Hoy se cumplen 20 años de la Tragedia de LAPA, en la que perdió la vida el villamariense dirigente de Luz y Fuerza, Aldo Serrano

“La ausencia de justicia hace que esta cicatriz siga abierta”

Un villamariense perdió la vida en el tremendo accidente. Se trata del dirigente villamariense de Luz y Fuerza de mayor proyección en el plano nacional. Dos décadas después, directivos que conducen y que condujeron el gremio, le rindieron homenaje en diálogo con El Diario
sábado, 31 de agosto de 2019 · 09:00

Escribe Sergio Vaudagnotto DE NUESTRA REDACCION

 

“No sé qué es, viejo, pero está todo bien”, dijo a las 20.52 del 31 de agosto de 1999 el piloto del vuelo 3142 de LAPA, Gustavo Adolfo Weigel, a su copiloto, Luis Adolfo Etcheverry, a pesar de un alerta que sonaba insistentemente en la cabina del Boeing 737-200 con el que pensaban despegar del Aeroparque de Buenos Aires, para aterrizar 55 minutos después en el Aeropuerto de Córdoba. E intentaron el despegue…

Pero la nave, lanzada a toda velocidad, jamás pudo levantar altura, embistió las rejas que marcaban los límites de la estación aérea, cruzó la avenida costanera, arrastró un automóvil y fue chocando contra unas máquinas viales, un terraplén y una estación reguladora de gas. La pérdida de combustible y el gas expelido por la rotura de la planta provocaron un incendio que causó la muerte a la mayoría de los pasajeros que habían sobrevivido al choque, entre ellos al villamariense Aldo Serrano, máximo exponente por ese entonces del Sindicato de Luz y Fuerza.

El total de víctimas fatales ascendió a 67 (incluidos el piloto y el copiloto), mientras que los heridos fueron 40.

Lo que el bip bip indicaba es que no estaban desplegados los flaps, unos elementos situados en las partes traseras y delanteras de las alas, que sirven para variar la superficie y la forma de las mismas, tanto para el despegue como para la aproximación y el aterrizaje.

Dos años después, en agosto de 2001, el diario La Prensa informaba en exclusiva: “LAPA abonó con el seguro parte de las indemnizaciones que debe”.

“La compañía aérea desembolsó 20 millones de pesos para pagar 80% a los sobrevivientes y familiares de las víctimas…  Esta medida puede llegar a reducir los 41 millones de pesos en embargos dispuestos en la causa, mientras que la Cámara Federal todavía no resolvió la situación de los acusados como responsables indirectos de la tragedia”, añadía la crónica.

 

Los tiempos de la Justicia

Trece años más tarde, en 2014, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró “abstracta” la causa y puso fin a la acción penal. Con esa decisión, se confirmó la absolución de los imputados, entre ellos, los principales directivos de la empresa, Gustavo Deutsch y Ronaldo  Boyd, presidente y vice; de los gerentes Fabián Chionetti y Nora Arzeno; de los gerentes intermedios de LAPA, Gabriel Borsani y Valerio Diehl, y de los integrantes de la Fuerza Aérea, Damián Peterson y Diego Lentino.

Para el fiscal federal Carlos Rívolo, quien instruyó la causa, parte de la responsabilidad era de los dueños de LAPA, empresa sobre la que regía una “cultura de la negligencia absoluta para ejercer la actividad aerocomercial”. Sin embargo, según los jueces, la tragedia de LAPA fue una simple imprudencia o negligencia por parte de personal técnico no jerárquico.

Al final, la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil concluyó que la causa inmediata del accidente fue la omisión de extender los flaps para permitir el despegue de la nave y la desatención intencional de la alarma que indicaba esa omisión. Por lo tanto, la responsabilidad primaria fue de parte del piloto Weigel y del copiloto Etcheverry, fallecidos.

Los únicos considerados culpables fueron los citados gerentes intermedios Borsani y Diehl, a quienes se les impuso una condena de tres años en suspenso por el delito de estrago culposo agravado.

En diciembre de ese mismo año, el máximo tribunal, con las firmas de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Carlos Fayt, rechazó un “recurso de aclaratoria” presentado por la Asociación Civil de Víctimas Aéreas (ACVA), creado e integrado por los hijos de Serrano, Silvia y Oscar, con lo cual resolvió que el caso estaba prescripto.

