Jornada sobre “prevención y concientización sobre trata de personas y grooming”
Testimonio de jóvenes que fueron llevados al extranjero con engaños
Tres jóvenes futbolistas relataron ayer cómo invirtieron dinero e ilusiones ante una promesa de jugar profesionalmente en Bolivia. Cuando llegaron allá, nada era como les habían “pintado”Estaban por vivir el verdadero sueño del “pibe”, cuando los eligieron tras verlos jugar al fútbol para integrar el plantel de uno de los clubes profesionales más importantes de Bolivia. El pago del salario en dólares, más casa, más comida y una puerta abierta para jugar, un poco más adelante, en clubes europeos. Eso prometieron, pero nada fue cierto. Terminaron durmiendo en un colchón de paja, en una casa que no tenía heladera ni mesa ni sillas y jugando para una escuela deportiva propiedad de quienes les habían hecho tantas promesas.
Además, les pidieron dinero para hacer trámites de ciudadanía -que no hicieron- y el resto de los gastos de pasaje y de comida.
La dura historia de los tres jóvenes -que no son los únicos- fue expresada ayer ante un auditorio repleto de estudiantes secundarios y primarios que asistieron a la charla sobre “Trata de personas y grooming”, que impulsaron desde el gremio gastronómico (Uthgra) y la Auditoría de la ciudad.
Ignacio Pérez (19), Jonathan Reboyras (20) y Facundo Molina (18) tuvieron el valor de relatar su historia. “Lo hacemos para que no le pase a nadie más”, indicaron.
El que más tiempo pasó allá fue Jonathan, quien fue “elegido” después que lo vieron jugar en una final en Villa Nueva.
“Me dijeron que iba a ir al Blooming, que es un club profesional de Bolivia y allá fui. Al principio, vivía en la casa de quien era mi representante y después, cuando llegaron refuerzos, nos mandaron a vivir a distintos lugares que no le deseo a nadie que viva. El último, fue una casa nueva, pero sin nada: ni sillas ni camas ni mesa ni heladera”, indicó el joven que aguantó lo más que pudo antes de regresar, siempre pensando que llegaría la hora de jugar en el club profesional.
Como no aparecía el contrato con el club, le ofreció “firmar” con una escuelita de fútbol que tienen, los mismos que los llevaron, en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra.
Ignacio, oriundo de Tío Pujio, también dio su testimonio: “Dormíamos en un colchón de paja y llegamos a estar más de una semana sin agua”. “Al principio, ni le quería decir a mis padres lo que vivíamos, pero después no aguantamos más”, relató.
Facundo dijo que decidieron ponerle punto final a la situación. “No sabíamos qué hacer, así que nos fuimos a hablar con la gente de Futbolistas Agremiados, donde nos recomendaron tener cuidado porque era gente muy pesada”, precisó.
Pese al temor que infundía estar en un país extranjero sin legalidad y sin dinero, resolvieron salir del problema todos juntos.
“Fuimos a denunciarlos allá y después, cuando nos pudimos volver a Argentina -lo que ocurrió hace dos semanas- nos presentamos también ante la Justicia Federal, que ahora investiga al árbitro de acá que fue el primero que nos habló, Juan Ferreyra, y al que dijo que era nuestro representante, Gonzalo Aciar”, indicaron.
En la Justicia determinarán si hubo delito y en ese caso, qué tipo de infracción a la ley hubo.
Además de recurrir a las instituciones judiciales, ayer se animaron a hacerlo público. “Nosotros fuimos a Bolivia con tantas ilusiones, con tantas ganas de jugar al fútbol y nos dejaron sin nada. Ojalá que la Justicia haga que nos devuelvan la plata; pero lo más importante es que no le pase a otro y que ellos paguen con la pena que tengan que pagar”, plantearon.
Mencionaron además que son muchos los chicos de Villa María y la zona a los que les prometieron el “oro y el moro” y los dejaron abandonados a su suerte.
Alerta con las redes
¿Qué hacer frente al acoso por la web?
Miguel Angel Sorbello fue el encargado ayer de hablar sobre grooming ante un auditorio repleto de estudiantes con activa participación a través de preguntas y relatos de experiencias que les tocó atravesar.
A través del diálogo y de videos, explicó que el grooming es el acoso sexual por redes sociales a un menor de edad.
“Trabajando en la prevención de trata de personas llegué al grooming, porque muchas víctimas fueron captadas a través de las redes”, dijo.
Recomendó tener de contactos en las redes sociales a personas que de alguna manera puedas conocer “en la vida real”.
Dijo que jamás hay que enviar una foto que luego el otro pueda usar en contra y también instó a que no hay que ceder a las amenazas.
“Pedir ayuda y denunciar”, fue el consejo del especialista.
El número para hablar del tema es 0-800- 222-1717. En Villa María, pueden ir a la Auditoría General de la ciudad.
