Otra vez, el balance municipal quedó aprobado por ediles solo por el paso del tiempo, sin tratamiento expreso

“Los tres dictaminamos en forma favorable”

Lo dijo el presidente del Tribunal de Cuentas, Julio Oyola, al ser entrevistado por El Diario
sábado, 14 de septiembre de 2019 · 10:00

Desde que asumió el intendente Martín Gill, los balances anuales fueron aprobados por los ediles de manera ficta, sin tratamiento y aval expreso.

El presidente del Tribunal de Cuentas, Julio Oyola, subrayó que ese modo es una forma de aprobar autorizado por la Carta Orgánica, le quitó trascendencia al hecho y dijo que las cuentas reflejan el acatamiento a las normas contables.

-¿Qué evaluación realiza ante una nueva aprobación ficta del balance municipal?

-Tras ser confeccionado por la Secretaría de Economía, el balance pasó para su visación al Tribunal de Cuentas.

Nosotros emitimos un dictamen, una opinión, la cual no es vinculante. Simplemente es un dictamen. El 31 de agosto se envió al Concejo Deliberante y son los concejales los encargados de aprobar.

Dentro de las facultades que otorga la Carta Orgánica Municipal se puede aprobar por mayoría o puede haber una aprobación ficta, que se da cuando por el transcurso del tiempo no se trata el mismo en una sesión ordinaria.

El motivo por el cual ocurre esto último no puedo decirlo como presidente del Tribunal de Cuentas, porque es una facultad exclusiva de los concejales. Tendrán que manifestar por qué sucede esto.

Particularmente considero que están dentro de derecho al hacer esto, porque la misma COM lo autoriza.

-Pero es una falta grave.

-Impone que es una falta grave en algunos casos que son tipificados por la misma. No es falta grave la aprobación ficta del balance. No es así, sino un medio de aprobación de un acto jurídico (ver recuadro).

-¿La reiteración de aprobaciones fictas, no es falta grave?

-No, no lo toma como falta grave. Sí lo es no bajar al recinto en reiteradas oportunidades, la falta de asistencia y demás prerrogativas que están en la COM. Es un modo de aprobar.

-¿No hubiese sido mejor para la ciudadanía una aprobación expresa?

-No, ya di mi opinión, como lo hicieron también las dos tribunas que integran el órgano. O sea que la ciudadanía conoce el tema a través del tribunal. Y reitero: la funcionalidad del Concejo no me compete porque es un órgano al cual no pertenezco y no tengo por qué manifestarme al respecto.

-Patricia Gómez y usted han avalado las cuentas desde el inicio de gestión. ¿Boaglio no lo hizo en los últimos dos años?

-No, los tres hemos avalado el dictamen, cada uno con los aditamentos que ha creído necesarios. Los tres hemos dictaminado al respecto en forma favorable (ver "El dato").

-¿Qué significa dictaminar en forma favorable?

-Significa que no hemos encontrado elementos que puedan ser merecedores de mayor análisis. Prima facie, con el estudio que ha hecho cada uno de los integrantes del tribunal, ha sido suficiente para decir que este balance cumple con las formalidades y representa un estado contable coherente y óptimo para poder opinar.

-¿Cuáles serían las razones para no avalar?

-Hay dos secretarías en el tribunal: la Legal, a cargo de Faure, y la Técnica, a cargo de Chiappero. Ellos nos pasan un informe en base al cual dictaminamos. Dictaminar desfavorablemente se produce cuando, a todas luces, del balance surgen elementos que pueden ser merituados desfavorablemente o registrados contablemente de mala forma. En esos casos no daríamos el voto favorable.

-No les corresponde evaluar si comparten el criterio del Ejecutivo sobre un gasto...

-Nos compete ver todos y cada uno de los gastos, pero siempre he sostenido, y esa es la confusión que hay respecto a nuestra función, que no tenemos injerencia en las decisiones de gestión del Poder Ejecutivo. Puedo estar de acuerdo o no, pero lo que nosotros analizamos es si es legal, si está dentro de lo que establece la COM y la ordenanza de compra. Y que los rubros que están en el balance sean respetados. Es decir, que se configure la legalidad y que los asientos sean esos. Todos los días vemos órdenes de pago que después son reflejadas en el balance.