Casi como una burla sobre el dolor, en junio de este año 2019 del vigésimo aniversario de la tragedia llegó la designación del mencionado Chinetti como Inspector Operativo de Líneas  Aéreas (IOLA). No se hizo esperar una furiosa solicitada de los familiares de las víctimas nucleados en ACVA, en la que cuestionaban por el nombramiento al presidente, Mauricio Macri, y al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

“Chionetti es uno de los responsables del fatal desenlace y ahora se encargará de verificar la idoneidad de los pilotos argentinos. Es como poner a Omar Chabán a verificar la seguridad en los boliches”, sostenían en el escrito publicado en los principales medios porteños.

 

Voces

Para Máximo Brizuela, secretario general del Sindicato Regional de Luz y Fuerza, “el dolor que produjo aquella tragedia perdura hasta el día de hoy en nuestros corazones”.

“Esa noche no lo podíamos creer ni entender y hasta el día de hoy tampoco. La ausencia de la Justicia, 20 años después, hace que esta cicatriz siga abierta. No entendemos por qué no se puede llegar a la verdad de este accidente”, agregó.

Sobre Serrano, dijo ayer a El Diario que “daba gusto escucharlo en cada reunión del cuerpo general de delegados; en cada reunión que manteníamos uno hacía silencio para escucharlo atentamente, porque tenía siempre la palabra justa”.

“Era un compañero que te daba tranquilidad y te demostraba que en el camino de la gestión valiente y responsable, se encontraban los resultados… Estaba atento siempre para brindarle lo mejor al compañero afiliado y a la familia”, expresó.

Además, consideró que “Aldo fue un dirigente visionario y en aquellos años, cuando teníamos que transitar una fuerte tormenta, en la que corrían peligro muchos compañeros de las centrales térmicas de la EPEC, él encontró una salida y creó la Generadora Córdoba (GECOR), esa empresa que les dio la protección y la dignidad a esos 150 compañeros a partir de mantenerles el trabajo”.

“Realmente, el ejemplo de Aldo es tan reconocido a nivel de todos los gremios de la provincia y a nivel nacional, que nos obliga a seguir ese camino, porque a las personas como él no se les rinde homenaje solamente con actos, plaquetas o bustos, sino que se lo hace obrando como él”.

Alejandro Roganti, quien llegó a compartir el Consejo Directivo lucifuercista con Serrano, sostuvo ante este medio que el dirigente trágicamente fallecido “fue un dirigente histórico a nivel nacional, un cuadro político sindical excepcional, de gran formación intelectual y que una visión adelantada a los tiempos”.

“Son muchos los aspectos que pueden destacarse de su trayectoria. Solo quiero destacar algunos para que se entienda su magnitud. Aldo por el Sindicato Villa María, junto a Agustín Tosco por el Sindicato Córdoba y Omar Sales por el Sindicato Río Cuarto, llevaron adelante la discusión y puesta en vigencia del Convenio Colectivo de Trabajo que actualmente rige para los trabajadores de EPEC… Condujo la Comisión Transitoria de la Federación de Luz y Fuerza en los años más difíciles del movimiento obrero durante la dictadura y formó parte de la apoyatura más importante a Saúl Ubaldini en la CGT: el grupo de ‘Los Cinco Latinos’, al que así denominaban porque originalmente el sector estaba compuesto por cinco gremios: Textiles, Ferroviarios, Construcción, Luz y Fuerza y Estatales”.

Roganti recordó que el dirigente local “también tuvo un rol protagónico en la lucha contra las privatizaciones en el período menemista, a través de la Línea Nacional Julio Armando Barcos, que agrupaba a los gremios de Luz y Fuerza que resistían la ola privatista”.

“Tuve la posibilidad de integrar el Consejo Directivo del gremio cuando lo condujo hasta que la fatalidad le quitó la vida, y lo que más aprendí a valorar con los años, es que permitía el disenso, algo que me consta. Promovía siempre el debate y buscaba siempre el consenso. Por otra parte, siempre vivió en su casa de la calle General Paz, como un trabajador. No necesitó mudarse a un country ni mucho menos trasladar la sede del gremio a la capital de la provincia. Desde el Sindicato Regional de Luz y Fuerza Villa María supo trascender y defender los intereses de los trabajadores”, concluyó.

 

“Un hombre simple”

Diego Bencivenga, quien supo encabezar el gremio, explicó inicialmente a El Diario que no tuvo “la suerte de conocer en profundidad” a Aldo Serrano: “ingresé a trabajar en una cooperativa del sindicato en el año 1998 y la tragedia de LAPA ocurrió en 1999”.

“Sí tengo recuerdos que me daban mi padre y mi abuelo, quienes sobre todo realzaban la forma de conducción que tenía, en el sentido de ser un hombre muy simple, que trabajaba en equipo y, sobre todas las cosas, apelaba, como herramienta principal, al diálogo”, afirmó.

