Villa Nueva también exhibe sus cinco generaciones
Hay otra tatarabuela orgullosa
La semana pasada mostramos el caso de la villamariense Emma, con los representantes de sus generaciones descendientes hasta un tataranieto. En la otra orilla del Ctalamochita encontramos a Antonia, que goza a diario de la compañía de los suyosLa diferencia entre una y otra es la edad. Emma celebraba con su primer tataranieto a los 71, mientras que Antonia lo hizo el año pasado, a los 88. En lo demás, podría decirse que las historias se parecen, ya que en ambas el número de integrantes de la familia multiplica el amor.
Antonia Mecca nació en Roque Pérez, una localidad que es cabecera del partido homónimo en la provincia de Buenos Aires. Allí se casó y concibió tres hijos, entre ellos a Claudia, quien en la adolescencia se marchó hacia la Capital Federal, donde conoció a Berto Cardona, con quien se casó a los 15 años. De este matrimonio nació hace 44 años Jaquelina. Corría por entonces 1975, y casi una década después, en 1984, el matrimonio decidió viajar a nuestra provincia y se radicó en Villa Nueva.
En estos 35 años “villanovenses” pasaron cosas... No solo llegaron aquí la bisnieta Aylén y la tataranieta Melody, sino que la descendencia de Antonia en otros puntos de la geografía nacional se fue multiplicando hasta alcanzar los quince nietos y los cuatro bisnietos, el tataranieto (y la noticia reciente de un nuevo tataranieto que se encuentra en camino).
Antonia estuvo en su Roque Pérez, también en casa de sus otros hijos, fue y vino muchas desde y hacia Villa Nueva, con estadías de dos y hasta tres años. Pero en 2017 decidió quedarse ya en lo de Claudia y Berto.
Más que un hogar
En ese hogar de la calle Buenos Aires al 400, el almuerzo o la merienda son la excusa para la reunión con el resto de la familia, que vive a unas pocas cuadras en la calle Santa Fe al 1200.
“De lunes a viernes... prácticamente todos los días Antonia puede ver una nieta, varios bisnietos y a su tataranieta, ya que vienen o van para la escuela o para el trabajo y paran acá. Nunca falta alguien para que compartamos la mesa”, cuenta Claudia.
Y ese encuentro cotidiano entre los suyos, representantes nada menos que de cinco generaciones, es lo que hace feliz a Antonia. Es tener ante su vista en mejor resultado de su propia historia.
Ella dice que “todos los días son lindos, pero en los cumpleaños es cuando más felices estamos”.
Para Claudia y Berto, en tanto, Villa Nueva representa su lugar en el mundo. En el que pudieron trabajar, cumplir el sueño de la casa propia, fundamentalmente para poner bajo su techo a la familia; a toda la familia... Incluida Antonia, que los mira hacer todo aquello que haga falta para que a nadie le falte nada.
