Historias de mujeres fuertes
La escuela secundaria motorizó la superación de adversidades
Las tres primeras egresadas del secundario del Polo de la Mujer dialogaron con El Diario a través de la plataforma Google Meet, relatando los pasos que dieron para llegar a obtener el título tan preciadoTres mujeres de diferentes barrios, edades e historias, cruzaron sus caminos en el secundario del Polo de la Mujer.
Hoy, se convirtieron en las primeras egresadas de esa extensión del CENMA del Manuel Anselmo Ocampo y quieren mostrarles a todos ese certificado que acredita el título de Bachiller con Orientación en Economía y Administración.
Días atrás, la coordinadora del espacio, Rosana Mosquera, envió un saludo a las flamantes egresadas que publicamos en El Diario. Hoy, les contamos sus historias.
Nunca es tarde
Con aplomo y serenidad, Griselda Amaya va relatando el camino que le permitió concluir el secundario. “Fue a través de una amiga, que tuvo que ir al Polo por una situación de violencia y ella me contó que se podía hacer el secundario semipresencial. Y bueno, me animé”, dijo esta mujer de 52 años que, si bien considera que es “tarde” para estudiar una de las carreras de ciencias de la salud que le hubiera gustado (Veterinaria o Bioquímica), sabe que está a tiempo de decidir su destino.
“Siempre quise terminar el secundario, pero quedé embarazada muy jovencita y, si bien intenté seguir, me fue imposible. Antes no estaban todas las posibilidades que hay ahora, que podés tener tu cuadernillo y completarlo en tu casa, con horarios flexibles. Las invito a todas a que se animen, porque se puede”, señaló.
Trabaja como empleada doméstica, “o como se dice ahora, que ganamos derechos, soy trabajadora de casas particulares”, explica.
Su crecimiento personal, que fue de la mano de sus estudios, la impulsa ahora a avanzar en su situación laboral. “Estamos gestionando la conformación de una cooperativa de trabajo para ofrecer múltiples servicios: limpieza, plomería, albañilería, etcétera”, dijo.
Después de comenzar la escuela, yendo al Polo de la Mujer dos veces por semana, tuvo que acudir por una situación de violencia que atravesó su hija. “Ya sabíamos que podíamos tener ayuda allí”, señaló.
Chapista y con ganas de ser policía
Micaela Romero tiene 27 años y su vida cambió después del acercamiento al Polo de la Mujer. “Fui el año pasado, buscando ayuda. Me había separado y estaba pasando un momento muy complicado”, comenzó diciendo esta joven mamá de dos niñas, una de 4 y otra de 6 años.
“Ahí me ofrecen la posibilidad de hacer el secundario y no creí que iba a poder hacerlo, pero Rosana (Mosquera) me alentaba cada vez que me desanimaba y acá estoy, con mi título”, cuenta.
“Siento que entré al Polo como una niña débil, y hoy soy una mujer fuerte”, define.
Ir al Polo, recibir asistencia y asistir a la escuela fueron acciones que empezaron a desencadenar “cosas buenas”.
“Después de que me separé comencé a trabajar con mi papá en el taller de chapa y pintura. Al principio los clientes se sorprenden, pero ya están acostumbrados”, señaló, al hablar de su oficio con el que sostiene su hogar.
“Siento que la escuela me permitió formarme como persona. Además, soy la primera de mi familia -a excepción de la mamá- en terminar el secundario. Y eso que somos seis hermanos”.
Hoy espera mejorar su situación laboral y por eso se inscribió para ser policía.
Abanderada de la voluntad
Carolina Priano tiene 29 años, es madre y trabajadora. Contó que a los 15 años dejó la escuela secundaria por amor y un proyecto. “Nos íbamos a ir juntos a vivir al campo, pero después no se dio y yo perdí el año en la escuela. No pude retomar”, dijo.
Así fue que empezó a trabajar y cuando sufrió una situación de violencia acudió al Polo, donde le ofrecieron la posibilidad de asistir a la escuela. “Me costaba, todo lo que explicaban para mí era complicado”, recordó. Pero como contrapartida encontró “gente fantástica, compañeras, amistades que me ayudaron y me ayudan todavía”.
A pesar de que admite que el contenido escolar le ofrecía dificultad, decidió “ponerse las pilas” y allá fue, con tesón, a lograr el objetivo. “Yo llegaba de trabajar a las 22, atiendo en una pollería y limpio casas, y a pesar de estar cansada, me ponía a estudiar hasta las 2 de la mañana. No todos los días, pero la mayoría”, dijo. Ese esfuerzo no fue en vano. Terminó como abanderada de la Promoción 2019.
“Me gustaría que las mujeres que están atravesando dificultades no piensen que no se puede. Es muy bueno hacerse un lugar para una, y el resultado es que terminás siendo inmensamente feliz”, dijo. “Además, a mi hija puedo decirle que estudie, porque se lo digo con el ejemplo”.
“Me gustaría seguir estudiando algo para trabajar con niños con discapacidad”, planteó, a la hora de pensar en los proyectos a futuro.
El hilo rojo
Como un hilo rojo que une las historias de Carolina, Griselda y Micaela está Rosana Mosquera, la coordinadora administrativa del anexo Polo de la Mujer del CENMA del Manuel Anselmo Ocampo.
Además de su trabajo, es militante en organizaciones sociales que trabajan por los derechos de la mujer y con ese perfil le puso alma y vida al proyecto del secundario. “Cuando logramos a fines de 2017 que se firmara un convenio para hacer una extensión a distancia del CENMA, Sergio Kornatosky se encargó de toda la tramitación y nosotros nos abocamos a conseguir la matrícula para empezar”, recordó.
“Lo logramos y en 2018 iniciamos el ciclo lectivo”, dijo.
Comprometida con el trabajo, cuenta que cada jornada, antes de la pandemia, estaban atentas a cada una de las mujeres que asistía a la escuela. “Si alguien faltaba, preguntabas, escuchabas sus historias. Tratabas de alentarlas y hacerles saber que siempre se puede”, indicó.
Conoce a las tres primeras egresadas de cerca. “Cuando llegó Mica parecía un pollito mojado. Muchas veces quiso bajar los brazos, pero no lo hizo. Y hoy está acá, fortalecida, empoderada”, dijo.
“Carolina llegaba muchas veces con su fuerte carácter y al principio pensé que estaba enojada. Pero no, después supimos que en realidad estaba cansada”.
“Es muy importante la educación en el Polo de la Mujer, es un proyecto que abrazamos y en estas primeras egresadas, en estas mujeres valientes está todo nuestro orgullo y el aliento para seguir”, concluyó.
