De vez en cuando, la vida... te da unos abrazos que son bárbaros
Santiago, un laburante que se abre camino al andar
Tiene las ganas necesarias como para levantarse cada jornada a las 8, una familia que alienta y acompaña, dos trabajos, compañeros, amigos... Se hace tiempo para ir al gimnasio y estudiar guitarra. Uno lo escucha a él, y de fondo suena “Gracias a la vida...”
Escribe: Sergio Vaudagnotto
DE NUESTRA REDACCION
Estira la mano y se presenta: Santiago Enrique Arcas, 23 años, domiciliado en Darío Ramonda al 1800...
-Contame cómo empieza un día en tu vida.
-Suena el despertador, me levanto, tomo la leche, me lavo los dientes y arranco con la bicicleta para el lavadero de autos Cars, donde trabajo, en la avenida Perón. Voy siempre por el mismo lugar. Compro bizcochos o facturas en el camino.
-¿Qué horario hacés ahí?
-De 9 a 12. A veces me quedo a comer con mis compañeros. Si no, vuelvo para mi casa.
-¿Cuánto hace que trabajás en el lavadero?
-Tres años.
-¿Qué parte de la tarea te toca?
-Yo me encargo de pasar el renovador a las gomas y de que las alfombras queden impecables. Todavía no estoy en el aspirado...
-Volvés a tu casa, almorzás si no lo hiciste, descansás, supongo...
-Y después me voy a la Ferretería Suárez, en la calle Mendoza...
-¿El horario?
-De 15.30 a 19.30. Es por el Primer Paso (programa del Gobierno de la Provincia de Córdoba).
-¿Qué hacés en la ferretería?
-Depósito.
-Y a casa...
-No, a las 19.30 voy al gimnasio.
-¿Qué gimnasio?
-Tronox, en la calle Tucumán.
-¿Y qué hacés?
-Aparatos, lo que los profes digan.
-¿Todos los días?
-Los martes, no. Los martes va a mi casa el profesor Martín, a enseñarme guitarra.
-Tu familia te debe apoyar para que hagas tantas cosas...
-Mi mamá, Marisel. Mi papá falleció hace dos años. Y mis hermanas Carolina y Daniela. También tengo sobrinos y ahijado. Soy padrino. Quiero agradecer también al dueño del lavadero, Lucas, y su hermana Jésica. Al dueño de la ferretería, Ezequiel. A mis compañeros en los trabajos Juan, Lautaro y Johny. Y a mi primo Julián, que algunos jueves me lleva a Jet Set. También al dueño del boliche XL, Germán, que me invita y me dejó sacarme fotos con Ulises Bueno y otros artistas...
-Sos de salir mucho, por lo que veo...
-Ahora no tanto, porque me estaba costando levantarme. Paré un poco...
-¿Querés saludar a alguien más?
-Sí, también quiero saludar por el diario a mis amigas Mariana y Tati, que venden artículos de limpieza en la calle Mendoza...
Santiago hizo la primaria en el Instituto del Rosario, parte de la secundaria en el Instituto Rivadavia y finalizó sus estudios en la Escuela María Clotilde Sabattini. Es un joven como muchos, con la sonrisa fácil y la lágrima emocionada, también. Hay un dato, entre tantos: tiene síndrome de Down. Un dato que él mismo y la gente que lo abraza en su ir y venir por la vida, convierten apenas en un detalle.
