Documento del radicalismo sobre la licencia del intendente
“Si Gill ya definió que su lugar está en el puerto, que renuncie y llame a elecciones”
Después del receso de enero, la UCR se reunió y ratificó su rechazo al pedido de licencia del mandatario localCon la firma del presidente del comité local, Marcelo Barotto, la UCR Villa María envió un comunicado expresando su posición por la licencia del intendente Martín Gill.
“Las autoridades del comité de circuito de la UCR de Villa María, concejales y militantes, en el marco de las reuniones plenarias, reiteran la posición expresada públicamente, previo al tratamiento en el Concejo Deliberante, de rechazar el pedido de licencia por 180 días solicitado por el intendente Martín Gill a pocos días de haber asumido el segundo período de gobierno por cuatro años frente a la Intendencia de Villa María, para emigrar a la cosmopolita ciudad de Buenos Aires a ocupar un cargo político en el Gobierno nacional.
Esta situación no hace más que romper con la voluntad popular que lo eligió para liderar un proyecto político para la ciudad, por apetencias personales y la búsqueda de poder decide romper con el contrato social que le otorgó el mandato en las elecciones de junio pasado.
Gobernar una ciudad con mucho dinero, pero sin funcionarios comprometidos con la gestión hace que la tarea no sea fácil y tampoco es para cualquiera. Evidentemente, los problemas financieros autogenerados de los últimos tiempos provocaron demasiado estrés y frente a la incertidumbre de los tiempos por venir, cualquier alternativa es una salida elegante a los momentos difíciles por los que está pasando la gestión.
A tan solo 24 horas de su reelección, dio muestras de que no estaba cómodo, ni satisfecho, con seguir al frente del Poder Ejecutivo local. Desde ese momento comenzó a cimentar su salida, dejando trascender que ocuparía cargos en el Gobierno de Juan Schiaretti, pero a medida que se acrecentaban las chances del candidato a presidente Alberto Fernández, también aumentaban las expectativas del intendente de ocupar un lugar en el Gobierno nacional.
Los valores éticos, que significan compromiso y lealtad al contrato social con los villamarienses al buscar un nuevo mandato, quedaron hechos añicos con su actual comportamiento. Faltaron solamente seis meses para que, de frente, mostrara sus verdaderas intenciones, dejando a la ciudad y a la política local sumergida en un marco de incertidumbre acerca de su futuro, con un sinnúmero de especulaciones y faltas de certezas, con un eventual proceso eleccionario en puerta, con puja política, dilate en las decisiones y eventuales gastos de campaña y tiempo innecesarios, cuando en realidad todas las energías deberían estar dirigidas a gobernar para resolverles los problemas de la gente.
Para ser un buen administrador no alcanza con hablar lindo y mucho, es en momento de crisis donde se aprecia a los verdaderos líderes, porque en la abundancia, con presupuestos millonarios y recursos a discreción cualquiera puede gobernar.
Los liderazgos también se pueden apreciar en el trabajo y el desarrollo de los planes estratégicos para la ciudad, muchos de los cuales vienen heredados de administraciones anteriores, que ya definieron el perfil para muchos años de Villa María y la región: 1- Agroindustria: porque las ventajas comparativas son múltiples, tanto en materias primas como en mano de obra calificada; 2- Educación: primero el accionar de don Antonio Sobral y luego, con el insuperable aporte de las universidades y demás instituciones de la ciudad; 3- Confluencias de rutas, red de comunicaciones, con el resto del país desde el centro logístico local; 4- Su desarrollo turístico, con más de 10 kilómetros de costanera autóctona o pavimentada, con un lecho de río magnífico y un Festival de Peñas con más de 50 años de difusión, que permiten la concurrencia masiva de personas de los más diversos lugares, todos aspectos que en los últimos tiempos no han recibido la debida atención.
Desde la Unión Cívica Radical decimos basta de interpretar la Carta Orgánica Municipal como se le ocurra al oficialismo. No más especulaciones. Si el abogado Martín Gill ya definió que su lugar para la función pública está en “el puerto”, que renuncie y se llame a elecciones. Los vecinos necesitan certidumbre sobre el gobierno y el rumbo de la ciudad”, concluye el documento de la UCR.
