Hoy se cumplen 20 años de la elección municipal con la que se inició el extenso ciclo del justicialismo en el poder, que lleva cinco mandatos
“Antes, la que emergía era Río Cuarto; Villa María se puso por encima”
Escribe: Diego Bengoa. Fotos: María Victoria Araujo (de nuestra redacción)
A 20 años de la elección en la que se impuso Eduardo Accastello como intendente, lo entrevistamos para hacer un balance de las últimas dos décadas gobernadas por el Justicialismo en Villa María.
-¿Qué tenía en mente para la ciudad cuando asumió?
-La situación del país era muy crítica. Lo importante de ese tiempo fue haber generado un equipo que tres o cuatro años antes ya discutía y planteaba objetivos para diversificar la economía de la ciudad, para producir un cambio cultural, que creo que se logró, a partir de la Universidad y lo que se hizo con los jóvenes y los niños. Había que recuperar la autoestima, la fe pública. Villa María estaba caída, con los brazos bajos. Logramos el objetivo de democratizar los servicios, consiguiendo que el 100% llegara a los barrios.
Uno de los sueños era unir, porque la localidad estaba dividida por el ferrocarril y la ruta pesada.
Villa María era muy dependiente del sector lácteo, y nosotros ya pensábamos un Parque Industrial, un centro logístico, cómo crear trabajo y que la región se integrara a la ciudad. En aquel momento, Las Varillas, La Carlota, Deheza, Cabrera, miraban para otro lado.
Logramos hacer un concepto de ciudad región y los servicios de salud, de justicia y educación fortalecieron esa idea.
-¿Qué porcentajes de cobertura de servicios básicos tenía la población al asumir en 1999?
-Un 50% de agua, 45% de cloacas y 40% o 45% de gas. Se hizo un trabajo grande durante los 20 años, porque Martín está terminando ahora con el 2% que faltaba de gas. Nora hizo un trabajo muy importante sobre todo en cloacas. Le dimos continuidad permanente en los cinco mandatos. Eso iguala, es un acto de distribución de la riqueza y de salud pública. Todavía uno recuerda a los camiones de desagotes como algo habitual. Fue algo muy fuerte junto a las escuelas que llevamos a los barrios, que permitió un ahorro de tiempo, de transporte, una organización familiar distinta. Todos los establecimientos estaban en el centro. Fue todo un tema llevar la Agustín Alvarez al Parque Norte; la Vera Peñaloza a Las Playas; el Abraham Juárez, que estaba en la José Ingenieros, al San Martín. Eran colegios históricos, era como tocar la historia local, pero se entendió lo que estábamos haciendo. Luego descentralizamos la ciudad, comenzamos con el Presupuesto Participativo Barrial, le dimos una dinámica moderna a la gestión.
La ciudad estaba endeudada: cuando entramos debíamos un presupuesto, y se saneó la administración municipal sin endeudamiento. Hoy sigue siendo una localidad que no está endeudada. Toda la ampliación de capital social que tuvieron los habitantes no se hizo con endeudamiento que paguen las próximas generaciones.
Los MuniCerca fueron fortalecidos en la etapa de Nora, y permitió que la gente supiera que había que lograr una administración más cercana a la casa.
-¿En qué cree que, sobre todo, le cambió la vida a la gente?
-Lo que hice fue escucharlos. Nos decían que no podían cruzar ambulancias o bomberos, el tren interrumpía el paso a la hora de trabajar. La idea del Subnivel fue de la gente, nosotros fuimos innovadores en gestionar la transformación. Creo que con Nora y Martín fuimos gestores en transformación.
Lo más importante es que los habitantes fueron protagonistas. Antes, la que emergía era Río Cuarto. Villa María se puso por encima en el desarrollo, la plenitud, la hermosura, la integración, la diversificación. Luego los niños empezaron a decidir, los jóvenes hicieron el Concejo Deliberante Estudiantil, los consejos barriales discutían lo que querían.
-¿Sintió el acompañamiento de la oposición?
-Cuando éramos minoría trabajamos para ser mayoría. Esa idea fue continuada por muchos sectores. Carlos Andrada era de la minoría y planteó un proyecto extraordinario como el PASU, que permitió reducir el costo de la tierra. Se bajó el costo de la tierra que tienen los privados y se dio accesibilidad a más de 500 familias que estaban impedidas de tener su casa.
-¿Cree que se podría haber hecho más en el tema habitacional?
-Hubo un alto impacto de dos desarrollos: el privado y el público. Lo privado es fruto de decisiones de gestión pública.
