Fuerte reacción de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
Carta abierta al Papa por los dichos del obispo castrense Santiago Olivera
La delegación Villa María de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) replicó ayer la “Carta abierta al Papa Francisco” publicada por el Colectivo Historias Desobedientes, integrado familiares de genocidas que están a favor de la memoria, la verdad y la justicia, a raíz de los dichos del obispo castrense Santiago Olivera, al dar a conocer la decisión del Sumo Pontífice de enviar cincuenta rosarios a otros tantos detenidos por haber sido hallados responsables de crímenes de lesa humanidad.
“Esta semana hemos leído en diversos medios de comunicación que Usted le ha enviado cincuenta rosarios a militares detenidos por crímenes de lesa humanidad en Argentina. La noticia nos llegó a través del obispo castrense Olivera, quien además se refirió a ciertas condenas con el calificativo de ‘injustas’, haciendo incluso analogías con el caso de Milagro Sala, presa política en Jujuy”, comienza el texto replicado por la APDH local que encabeza el profesor Elvio Omar Toscano.
Y agrega a continuación que que “no puede dejar de alertarnos y entristecernos que, a pesar de las condenas firmes de la Justicia, el obispo insista en negar los crímenes de quienes cometieron los peores delitos en el pasado reciente y que los siguen cometiendo en el presente en tanto que aún hoy eligen callar lo que saben: ¿dónde están los cuerpos de las personas desaparecidas por ellos?, ¿dónde están los nietos apropiados que todavía tienen robada su identidad?”.
La carta que hace propia la APDH villamariense señala que “es por eso que le pedimos llame a la reflexión al obispo castrense y colabore para que los militares y policías presos por crímenes de lesa humanidad se arrepientan genuinamente y brinden a la Justicia la información que nos consta que tienen”.
“...que colabore con nuestra causa”
“Mientras no haya verdad, la justicia no podrá ser efectiva... No podemos conformarnos con un gesto, necesitamos que Usted como máxima autoridad de la Iglesia y como guía espiritual de quienes recibieron sus rosarios colabore con nuestra causa y ayude a la sociedad argentina a sanar sus heridas desde la verdad y el amor”, agrega la nota.
Otro de los párrafos de la carta dirigida al Papa Francisco reza: “Como podrá imaginar todos los integrantes de Historias Desobedientes hemos tenido que atravesar un doloroso camino de elaboración personal para alzarnos por encima de las presiones familiares que nos llamaban a permanecer en el silencio cómplice ante aquellos actos perversos...”.
Recuerda luego Mateo 25, 31-46, para afirmar “todo lo que hicisteis a uno de estos hermanos a mí me lo hicisteis”
Y puntualiza: “El daño que produjo el accionar genocida de nuestros padres es irreparable. Las personas que fueron salvajemente desaparecidas no están y sus familiares no tienen ni siquiera una tumba a donde llorarlos. Los nietos y nietas apropiadas han vivido alejados de sus familias... Por esos actos los argentinos llevamos una terrible cicatriz que día a día buscamos resignificar para las siguientes generaciones... En ese marco queremos hacer el aporte desde nuestra propia historia... Este compromiso nos ha aliviado y sanado de alguna manera integrándonos a una visión ética que nos trasciende”.
“El envío que Usted hace de rosarios para las personas presas por delitos de lesa humanidad nos ha dejado un sabor amargo. Sin embargo, permítanos aportar que si de la salvación de las almas se trata, es imperiosa la necesidad de que su gesto incluya el pedido expreso de la confesión y arrepentimiento de esas personas sobre sus crímenes. Millones de argentinos esperamos que los presos revelen información que llevaría consuelo a las víctimas del genocidio y les permitiría a los culpables acabar sus días con algo de dignidad”, concluye.
(APDH) replicó ayer la “Carta abierta al Papa Francisco” publicada por el Colectivo Historias Desobedientes, integrado familiares de genocidas que están a favor de la memoria, la verdad y la justicia, a raíz de los dichos del obispo castrense Santiago Olivera, al dar a conocer la decisión del Sumo Pontífice de enviar cincuenta rosarios a otros tantos detenidos por haber sido hallados responsables de crímenes de lesa humanidad.
“Esta semana hemos leído en diversos medios de comunicación que Usted le ha enviado cincuenta rosarios a militares detenidos por crímenes de lesa humanidad en Argentina. La noticia nos llegó a través del obispo castrense Olivera, quien además se refirió a ciertas condenas con el calificativo de ‘injustas’, haciendo incluso analogías con el caso de Milagro Sala, presa política en Jujuy”, comienza el texto replicado por la APDH local que encabeza el profesor Elvio Omar Toscano.
Y agrega a continuación que que “no puede dejar de alertarnos y entristecernos que, a pesar de las condenas firmes de la Justicia, el obispo insista en negar los crímenes de quienes cometieron los peores delitos en el pasado reciente y que los siguen cometiendo en el presente en tanto que aún hoy eligen callar lo que saben: ¿dónde están los cuerpos de las personas desaparecidas por ellos?, ¿dónde están los nietos apropiados que todavía tienen robada su identidad?”.
La carta que hace propia la APDH villamariense señala que “es por eso que le pedimos llame a la reflexión al obispo castrense y colabore para que los militares y policías presos por crímenes de lesa humanidad se arrepientan genuinamente y brinden a la Justicia la información que nos consta que tienen”.
“...que colabore con nuestra causa”
“Mientras no haya verdad, la justicia no podrá ser efectiva... No podemos conformarnos con un gesto, necesitamos que Usted como máxima autoridad de la Iglesia y como guía espiritual de quienes recibieron sus rosarios colabore con nuestra causa y ayude a la sociedad argentina a sanar sus heridas desde la verdad y el amor”, agrega la nota.
Otro de los párrafos de la carta dirigida al Papa Francisco reza: “Como podrá imaginar todos los integrantes de Historias Desobedientes hemos tenido que atravesar un doloroso camino de elaboración personal para alzarnos por encima de las presiones familiares que nos llamaban a permanecer en el silencio cómplice ante aquellos actos perversos...”.
Recuerda luego Mateo 25, 31-46, para afirmar “todo lo que hicisteis a uno de estos hermanos a mí me lo hicisteis”
Y puntualiza: “El daño que produjo el accionar genocida de nuestros padres es irreparable. Las personas que fueron salvajemente desaparecidas no están y sus familiares no tienen ni siquiera una tumba a donde llorarlos. Los nietos y nietas apropiadas han vivido alejados de sus familias... Por esos actos los argentinos llevamos una terrible cicatriz que día a día buscamos resignificar para las siguientes generaciones... En ese marco queremos hacer el aporte desde nuestra propia historia... Este compromiso nos ha aliviado y sanado de alguna manera integrándonos a una visión ética que nos trasciende”.
“El envío que Usted hace de rosarios para las personas presas por delitos de lesa humanidad nos ha dejado un sabor amargo. Sin embargo, permítanos aportar que si de la salvación de las almas se trata, es imperiosa la necesidad de que su gesto incluya el pedido expreso de la confesión y arrepentimiento de esas personas sobre sus crímenes. Millones de argentinos esperamos que los presos revelen información que llevaría consuelo a las víctimas del genocidio y les permitiría a los culpables acabar sus días con algo de dignidad”, concluye.
