Entrevista - Habla el presidente del Concejo Deliberante, quien se convirtió en el intendente interino de la ciudad

Quién es De Falco, el hombre que quedó a cargo del Ejecutivo

Confesó que no se esperaba la partida de Martín Gill, dijo que “primero está la Patria” y permitió ahondar en su historia personal
domingo, 12 de enero de 2020 · 09:00

Escribe: Diego Bengoa Barra
Fotos: Roberto Zayas
DE NUESTRA REDACCION

Tras iniciar su tercer período no consecutivo como concejal y ser elegido presidente del Concejo Deliberante, por la licencia del intendente Martín Gill para asumir en el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, Carlos De Falco quedó a cargo del Ejecutivo villamariense.

No había transcurrido un mes del segundo mandato de Gill cuando se dio un movimiento inesperado, que llevó a este abogado peronista a tener que conducir el municipio. Dijo que no lo esperaba, que no pensó en correrse a un costado, que tiene diálogo permanente con vecinas y vecinos, que duerme poco y que aquí, en este nuevo rol, se prueba a sí mismo todos los días.

Fue concejal de 2007 a 2011 y de 2015 a 2019, presidente del Tribunal de Cuentas entre 2011 y 2013, secretario de Prevención Comunitaria y Derechos Humanos en el Ejecutivo entre 2013 y 2015, director de Procuración desde 2003 a 2007 y miembro de la Junta Electoral desde 1994 hasta ser electo concejal. De todos esos espacios rescató el haber sido secretario en el área de prevención. Recordó que en ese marco se abordó la problemática de adicciones, se generó el proyecto de boxeo para alejar a varones de las drogas, se empezó a trabajar en la salud de las chicas trans y resaltó que ya había sido autor de la ordenanza de unión igualitaria junto al por entonces concejal Carlos Andrada, una iniciativa que le “costó inconvenientes personales”. Es que, remarcó, a las cosas hay que ponerlas en perspectiva y en ese momento había mucha resistencia a la reivindicación de derechos de la diversidad sexual.

En ese sentido trajo a la memoria al joven periodista fallecido en un hecho de tránsito, Daniel Cardozo. “Me marcó y me enseñó mucho, fue el tipo que me abrió la cabeza. Vengo de una sociedad conservadora a pesar de que fui un tipo rebelde”, advirtió.

“Conocí a Daniel cuando me hizo una nota (para la televisión). Fue muy simpático. Cuando hicimos una reunión con parejas masculinas, en las que contaron, por ejemplo, que quienes perdieron a sus compañeros, se quedaron sin la casa que compartían porque no tenían derechos, él entró y yo le dije que no era un encuentro para periodistas. Me dijo que asistía como ciudadano. Me conmovió”, relató.

“Yo soy católico, de una sociedad conservadora. Luego de esa reunión me junté con él y le dije que me costaba comprender, que me ayudara a hacerlo. Iniciamos un vínculo muy lindo, me abrió la cabeza”, valoró.

Apuntó que más tarde la Secretaría de Prevención Comunitaria (durante la última etapa del mandato de Eduardo Accastello) “fue un desafío como lo es ahora, en el que te probás y valés a sí mismo, tenés que poner todo tu trabajo, tu intelecto, la experiencia, lo que has recogido en la vida, escuchar a la gente”.

 

Su vida antes de la función pública

Nació en Villa María y residió hasta los 8 años en una casa de calle Corrientes al 1100, luego se mudó a Mendoza al 1100, siempre en un barrio Centro muy distinto al actual.

Tras contar una situación dolorosa que lo marcó mucho, comentó que estuvo en el Mariano Moreno como semipupilo durante tres años. “Era bravo, se iban todos y yo me quedaba ahí, pasaba todo el día pero no dormía allí. Luego fui al Trinitarios un año, después al José Ingenieros tres años y finalmente al Nacional, que se encontraba al lado de la Catedral, un colegio muy, muy politizado”, describió.

Precisamente algo sucedido en esas aulas y una situación familiar lo acercaron al peronismo.

Contó que siempre tuvo “el vicio de leer los diarios”, que su abuelo siempre compraba el diario La Razón, que llegaba a Villa María a la mañana siguiente de salir en Buenos Aires.

La lectura de ese medio lo hacía estar informado. “Cuando derrocaron a Illia, yo estaba sentado en el umbral y vino mi abuelo y me dijo: por fin, ahora viene un gobierno fuerte. Eso te marca”, confesó.

Indicó que su abuelo De Falco era muy peronista, y que en su  casa había un busto de Perón que fue escondido luego que “la Libertadora entrara” en la casa del padre de su papá.

En segundo año de la secundaria, en la asignatura Educación Democrática, “las clases empezaban siempre igual, con una profesora que decía que en Argentina hubo dos tiranías, la de Rosas y la del innombrable”, en alusión a Juan Domingo Perón.

De Falco señaló que un día leyó en un libro “que Perón había sido electo en tal año, sobre el bombardeo, que había sido derrocado...”, entonces comenzó a interrogarse si eso representa a un tirano. “Yo me planteaba que el tirano es un tipo que agarra el poder y llega matando, y te mata. Un día, en el patio de la escuela, le pregunté a la profesora por qué decía que el innombrable era un tirano si yo leí que Perón ganó las elecciones. Me respondió: es un tirano porque lo digo yo. Fue como una cuchilla. Ahí me empezó a interesar”, reveló el “intendente interino”.

La vida también lo puso frente a una aula, es docente en el San Antonio desde hace casi 29 años y acaba de renunciar a  partir del 1 de marzo. Definió a las nuevas generaciones como “maravillosas” y sostuvo que “la educación no es dar un concepto absolutamente como válido como hicieron conmigo”.

