Barrio Bello Horizonte - Se casaron por iglesia un 23 de septiembre de 1944

Angel y Pierina: 75 años de amor

Carnavales, cartas y la historia de dos familias que se unieron. “Cuando hay un problema hay que resolverlo entre los dos y ponernos de acuerdo”, destacó la mujer
martes, 24 de septiembre de 2019 · 09:00

Escribe Daniel Rodríguez - Foto Roberto Zayas

 

“Cuando la vi dije: ¡Mamma mía!”, define entre risas Angel Felipe Sánchez. El y Pierina Rosa Tomassetti celebraron durante la jornada de ayer los 75 años de casados.

Un 23 de septiembre de 1944 ellos comenzaron a caminar juntos en Luque (provincia de Córdoba) y jamás se separaron.

Ambos, con amabilidad y una marcada calidez, recibieron en su vivienda de barrio Bello Horizonte y dialogaron con El Diario respecto a un nuevo aniversario desde su unión matrimonial.

“Soy de Luque. Mi papá trabajaba en el campo y de esa manera nos conocimos, porque la familia de él también estaba en el pueblo, aunque él es porteño”, definió Pierina.

Detallando un poco más los pormenores de la romántica historia, Angel (que suma la envidiable cifra de 99 años cumplidos), rememoró: “La conocí de chica a ella, pero para mí era una criatura. Yo jugaba a las bochas con los padres y sus hermanos”.

Los viajes del hombre, entre Buenos Aires y Córdoba, fueron intermitentes. Aún así, el destino parecía tener el camino predestinado y marcado para estos dos enamorados, que encontraron el amor en la pequeña localidad ubicada en el Departamento Río Segundo.

 “Estuve tres años en Buenos Aires sin volver al pago mientras hice el servicio militar”, refirió Sánchez.

Al mismo tiempo recordó que una tarde, en la localidad, acompañó a su padre que era dueño de un local comercial en el centro. “Nosotros vivíamos cerca de las vías, pero el local estaba en la zona céntrica”.

“Mi papá me dijo: Ñato, como es mi apodo, acompañame”.  Allí, mientras recorría el camino de ida, ellos se encontraron con quienes luego serían parte de la familia.

“Cuando llegamos a una esquina mi papá me señaló a los padres de ella, y doña Julia (la mamá de Pierina) me preguntó: ‘¿Cuándo me vas a ir visitar?’. Le dije que andaba ocupado y que tal vez no pueda”. Pero finalmente pudo.

Ese día fue con su padre. “Cuando llegué a la chacra había ido también con la escopeta para cazar. Me bajé para ver si encontraba alguna presa, pero nada... ni una lechuza”. 

“Luego, en la mesa éramos cuatro personas sentadas, pero Pierina todavía no aparecía. Más tarde, ella finalmente se presentó... no sé si se acordarán de las chicas Divito”, detalló el hombre, haciendo alusión a las figuras de mujeres con delgadas caderas ilustradas por el artista gráfico. Ahí fue el flechazo.

“Es que en el campo tenés que andar corriendo”, reflejó ella entre risas.

“Ahí nos saludamos y ella me mostró el diploma; ya que se recibió de profesora de Corte y Confección. Cuando me lo trajo (al diploma) vi que también había dos fotos. Aproveché y le dije pícaramente: “Estas fotos serán una para el diploma y una para tu novio. Ella me respondió que no, que no tenía novio”.

Ahí nomás, la dama le compartió a modo de invitación: “El martes a la noche voy al Carnaval. Y yo me iba el miércoles de nuevo a Buenos Aires”.

Esa noche, cada uno con su madre, fueron al evento veraniego. Más tarde, ellos finalmente se quedarían solos para conversar y conocerse un poco más. Era el inicio.

 

Reencuentro y romance

Al día siguiente, por estar afectado a la Gendarmería, Angel tuvo que migrar... pero jamás se olvidó de aquella dulce muchacha. Entonces le hizo llegar una carta. Y como no podía ser de otro modo, la misma recibió respuesta.

“Un día, a los que teníamos familiares lejos nos daban cinco días de franco para visitarlos”. Así volvieron a encontrarse.

 “Ahí conversamos... intenté besarla, ¡pero no había forma!: ‘¡Ahí viene mi hermano! ¡Ahí viene mi papá!’, me decía”, evocó. “Es que éramos como 10 hermanos, mi amor”, destacó la mujer con una sonrisa grandota.

Siguiendo con la historia, el padre de Angel sería finalmente quien le pidiera la mano a la familia Tomassetti para poder contraer enlace matrimonial.

 

La llegada a la Villa

Mucho tiempo transcurrió para que ellos finalmente se afincaran en nuestra ciudad. Eso sucedió, más precisamente, en el año 1973.

“Los que formaban parte de la Gendarmería fueron designados para trabajar como guardias en las centrales de YPF en San Lorenzo (Santa Fe) y en Villa María”, comentaron.

El destino nuevamente quiso que, con mucha suerte y velocidad, el hombre saliera sorteado en las viviendas que se construían en barrio Belletti (hoy Bello Horizonte). “Tuve suerte”, se sinceró, a la vez que narró la forma en la que pudo evitar la enorme fila que había para llegar al mostrador en el cual dejar sus datos.

Cuando se les preguntó acerca del secreto que los mantiene unidos y el porqué de tantos años, la mujer solo respondió: “Cuando hay un problema hay que resolverlo entre los dos. Ponerse de acuerdo”.

Mi papá me dijo: “Ñato, no te metas con esa familia que son muy amigos míos. Y si lo hacés, que sea en serio”, rememoró Angel... y sí que fue en serio.

El hombre es uno de los primeros vecinos del lugar, estuvo al frente del centro vecinal y también posee una cortada en el barrio con su nombre, pero esa es otra historia.

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