Eso es un estudio continuo que se hace diariamente para poder firmar las órdenes de pago. Pasa por las dos secretarías, en donde se estudia si se ajusta a la ordenanza de compra, si están las imputaciones contempladas por rubro en el balance.

-¿Tras haber visado las órdenes previo a la compra, luego se les envía la documentación para comprobar la concreción del gasto tal cual había sido anticipado?

-Se nos informa, visamos, se compra y después verificamos nuevamente de que se haya hecho el acto administrativo.

-¿Hay correlación entre lo visado y lo que luego retorna al tribunal tras el gasto concretado?

-Sí, hay una correlación. Es más, he adoptado sin que me lo obligue la COM, el hecho de comunicar al Concejo todas las órdenes de pago aprobadas, algo que hago mensualmente.

-En general, ¿coinciden los tres tribunos?

-Sí. A veces tenemos discrepancias en la interpretación y alguno puede oponerse. La COM indica que las órdenes se consideran aprobadas con dos firmas. En mi carácter de presidente tengo doble voto en caso de empate, pero normalmente el tribunal saca las órdenes con las dos firmas y si hay discrepancias nos juntamos los tres y sacamos una resolución.

-¿No suelen estar las tres firmas?

-A veces sí, a veces no. Por una cuestión de celeridad solemos bajarla con dos. Mi firma normalmente está. Y por agilidad, siempre firma o Gómez o Boaglio, esto es muy dinámico, te piden la compra y tenés que ser ágil por una cuestión de aumentos de precios.

-¿Ha ocurrido que ninguna de las dos haya querido avalar?

-No, porque llegado ese caso se debe dictar una resolución, manifestando al respecto. No ha sucedido. Hemos tenido discrepancias, pero nunca salió una orden sin firmar.

 

El dato

“Es como darle un visto bueno sobre la gestión, no puedo darlo porque me falta información, no puedo decir que es ni bueno ni malo, ni puedo expedirme porque faltan temas de aclarar”, dijo la tribuno Mariela Boaglio, que se abstuvo de dictaminar sobre el balance.

 

El número

Cuatro años. Es lo que lleva el Concejo Deliberante sin tratar de manera expresa los balances generales anuales de la Municipalidad de Villa María. Así, el último balance de la gestión de Accastello y los tres primeros del mandato de Gill tuvieron aprobación ficta.

 

Una falta grave para la COM

Según la Carta Orgánica Municipal (COM), “al Concejo Deliberante le corresponde examinar y aprobar o rechazar, total o parcialmente, previo dictamen del Tribunal de Cuentas, el Balance General del Ejercicio anterior, el que deberá responder a las normas legales vigentes para la materia y ser presentado por el Departamento Ejecutivo en tiempo y forma dispuestos en la COM”.

“El examen deberá practicarse en el término de 30 días de recibido el balance y si no se observa en ese período se considera aprobado”, dice la COM en el apartado de facultades y deberes del órgano legislativo.

En tanto, el artículo 69  indica que el Legislativo deberá expedirse sobre el balance y la memoria anual en el término de 30 días de recibido, “considerándose que los aprueba si no los observa o rechaza dentro de ese plazo”. Y añade: “La reiteración de aprobaciones fictas se considerará falta grave”.

El cuerpo parlamentario dejó los balances generales sin tratar de manera explícita a lo largo de la gestión de Gill. Y pese a incurrir en una falta grave, los terminó avalando -dejando que el paso del tiempo haga lo suyo-.

Mientras, la oposición en el Tribunal de Cuentas, encarnada en Patricia Gómez -quien llegó al órgano por el PRO y que en el último año abandonó ese partido-, ha acompañado la ejecución financiera del Gobierno. Por su lado, Mariela Boaglio, del accastellismo, hizo diversas salvedades, absteniéndose en los dos últimos años, pero sin dictaminar de manera desfavorable.

Diego Bengoa

 

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