“Primero parte por ser honesto, decir quién soy yo y de donde hablo, yo les digo que soy peronista. Y les digo que lo que les cuento no me lo crean, es solo un disparador para que se hagan su propio concepto. Les planteo: no me crean, investiguen, busquen, tengan conceptos críticos. No le crean a nadie”, reflejó a la hora de contar cómo ejerce la docencia.

Aseguró que siempre quiso ser abogado, y que fue a estudiar a Córdoba “sin tener un solo peso”. Relató que vendió golosinas en la calle, tuvo una inmobiliaria, trabajó en una agencia de publicidad y fue empleado público.

“Soy hijo de la educación pública, por eso le agradezco muchísimo a la universidad, aunque no le di todo el estudio que tenía que dar, porque tenía que laburar y no es fácil hacer las dos cosas”, recalcó.

En la Docta alquiló un departamento y luego “una casa vieja a la vuelta de la cancha de Belgrano” con varios amigos, entre ellos el hoy jefe de Gabinete Héctor Muñoz, quien estudiaba medicina.

Este presente como virtual intendente de la ciudad lo encontró cuando “estaba muy cómodo como presidente del Concejo Deliberante”.

Ante la pregunta, respondió que “nunca” pensó que Gill se iba a ir. “Fue una sorpresa también para mí, que el presidente le pida esto, pero primero está la Patria, es una necesidad muy importante y (Alberto) Fernández tiene una idea muy clara de lo que es un intendente”, manifestó.

Aseveró que no pensó en no aceptar hacerse cargo del Ejecutivo local. “Soy parte de un proyecto, tengo en claro los lineamientos. Acá hay un proyecto trazado y tengo que continuar eso. Hablo con Martín todos los días, está absolutamente al tanto”, apuntó, reflejando que habían conversado a las 7 de la mañana por teléfono.

“Martín es el conductor, le consulto sobre cosas de importancia, no lo voy a estar molestando por un sumario. Uno sabe, si no no hubiese aceptado, tengo muchos años de política. He tenido muchos años en la función pública, 40 años de abogado, sabes manejar una estructura”, reparó.

Ante consultas, precisó que arranca a las 7 de la mañana y no para “hasta la nochecita, incluso a veces a la noche tengo algún compromiso de la función. Hay una vara muy alta y nosotros creemos que la política no es para administrar sino para transformar, para cambiar y mejorar la vida de la gente. Trato humildemente de hacerlo”.

 

El despacho de la Intendencia está tal cual lo dejó Martín Gill.

 Ante preguntas, De Falco dijo que no sería correcto cambiar algo o colocar cosas suyas.

 En los muebles sobresalen dos imágenes del Papa Francisco, una solo y otra con el intendente en uso de licencia.

 El mandatario hoy funcionario de Nación tiene imágenes con Lucas Pagliero (secretario de Planeamiento), con el exintendente radical ya fallecido Horacio Cabezas y con una señora que fue reina de adultos mayores.

 Pagliero es el único funcionario que aparece en las fotografías.

 Además, hay dos tapas de los dos diarios de la ciudad, el nuestro y Puntal, que reflejan la reelección con el 54% de los votos.

 Y hay espacio para un Martín Gill dibujado.

 

Dijo que está durmiendo poco

El descanso y la relación con la oposición

De Falco dijo que tiene el apoyo de su familia y de sus amigos para este nuevo rol.

Padre de una hija y de un hijo, abuelo de dos nenas y un varón, señaló que su familia tomó “muy bien” este desafío y que están contentos.

“Consideran que es un premio a tantos años. Saben que soy luchador, honesto, saben cómo ha sido mi vida personal, lo que he sufrido, el sacrificio que he hecho para llegar”, declaró a este diario.

Confió que está durmiendo “poco”. “No son preocupaciones, estoy muy tranquilo, pero hay muchos compromisos”, explicó y agregó que busca tener un tiempo para compartir con sus nietos.

Cuando se le consultó sobre su relación con dirigentes de la oposición, dijo que habló con algunos antes de hacerse cargo del Ejecutivo.

Comentó que es “muy buena” la relación con los concejales Karina Bruno (PRO) y Luis Caronni (UCR), del bloque opositor.

“Todos somos seres humanos, eso merece un respeto, ese es el punto de partida. Segundo, todos vivimos en la misma comunidad y supongo que todos, de una manera u otra, queremos lo mejor para la sociedad, pero tenemos pensamientos distintos”, manifestó.

“Con Karina y Luis somos abogados, que es la única profesión donde el adversario es tu propio colega. Te peleás y discutís en un juicio y salís y vas a tomar un café. Hay que separar las cosas”, consideró.

Añadió que tiene amistades que son de otro partido, que trata de no vincularse a partir de las diferencias ideológicas y que siempre fue de ir clubes, por ejemplo, a jugar al billar, donde comparte charlas con personas que piensan muy distinto. “Me gusta saber qué opinan”, señaló.

 Ante preguntas, subrayó que el eje de enero en la gestión está puesto en la costanera y el Festival.  “Queremos generar divisas, el Festival de Peñas es importante desde lo cultural, desde lo económico, desde lo que deja. No solo para los comerciantes, sino también porque se generan muchas fuentes de trabajo, que hoy es un bien escaso”, manifestó.

Contó que habla “todo el día con la gente, porque es la forma de saber lo que pasa”. Aseveró que muchos agradecen, cuentan sus problemas y hacen críticas “constructivas” a la gestión

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