto a la proclamación creciente de aparentes libertades individuales que niega la responsabilidad colectiva por la salud del otro.

Los trabajadores del ámbito psi debemos defender la salud mental como un derecho esencial. No desde la patologización de una sociedad ni desde la negación de los embates de la realidad, sino desde una posición ética que implica reconocer a cada persona como a un sujeto de pleno derecho.

Comisión Directiva del Colegio de Villa María

Delegación Regional “A” del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba.

Presidenta: Silvana Pons.

Secretaria General: Silvina Rochaix.

Tesorera: Dayana García.

Vocal: Melina Schiapparelli.

 

Un poco de historia

Un encuentro nacional en los cruentos años 70 en la ciudad de Córdoba

Hoy se celebra el Día del Psicólogo en Argentina. La fecha elegida para conmemorarlo hace referencia al primer Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología, que se realizó en la ciudad de Córdoba entre el 11 y el 13 de octubre de 1974.

Aquel encuentro había sido convocado por la entonces Confederación de Psicólogos de la República Argentina (COPRA), organización que se reconoce como la primera manifestación orgánica de los profesionales psicólogos, que se había constituido a fines del año anterior y estaba integrada en sus comienzos por representantes de las asociaciones de psicólogos de Capital Federal, Córdoba, La Plata, San Luis y miembros provenientes de otros puntos del país donde aún se encontraban en proceso de constitución las respectivas organizaciones gremiales.

Esa convención se erigió como un espacio para pensar y trabajar por los derechos de los psicólogos, por la construcción de una identidad profesional y donde miles de psicólogos y estudiantes de todo el país unieron sus fuerzas en defensa de la psicología.

La primera Comisión Directiva estuvo presidida por Elena Roberto e integrada por Delfín Gialluca, Oscar Strada, Aníbal Lentini, Edgardo Musso y Horacio Santángelo.

En 1977, ya bajo el peso del terrorismo de Estado en el país, la COPRA se disolvió y se reorganizó con el nombre de Federación de Psicólogos de la República Argentina (FEPRA). Su presidenta, Beatriz Perossio, quien también presidía la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA), resultó desaparecida por la dictadura militar.

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