A visitar a sus amigos de la secundaria

Se vino en bicicleta desde Buenos Aires a Villa María

miércoles, 8 de enero de 2020 · 10:29

Escribe: Juan Carlos Seia (DE NUESTRA REDACCION)

Marcelo Osvaldo Díaz vive en el partido de José C. Paz, al norte de Buenos Aires, y sale todos los días de su casa de noche para trabajar en una empresa constructora. También vuelve a su hogar en horas de oscuridad.

Como administrativo tiene una abundante agenda de reuniones, planillas y temas a resolver día a día.

Pero los sábados y domingos se olvida de todo eso, monta su bicicleta y sale a recorrer las calles y caminos. Sin competencia, sin horarios, solo por el placer de pedalear y ver paisajes.

Es hijo del fallecido boxeador villamariense Osvaldo Díaz -campeón cordobés de la categoría mediomediano- y tiene familiares y amistades en nuestra ciudad, donde se graduó como perito mecánico.

De la Escuela del Trabajo conserva muchos amigos, algunos de los cuales lo fueron a recibir a Ausonia el pasado lunes, cuando llegó a bordo de su mountain bike, rodado 26, luego de viajar en ella durante cinco mañanas, desde el Gran Buenos Aires, y hacer escala en Capitán Sarmiento, Pergamino, Firmat y Laborde.

Tras muchos kilómetros y varios percances, lo esperaban al costado de la ruta provincial 4. Lo escoltaron al centro villamariense, donde comenzó otro raid, en este caso de brindis y festejos continuados.

El largo viaje comenzó el 2 de enero a las 6.15. Fue el primero de gran aliento que emprendió y logró a sus 54 años, pero no será el último. Tras su plan de retorno en tren a Buenos Aires, Marcelo comenzará a diseñar su siguiente proeza, con destino aún indefinido.

“Hace muchos años que ando en la bici, pero nunca competí ni participé de grupos orgánicos de ciclismo. Para mí, el desafío está en superarme a mí mismo, y disfrutar sin obligaciones de este hobby”, expresó en su visita a El Diario.

Para llegar a Villa María, no solo tuvo que  soportar la lluvia en el camino y la rotura de su alforja, sino que debió tranquilizar a su esposa, a su hijo y a sus conocidos, que le recordaron todos los posibles inconvenientes que le deparaba la ruta a lo largo de tres provincias.

Pero Díaz no es un improvisado, y así fue como se entrenó con tiempo (va y viene en “dos ruedas” a su empleo, que queda a 15 kilómetros de su casa), se hizo un completo chequeo médico y compró una bicicleta especial para este viaje. “En la travesía, cada hora me comía una fruta o una barrita de cereal, y cuando la temperatura aumentaba demasiado, paraba hasta el día siguiente”, aclara.

Las rutas que transitó en solitario, como casi todas las del país, no están preparadas para ciclistas, lo cual le impuso una dificultad mayor, solo atenuada por la cordialidad de los pobladores que encontró en cada pueblo, que con curiosidad le preguntaban de su vida y de su viaje.

“Sí, hubo problemas, pero la satisfacción que tengo es enorme”, resumió.

Más de
18
1
96%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
3%
Indiferencia