El obispo emérito estuvo de visita en Villa María
Monseñor Rodríguez llamó a la solidaridad en tiempos de crisis
Dejó su “retiro” en Jesús María para regresar “a saludar a los amigos”. Fue una coincidencia que su paso por la ciudad coincidiera con el 152º aniversario de la fundación. “Una familia de allá venía a pasar el fin de semana a Ballesteros y aproveché el viaje”, comentóMedio en broma, medio en serio, el exobispo de Villa María y emérito de La Rioja, monseñor Roberto Rodríguez, comentó que a él también le pegó la crisis: “Tuve que dejar la casita que alquilaba y me fui a vivir a un convento”.
Para el alto dignatario de la Iglesia, “en momentos como el actual el mensaje esperanzador que se puede dar a la sociedad es que cada uno deje un poquito de lo suyo para contribuir con el que no tiene nada, con el que más necesita”.
“La esperanza pasa por la solidaridad que podamos tener todos y por la voluntad de esforzarnos en función del bien común”, afirmó en una charla que mantuvo ayer con un periodista de El Diario.
El prelado consideró que en la Argentina de hoy “no hay espacio para el sálvese quien pueda”. Opinó en tal sentido que “si no nos involucramos juntos en la búsqueda de soluciones, no las encontraremos”.
Al ser consultado acerca de si en el diálogo con sus pares de distintos puntos del país observan situaciones parecidas, respondió que “la crisis es general”.
“Y observo un descontrol que en algunos casos lleva al ciudadano común a incurrir en conductas que no le hacen bien al resto. Por ejemplo, con esto de tener que dejar la casa y mudarme, tuve que comprarme un mueble. En una mueblería me pedían 6.000 pesos, en otra me pedían 4.000 pesos y en otra 3.800 pesos, siempre por el mismo mueble. Yo me doy cuenta de que lo hacen para cubrirse porque no saben cómo vendrá la cosa en los días siguientes. Pero, bueno, que el descontrol no nos lleve a perdernos el respeto entre nosotros”, manifestó monseñor Rodríguez.
“Dejar de lado intereses particulares”
En otro pasaje de la conversación se refirió sin vueltas a la clase dirigente, para solicitar a sus integrantes “que piensen en el bien común”.
“No hay más espacio para las peleas por el poder. Solamente queda espacio para pensar en el bien común, dejando de lado los intereses particulares... Es decir, lo que se les pide es que el bien común esté por encima del bienestar personal”, añadió.
Ante una pregunta sobre su cercana relación con Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, señaló que la última vez que lo vio fue en mayo último. “Esta vez no estuve solo. Fui con la comitiva de obispos de la Ruta 40, es decir, con los del Noroeste, los de Cuyo y los de la Patagonia, ya que nos recibe así, por regiones. Y en ese encuentro, cuando con los obispos de la Ruta 40 estuvimos en Roma, el Papa nos dijo que tiene ganas de venir a la Argentina el año que viene...”.
Sobre su paso por Villa María (hoy lo pasan a buscar y regresa a Jesús María), dijo que “es poco lo que pude ver, pero siempre está linda y la crisis no se ve con tanta claridad como en otros puntos del territorio nacional”.