Y comentó que Serrano “era un hombre para el que cualquiera abría la puerta de cualquier despacho, y era bien recibido y atendido, más allá del partido político al que perteneciera uno y otro”.

“Sé que trabajó mucho en su momento por tener una única empresa de energía eléctrica para todo el país, y quizá uno de sus hitos más recordados fue la creación de Generadora Córdoba, en un momento en el que Argentina sufría una moda privatista y con muchos despidos de trabajadores. El tuvo la visión y la valentía de crearla para sostener esos puestos de trabajo, potenciando las usinas que concesionó, durante ese período ingresaron además varios compañeros a trabajar y cuando GECOR pasó a EPEC, cuando le devuelve la concesión, todos esos compañeros quedaron trabajando dentro de la empresa provincial”, rememoró.

Y añadió: “Todos los cuadros de él que hay tanto en la seccional como en el sindicato… El Centro de Formación Profesional que tiene el sindicato en Almafuerte lleva su nombre… Sus acciones se recuerdan en muchas conversaciones… Creo que esos son detalles que hablan de una gran persona, que marcan lo que él dejó sembrado”.

“Siempre vivió en su casa de calle General Paz, como un trabajador. No necesitó mudarse a un country ni trasladar el gremio a la capital de la provincia”. Alejandro Roganti

“Mi padre y mi abuelo  sobre todo realzaban la forma de conduccion que tenia, en el sentido de ser un hombre muy simple, que trabajaba en equipo”. Diego Bencivenga

“Era un compañero que te daba tranquilidad y te demostraba que en el camino de la gestion valiente y responsable, se encontraban los resultados”. Máximo Brizuela

El avión

  En la foto, el avión de Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA), el Boeing 737-200 con el que pensaban despegar del Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires, para aterrizar 55 minutos después en el Aeropuerto Ministro Pistarini de Córdoba (por entonces conocido como de Pajas Blancas).

 

Hablan los hijos del sindicalista fallecido en el accidente ocurrido en el Aeroparque Metropolitano

Silvia y Oscar Serrano, en su charla de ayer con El Diario

“La lucha era para que los responsables fueran presos” 

“A la plata del seguro que nos dieron en 2001, la gastamos toda en abogados y viajes a Buenos Aires. Después que la Corte Suprema hizo prescribir el caso, tendríamos que haber ido a un tribunal internacional, pero el costo para querellar ahí era inalcanzable. Ya no teníamos para hacer frente a eso”, dijeron ayer Silvia y Oscar, los hijos de Aldo Serrano, a El Diario.

Recordaron que “a los pocos días del accidente, el juez Gustavo Literas nos pidió por favor que nos constituyéramos como querellantes y empezamos nosotros dos, después se sumaron dos o tres más y con el paso del tiempo constituímos la Asociación Civil de Víctimas Aéreas, con la que no dejamos de pelear ni un instante en estos 20 años”.

“Y no íbamos por la plata, porque dinero nos ofrecieron en más de una oportunidad, y hablamos de mucho dinero. Hubo quienes lo agarraron. Nosotros, en cambio, íbamos por la justicia”, afirmaron.

Recordaron un encuentro en la Casa de Gobierno con el secretario de la presidencia del Gobierno anterior, Oscar Parrilli, quien “sugirió que al dinero que no agarramos nosotros, lo habían agarrado funcionarios judiciales”.

“Dijo que el Poder Judicial era independiente, que no se podían meter, y su recomendación fue que fuéramos a una corte internacional, pero ya no teníamos medios”, agregaron Silvia y Oscar.

Y reiteraron que “toda la lucha era para que los responsables fueran condenados”.

“Estamos satisfechos de haberlo dejado todo en el intento, porque estamos seguros de que nuestro padre hubiera hecho lo mismo por nosotros, hubiera ido hasta las últimas consecuencias si nos hubieran hecho lo que le hicieron a él”, añadieron.

En cuanto a Serrano, lo describieron como “una persona muy de familia, cariñosa, a la que su actividad llevaba lejos algunos días, pero que en la mesa de cada domingo nos juntaba a todos nosotros, con los abuelos, con todos; porque disfrutaba mucho de esos momentos”.

“Nos enseñó a ser positivos, a dialogar, a ir para adelante y que había que ser muy dedicado con el trabajo”, añadieron.

Y, finalmente, contaron algo “que lo pinta de cuerpo entero”, algo que tiene que ver con su austeridad: “Los fines de semana, cuando el auto del gremio quedaba en casa, él se ponía a lavarlo con un balde de agua, siendo que era el presidente de la Generadora Córdoba... Nada que ver con lo que pasa ahora, que hasta se mueven con choferes”.

 

Más de
0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
100%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia