Hoy se cumple otro aniversario de la desaparición de Bessonart
“Mariela era un poco mi hija. Pasaron 14 años y no puedo tener consuelo”
La causa está a la espera de un juicio que nunca llega, con un único acusado. Gladys, la hermana de la víctima, anticipó que nunca abandonará el pedido de justicia y reclamó el inicio del debateEscribe Diego Bengoa Foto: César Carballo DE NUESTRA REDACCION
Hoy se cumplen 14 años del día en que se vio a Mariela Bessonart por última vez.
Su expareja, Rodolfo Delpino, siempre sostuvo que tras pasarla a buscar por un taller mecánico de barrio Almirante Brown, la dejó en la mañana del miércoles 28 de septiembre de 2005 en pleno microcentro, versión que nunca fue acreditada por la Justicia.
“Pasó mucho tiempo, pero no tengo consuelo, no tengo consuelo”, repitió ayer Gladys Bessonart, la única hermana mujer de la víctima.
“Siento mucho dolor. No puedo aceptar que haya personas a las que no le importe lo que ocurrió, y no puedo aceptar que la Justicia no saque a la luz la verdad”, señaló al ser entrevistada por El Diario.
No dudó en sostener que el Poder Judicial “no está haciendo nada” por esclarecer lo sucedido.
Al año de la desaparición, el ya jubilado fiscal Gustavo Atienza imputó al exmarido de la víctima como presunto autor del delito de sustracción y ocultamiento de persona con fines coactivos, pero la calificación legal se redujo a privación ilegítima de la libertad -agravada por el paso del tiempo- un año después, por definición de la Cámara de Apelaciones de Río Tercero. Esa es la acusación que aún pesa sobre el padre de los tres hijos de Bessonart, sobrinos de Gladys.
La causa fue elevada a juicio en 2010 y desde entonces - y prácticamente a lo largo de una década- se ha evitado el debate a partir de incidentes jurídicos, planteos de las partes (particularmente de la defensa del único imputado, Delpino) y movidas respecto a los funcionarios judiciales.
“A los chicos los veo mucho, estoy en contacto con ellos. Ahora me voy de Gisela”, indicó en la víspera durante la nota con este matutino.
“Yo había confiado en el Poder Judicial. En la Fiscalía conté absolutamente todo lo que sé, di todos los datos. Se hicieron muchas marchas, nos movilizamos, pero siento que en Tribunales no estuvieron a la altura de las circunstancias”, consideró.
“Pido por favor que pongan fecha al juicio. Lo de mi hermana no puede quedar impune, nadie puede desaparecer así. Sé que está muerta”, afirmó.
Expresó que no tiene ninguna duda de la responsabilidad de su excuñado en el hecho y también apuntó hacia la pareja de éste, Ema Franco, una dirigente del justicialismo provincial que en aquellos tiempos era jefa comunal de La Posta. Incluso aventuró que hay un costado político en el caso: “Ella está en un lugar importante. Por algo es que la Justicia no se mueve...”, manifestó.
Más que una hermana
Gladys tenía 13 años cuando nació Mariela. “Tuvimos mucha relación. La crié un poco, cuando era bebé. Luego la acompañé siempre. A sus primeras fiestas de 15 fue conmigo, yo salía con ella”, rememoró.
“Hice un poco de madre. Y en los tiempos previos a su desaparición hablábamos mucho, éramos confidentes”, relató.
Comentó que por entonces Mariela quería ponerse un negocio y trabajar, y estaba convencida de que no volvería a formar otra familia. “Quería ser abuela, pero no pudo conocer a sus nietos, que hoy son dos”, se lamentó quebrada por la emoción.
Afirmó que la recuerda permanentemente, todos los días. El paso del tiempo no menguó su presencia, y por las características del caso, no amortiguó su dolor. “No puedo tener consuelo”, confesó.
Su vida cambió completamente desde septiembre de 2005. Hasta entonces, Gladys era una mujer “de bajo perfil, sumisa, trabajadora”. “Esto me cambió en todo sentido”, dijo, dispuesta a seguir luchando y a no callarse.
Tiene dos hermanos varones, pero Mariela era su única hermana mujer y un poco también su hija. “No es posible que abandone el pedido de justicia. Es mi hermana. Perdí a mi madre a causa de todo esto. No me voy a cansar de pedir. Incluso la misma sociedad debería hacerlo, porque el hecho de que exista una persona desaparecida es terrible para una comunidad”, advirtió.
“En diciembre próximo, Mariela cumpliría 52 años. Sé que está muerta. Yo le pido a jueces y fiscales que definan el inicio del juicio, para que empiece a conocerse la verdad”, cerró.
