A través del sistema Ciudadano Digital, vecinos de distintas localidades comprobaron las maniobras

Incontables prestaciones ficticias facturadas a la obra social Apross

El posteo de Facebook de una joven nacida en Oncativo “destapó una olla” que seguramente dará paso a una profunda investigación administrativa en el área de Salud del Gobierno provincial. El paso del tema a los estrados judiciales se dará cuando un fiscal diligente tome contacto con la noticia y ac
jueves, 30 de enero de 2020 · 09:00

La web Ciudadano Digital del Gobierno provincial transparentó una tenebrosa trama... Consultas y prácticas médicas jamás realizadas, pero facturadas a la Administración Provincial del Seguro de Salud (Apross). De eso se trata. ¿Cuántas? ¿Cuántos profesionales involucrados? ¿Cuál es el monto de dinero embolsado en lo que a todas luces aparece como una megaestafa? Imposible saberlo... de momento.

Julia Giliberti escribió en su muro de Facebook una historia personal que anoche había sido compartida 330 ocasiones, en alguna de las cuales con comentarios de ciudadanos que acababan de comprobar que fueron usados para la misma maniobra fraudulenta.

¿Qué fue lo que escribió Julia? Lo siguiente: “No suelo utilizar las redes sociales para hacer públicas ciertas situaciones. Pero creo que en este caso sirve, al menos, para que las personas tengan la información, conozcan, puedan fijarse y accionar como corresponde e intentar, desde nuestro pequeñísimo lugar, para cortar con la corrupción desde los niveles más bajos, que abunda en todos los sectores”.

 

“Conocidos médicos”

“La mayoría de las personas somos Ciudadanos Digitales (el famoso CiDi). Allí tenemos digitalizados muchos de los servicios con los que contamos, entre ellos, la obra social, en mi caso Apross. Si uno ingresa a la pestaña de Apross, desde hace un tiempo, se pueden ver las consultas médicas que uno ha hecho en los últimos meses. En mi caso, figuran cinco consultas realizadas a dos conocidos médicos de la ciudad donde viví durante 27 años, Oncativo. Dos médicos muy conocidos en sus especialidades a los cuales jamás consulté”, señaló en su posteo.

Y agregó: “No sé si son dichos médicos particulares o las clínicas o quiénes, pero utilizan nuestra afiliación a determinada obra social conociendo nuestro número de afiliado y cargan consultas sin ningún pudor ni criterio”.

La publicación fue acompañada de la captura de pantalla que “certificaba” sus dichos.

Enseguida, la villamariense Mary Felipe, quien fue profesora de Julia, quiso comprobar qué pasaba con su historial en la misma web. Y no tardó en subir su propio comentario: “A partir de la lectura de abajo, revisé mis consultas y tengo nueve del año 2019 que no hice y una en 2020 que tampoco realicé. No conozco, para nada, a esos médicos”.

El Diario se comunicó con la docente, quien señaló que “Julia siempre fue una alumna muy criteriosa y su comentario me llevó a realizar la comprobación”.

En diálogo con uno de nuestros periodistas, Felipe indicó que “hace casi 20 años que no voy a ver un médico y me aparecen 10 consultas en los dos últimos años; hasta una con un cardiólogo de una de las localidades cercanas ubicadas a la vera de la ruta 158”.

“Lo denuncié en un apartado que existe en el mismo lugar destinado para Apross en la página Ciudadano Digital”, agregó.

Consultada acerca de si recibió alguna respuesta desde el organismo, respondió negativamente.

 

Decenas de casos

La exposición pública de la joven fue replicada, pero también recogió muchos comentarios. Como el de María Luisa B., quien comentó: “Denunciar, querida, con nombre y apellido. Me pasó lo mismo...”.

Sebastián B., apuntó: “A mí me pasó lo mismo. El problema en mi caso fue el médico, que sobrefacturaba”.

Florencia M., por su parte, indicó: “Yo también tengo una consulta de un médico de Laguna Larga...”.

Mónica P., en tanto, fue más extensa en su relato: “¡Así es! Fui a reclamar a una de las clínicas en donde trabaja uno de los cardiólogos y la ‘dueña’ ni me atendió... Uno de los cardiólogos atendió a mi marido cinco veces, otro lo atendió dos veces, otro una vez y no les conoce ni la cara...”.

Marta B. puso: “¡Tal cual, Julia! Yo también figuro como que me atendí en diferentes especialidades y con un doctor que nunca conocí... No sé por qué...”

Para Osvaldo M., “con PAMI pasa exactamente igual... Terminamos siendo cómplices de un sistema perverso al que se prestan sanatorios, clínicas y farmacias...”.

Luci M. manifestó: “Después de leer tu publicación entré a ver y, efectivamente, tengo consultas a dos médicos de Oliva a los que jamás fui. De no creer. Tendré que ponerme a hacer la denuncia correspondiente. ¡Gracias!”.

Claudia Marisa L. sugirió: “Denuncialos. Esas son prácticas penosamente muy corrientes”.

Marcos G. T. ingresó a Ciudadano Digital, fue al sitio del Apross y escribió: “A mí también me aparecen consultas que nunca hice. Esto ya es una cadena de fraude...”.

Viviana V.: “Sí, a mí también me aparecen consultas falsas de Oncativo”.

Desde la misma medicina, María Belén S. agradeció el posteo de Julia y se lamentó: “Y después te limitan de todos lados porque ni siquiera abren cartilla a los profesionales que sí queremos trabajar. Una pena. Ojalá todos los afiliados abran los ojos y denuncien estas injusticias”.

A Zoe S. le colocaron “dos visitas a una ginecóloga a la que jamás consulté en mi vida. A todo esto, si entrás a la solapa de la visita del día, describen la práctica médica realizada y el código de autorización. O sea, han dado por sentado que eso fue así realmente”.

Y así sucesivamente hasta llegar... a caer en la cuenta de que estamos ante un fraude inconmensurable sobre el cual el Estado provincial y la Justicia deberán actuar para darles a los autores de estas prácticas despreciables el castigo que se merecen.

S.V.

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