Réplica a las denuncias de los jóvenes deportistas
“Hacemos todo dentro de la ley con contratos modelo de la FIFA”
Desde Bolivia, Gonzalo Aciar y Juan Ferreyra, mencionados como los responsables de las malas condiciones que vivieron tres futbolistas locales en ese país, quisieron su derecho a réplica. Esto es lo que dijeronEn un encuentro sobre trata de personas y grooming que se realizó en Villa María, tres jóvenes futbolistas relataron su experiencia cuando fueron convocados a Bolivia y debieron regresar después de haber pasado una “muy mala experiencia”.
Aseguraron que estuvieron sin agua y que dormían en un colchón de paja.
Al regresar, presentaron una denuncia en la Justicia Federal y también hicieron un presentación en la Policía de Bolivia.
Los tres nombraron como responsables de este padecimiento a Gonzalo Aciar, representante de jugadores, y al exárbitro Juan Ferreyra, ambos de Villa María, pero actualmente radicados en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra.
Los dos hablaron con El Diario, negando todas las acusaciones.
En primer término, señalaron que los contratos que ellos hacen firmar “son los contratos modelo de la FIFA. No inventamos nada. Ahí está claro que no les prometemos casa ni comida”, dijo Aciar.
“Lo que hacemos es conseguirles un club y cuando empiezan a cobrar nos dan el 20%. Me da pena decirlo porque soy de allá, pero con los únicos que tuvimos problemas son los de Villa María. Con los del resto del país nunca hubo conflictos”, indicó.
Junto a Ferreyra, quien fue el veedor en esta ciudad para descubrir talentos, expresó que uno de los tres futbolistas que hicieron la presentación judicial (Jonathan Reboyras) llegó a Bolivia para ingresar al Blooming. “Lo que no nos dijo es que no estaba en condiciones físicas porque venía de una operación de apéndice, y eso hizo que no pudiéramos presentarlo a la prueba ni bien llegó. Lo que hicimos con mi esposa, a pesar de que no nos había dado esa información importante de su estado de salud, fue tenerlo con nosotros en casa. No se por qué hablaron en un encuentro sobre trata de personas, porque en mi casa disfrutó de lo mismo que disfruta mi familia, la misma comida, la piscina, el gimnasio, el jacuzzi, y sin tener que hacer nada. Sólo esperar que recuperara las condiciones físicas. El se quiso ir cuando llegaron los otros chicos de Villa María. Nosotros jamás lo echamos de casa”, expresó.
“En el caso de Facundo Molina, a quien casi no conocí, llegó a nosotros porque él se ofreció. Cuando vino a Bolivia le faltó un requisito indispensable, que es el pase del club de origen”, expresó. “Hicimos todo lo posible, pero estuvo muy poco tiempo y cuando llegó el contrato por el cual iba a empezar a cobrar el sueldo, se volvió a Argentina sin firmarlo”, agregó.
“El tercer joven que hizo supuestamente la denuncia es Ignacio Pérez. El firmó el contrato con un club, pero no llegó a cumplir el mes de trabajo para que pueda cobrar”, dijo.
En ese punto, intervino el exárbitro, quien manifestó su preocupación “por las amenazas de muerte que recibí de parte del padre de éste chico, que me decía que me iba a matar a mí y a mi hijo si el suyo no jugaba”. Analiza presentar una denuncia judicial porque esas amenazas, dijo, afectan tanto a él como a su familia.
-¿Cómo fue el tema de la vivienda?
-Como te dije antes, Jonathan vivió un tiempo en casa y después se fue con los refuerzos. El primer lugar al que se fueron se los había dado el club y la verdad que era una tapera. Nosotros invertimos y compramos una casa nueva para que tuvieran las comodidades, pero ellos tenían que pagar los servicios y amoblarla. Los padres no pudieron mantenerlos hasta que les llegara el contrato o cobraran el primer mes y por eso les cortaron el agua, que la terminamos pagando nosotros, y por eso tampoco tenían muebles.
-¿Ustedes les pidieron 25 mil pesos para hacerles la ciudadanía?
-No, sé que los clubes piden algo para la prueba, pero no tengo idea de cuánto y no pasa por nosotros. Pero la ciudadanía se tramita personalmente, no es algo que pueda hacer un tercero.
-¿Por qué nunca pudieron empezar a jugar en los clubes profesionales?
-El único que tenía asegurado su lugar en el Blooming era Jonathan, pero no nos avisó de su problema físico y tenía que esperar. A los otros los sumamos al Sport Boys, un club del que soy empleado como gerente técnico y Juan es ayudante de campo. Ignacio firmó con ese club, pero no cumplió el primer mes de trabajo y Facundo se fue antes de firmar.
-¿Por qué cree, entonces, que los denunciaron públicamente y en la Justicia?
-La verdad es que no sé, incluso, puedo mostrarte mensajes de cuando se fueron, supuestamente estaba todo bien. Nos vinieron a despedir, nos abrazamos. No sé qué les pasó. Tengo los contratos para mostrarte que son los modelos que usa la FIFA. No hay nada raro acá. Tenemos una carpeta de 68 jugadores, convenios con clubes de Europa. Trabajamos bien. Yo mismo fui jugador de fútbol y me vine acá al Oriente Petrolero y a Universidad. Ahora soy representante y trato de que les vaya bien a todos los chicos.
