Historias, deseos y oportunidades de chicos que limpian vidrios en las esquinas de la ciudad

“El gran sueño de todos es tener otro trabajo, pero son cosas de la vida, es así”

Lo dijo Hugo, de 21 años. El quiere ser abogado o electricista. El Diario también habló con Jesús, de 19, en otra esquina semaforizada de Villa María
domingo, 5 de enero de 2020 · 11:00

Escribe: Diego Bengoa
Foto: César Carballo
DE NUESTRA REDACCION

En los últimos años se tornó evidente el aumento de la cantidad de chicos que limpian vidrios de vehículos en las esquinas de la ciudad.

Un relevamiento realizado por trabajadores del municipio en 2017 reflejó que un 62% de sus hogares familiares son monomarentales, es decir, está la mamá, pero no el papá. Y en ese marco muchos relataron sentirse en la responsabilidad de colaborar con sus madres.

La grave situación socioeconómica del país empujó a muchos a estar largas jornadas en inmediaciones de los semáforos, a la espera de la luz roja que les posibilita su actividad.

Hugo Márquez cumplirá 22 años el mes que viene y hace ocho años hace esta tarea, según contó ayer a la mañana a El Diario en la esquina de Lisandro de la Torre y bulevar Vélez Sarsfield.

El joven vive en el San Martín con su compañera. Comentó que habitó en varios barrios, “cada dos años” se tenía que mudar y ahora por fin ya sentó base, “porque la casa quedó para nosotros”.

Dijo que llegó a las esquinas “por falta de trabajo”. “Me gustó la calle desde chico, pasé muchas cosas de niño y además acá hago más plata. Gano más acá que como peón de albañil”, relató.

Hugo consiguió otro empleo en un importante local de electrodomésticos, donde hace tareas de reparto desde hace cinco meses.

Como ahora está de vacaciones en esa empresa, retornó a su labor de limpiavidrios.

Señaló que suele estar hasta nueve horas en el lugar, y que la mayoría de los automovilistas acepta la limpieza. “Por ahí hay gente odiosa, pero son pocos. Generalmente nos ayudan, con el corazón”, valoró.

“A nosotros dos (estaba con un amigo y compañero en esta actividad) ya nos junan, entonces nos ayudan”, declaró.

El pibe reflejó que las horas más productivas son de 9 a 13.30 y de 16 a 20.

Relató que en la esquina de bulevar Italia y bulevar Vélez Sarsfield, frente a un supermercado, les iba “muy bien”, pero muchos cambiaron de territorio porque el semáforo solía salir de funciomiento, lo que perjudicaba el trabajo.

Ahora en la Lisandro de la Torre dice que le va bien, “nos alcanza para la luz, para comer, para el alquiler, es una gran ayuda”.

“La gente que vive por acá nos respeta y nosotros a ellos, somos tres nomás y dejamos dormir la siesta”, confió.

Para Hugo, “el gran sueño de todos es tener otro trabajo pero son cosas de la vida, es así”. Reveló que le gustaría ser abogado, electricista o constructor, “pero no se puede”.

Pensó unos segundos y se rectificó: “Sí, tal vez sí se puede, si uno se lo propone... pero pasa que yo estuve en la calle, qué sé yo, pasé muchas cosas”.

Se mostró decidido a volver al secundario este año, tras haber dejado en primer año. “Quiero terminar”, manifestó el chico, que se mostró muy predispuesto al diálogo periodístico.

Por otro lado, en la esquina de Italia estaba Jesús Giménez, de 19 años, quien reside en barrio Carlos Pellegrini con su mamá y su hermano.

Apuntó que limpia vidrios desde hace cuatro años. “No tengo trabajo y ando en la calle. Vengo todos los días, de 10 a 22, o 23”, explicó.

Señaló que obtiene buenas sumas de dinero, pero que le gustaría hacer “otra cosa, por ejemplo ser albañil”, y dijo que tiene experiencia para eso.

Afirmó que la mayoría de los que circulan por la zona quieren que les limpien los parabrisas, y que en promedio les dejan de $20 a $40. La mayor actividad se da a la tarde, después de las 15.

“Ya terminé el colegio. ¿Seguir una carrera? No, no me gustaría. Ahora estoy limpiando, pero quisiera trabajar en otra cosa”, expresó.

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