Será de aulas multigrados con foco en una enseñanza más personalizada
La Parroquia de Lourdes creó una nueva escuela en barrio Botta
Abre en el ciclo lectivo de este año, en el Centro San José en donde desde hace muchos años se brinda apoyo escolar. No cobrarán cuotas mensuales. El párroco Sebastián Luna dio detalles a El DiarioEscribe / Fotos: Diego Bengoa / Roberto Zayas (DE NUESTRA REDACCION)
La Parroquia Nuestra Señora de Lourdes creó una escuela de niveles inicial y primario que comenzará a funcionar en el ciclo lectivo de este año.
Se trata del Instituto Privado Diocesano San José, y nace en el centro de apoyo escolar que el templo católico de barrio Ameghino tiene desde hace dos décadas en barrio Botta, en calle Intendente Reyno 850.
Así lo reveló ayer el sacerdote Sebastián Luna, quien precisó que el nuevo establecimiento ya fue creado, será diocesano, en los hechos dependerá de la parroquia y tendrá aporte estatal para los sueldos de las docentes. No cobrará ninguna cuota y aún hay tiempo de anotarse.
Ante la pregunta de El Diario, el cura señaló que “la escuela nos ha aparecido como una necesidad urgente”, y que por eso la abren. “La actividad pastoral ya está presente. Nosotros vemos la necesidad de una institución educativa, por eso abrimos un colegio y no una parroquia”, indicó.
La necesidad de acompañar
El párroco recibió a este matutino en su casa ubicada a un costado de la iglesia situada en calle Intendente Peña. Allí dio precisiones.
Recordó que el Centro San José primero fue comedor, y en estos tiempos brinda apoyo escolar. “Hay 60 chicos de primaria y 30 de secundaria que van todos los días a hacer los deberes y a merendar”, explicó.
“Todo el mundo me decía que había que convertirlo en una escuela, pero me resistí mucho tiempo. No quería generar el mismo problema que estamos tratando de resolver”, confió. “Hay chicos con algunos problemas de aprendizaje, simplemente con la dificultad de ser acompañados”, consideró.
El problema que observaba es la pérdida de “la mística de una educación personalizada”. Por eso Luna no quería que se abriera una institución formal.
Cambió de opinión cuando analizó la posibilidad de que fuera una escuela de modalidad rural. “Será una escuela con aula multigrado”, puntualizó.
El eje es el de aulas de menor cantidad de alumnos y alumnas que lo convencional, y con maestras “más dedicadas”, por haber menos estudiantes en cada espacio.
Además se espera “la solidaridad” entre compañeros y compañeras, “con los más grandes explicándole a los más chicos”.
Luna dijo que precisamente ese es el espíritu del apoyo escolar que se dicta allí, con una mesa en la que a su alrededor se sientan niñas y niños de distintos grados.
“La modalidad rural está pensada para grupos pequeños. La batalla en un futuro será seguir con multigrados, sino la escuela conspira contra sí misma. Cuando en las aulas hay 15 alumnos, la maestra es reina de la pedagogía, que haya 38 es una locura”, evaluó.
El sacerdote especificó que el instituto contará con un aula para jardín para los 3, 4 y 5 años, un aula para estudiantes de primero, segundo y tercer grados y otro aula para los de cuarto, quinto y sexto.
Dijo que “con lo que tenemos hoy alcanza”, pero que se iniciará una reforma edilicia tendiente a ir ampliándolo. De hecho, el proyecto prevé que se duplique (y más) el espacio. La ventaja es que el Centro San José cuenta con un enorme patio.
Ante la consulta de este medio, el entrevistado apuntó que el nuevo colegio “depende del Obispado, pero es de la parroquia”.
Luna es el representante legal del nuevo establecimiento, que en un principio tendrá una directora y dos maestras.
“La finalidad es que se aprenda a leer, escribir, sumar, restar, multiplicar y dividir”, sintetizó.
En cuanto a lo religioso, contará con catequesis, como ya venía ocurriendo en el centro de apoyo. “La actividad pastoral ya está presente”, subrayó.
Todavía hay posibilidad de inscribirse, y para eso hay que concurrir a la parroquia de barrio Ameghino durante la mañana.
“Hay entre 15 y 20 anotados por medio del apoyo escolar”, acotó. Lo que se prevé es tener a 15 personas por aula. “Apuntamos a una educación más personalizada, más cercana”, recalcó.
Sin cuotas
“Hemos solicitado un aporte económico de la Provincia para las maestras. Los sueldos están prometidos”, dijo Sebastián Luna ante las preguntas sobre cómo se sustentará económicamente el instituto.
Precisó que el resto correrá por cuenta de la parroquia, como “el pago de los servicios, papelería, edificio”.
El inmueble de barrio Botta pertenece al templo.
El párroco decidió que no se van a cobrar cuotas. “Se trabajará desde una comunidad de padres”, manifestó.