El crecimiento de las políticas públicas dio lugar a que se llegara a hacer en 4 o 5 años un promedio de 900 casas o departamentos por año. El Estado municipal dio más de 2.500 soluciones en estos 20 años, construyéndose nuevos cinco barrios como, por ejemplo, el Evita, Malvinas Argentinas, Ramón Carrillo, y el sector privado acompañó.
-Lo que más le cuestionaron algunos sectores de la oposición es la falta de transparencia.
-La transparencia fue total, a tal punto que ninguna de la serie de denuncias políticas tuvo sustento. No fuimos nunca a Tribunales, ni antes ni ahora. La Justicia hizo estudios muy profundos, con allanamientos, y demostraron que... nada, al igual que lo que le hizo la dictadura a Carlos Pizzorno. Nuestra transparencia fue total.
-¿Cuál es su obra, proyecto o programa más apreciado por usted?
-La universidad. El Subnivel también fue un punto de inflexión, que se dio en un contexto en el que todas las obras de la Argentina estaban paradas y nosotros con los empleados municipales trabajando a pala para terminarla. No teníamos gasoil, nos panfleteaban diciendo que no la íbamos a terminar, que se iba a inundar, que no iba a servir. La mitad de Villa María asistió a la inauguración, el 14 de abril de 2002.
-¿Cómo nació el vínculo con Kirchner?
-Creo que Néstor tenía una visión muy fuerte de potenciar los gobiernos locales. Se vio cuando, con Nora en la Intendencia, vino al Unión Central y había más de 45 mil villamarienses en la calle recibiéndolo. Allí se dio una serie de acciones relacionadas, por ejemplo, al financiamiento de las cloacas. Luego se empezó a trabajar mucho más fuerte, y él siempre nos fortaleció la gestión. Priorizaba aquellos proyectos que tenían gestión. Caíamos siempre con las carpetas con iniciativas de nuestro equipo, como costanera, planta depuradora, anfiteatro.
-¿Hubo mucho financiamiento de Nación en la extensión de los servicios básicos?
-En eso, lo trascendente fueron los dos Promeba que hicimos en el San Nicolás, Los Olmos y Las Playas, porque contemplaba la integralidad de los servicios. Eran lugares geográficamente muy postergados. Treinta años antes el sector privado hizo una inversión en Los Olmos mintiéndole a la gente y el Estado reparó esa mentira prestándole servicios. Les habían dicho: “Comprá acá que te vamos a traer todos los servicios”. Pero eso no sucedió.
Rescato muchísimo la tarea de la Cooperativa 15 de Mayo, con la que fuimos muy exigentes.
-¿Cuáles han sido los errores?
-Un día le planteé a Néstor la necesidad de que el ahorro local fortaleciera la inversión social, porque Villa María es una de las ciudades de mayor movimiento financiero per cápita en el país. Entonces, le llevé la idea de hacer un banco de segundo nivel. Me contactó con la presidenta del Banco Central y sumé a Río Cuarto, Carlos Paz y Córdoba, cuando deberíamos haberlo hecho solos, porque los intereses políticos se metieron en el medio e impidieron la idea. Esa es la herramienta que necesita la localidad. Cometí un error estratégico importante.
-¿Y asignaturas pendientes? El año pasado, dijo que en su gestión no había visibilizado la dimensión de la problemática de la droga, o que era distinta.
-Sí, era distinto. Veo con muy buenos ojos la terminalidad educativa que está concretando el Gobierno municipal y es una materia pendiente a fortalecer todo lo que sea capacitación en nuevas tecnologías, innovación, para la creación del trabajo, que va a ser la principal demanda de los próximos años.
En lo ambiental tenemos una materia pendiente todos los gobiernos. También hay que fortalecer el protagonismo de la mujer y de los jóvenes en la creación de empleo sostenible, por la desigualdad existente.
-Hay cierto consenso generalizado de que la mayoría de las obras emblemáticas de su gestión son muy valoradas. Eso no ocurrió con el aeropuerto, muchos sostienen que no era necesario.
-Es fundamental para una ciudad en desarrollo, como lo fue la UNVM y el Parque Industrial. ACA Bio mencionó cinco cosas fundamentales para instalarse: el agua, el maíz en la región, la UTN, el ser punto geográfico y el aeropuerto. Muchas de las empresas que se han radicado en el Parque Industrial entendían que el centro logístico, en el que el aeropuerto es parte, fue fundamental. Además estábamos trabajando en una escuela de vuelo internacional, que iba a tener un impacto muy grande como el de crear la universidad, porque tanto árabes como chinos están buscando lugares en el mundo para eso. Era utópico, pero de las utopías hicimos las transformaciones.
Tenía cuatro vuelos semanales a Aeroparque, el Incucai fortalecía las políticas públicas en salud. Hay que sostenerlo.
