Una entrevista que tocó diversos temas sociales y de familia con el juez Fernando Flores, en su despedida de Tribunales tras más de 12 años
“El 85% de los padres incumplen la orden” de asistir a sus hijos
El magistrado habló del impacto de la situación económica en personas y empresas y del drama vialEscribe Diego Bengoa Fotos: César Carballo
-¿Qué cambios en la sociedad se han ido evidenciando desde su Juzgado en estos 12 años?
-Tribunales es un reflejo, aunque minoritario, de la sociedad, e indica una porción pequeña de la conflictividad de la comunidad.
En crisis reiteradas, crece el impacto.
Se ven situaciones cada vez más hostiles en los accidentes de tránsito. En términos generales, se es hostil al manejar, no se trepida en avanzar en encrucijadas independientemente de las reglas de tránsito. Mi última sentencia es por un hecho en calles Salta y México, donde hay reductores de velocidad. Pero parecen no importar las normas.
Vemos muchos accidentes traducidos en demandas. También, hostilidad en cumplir contratos, como los de servicios, como contratar a un arquitecto para diseñar una casa y que luego ese arquitecto sea obviado.
La situación económica tiene mucho que ver en el movimiento del Juzgado. Hay incumplimientos, rotura en la cadena de pagos por innumerables cheques devueltos, concursos preventivos de colonos, chacareros, el gringo que no puede bancarse los costos. También, del ciudadano de pie con su tarjeta de crédito que no pudo afrontar los gastos de comprar alimentos. Es decir, personas quebradas no por una actividad económica, sino por no haber podido pagar la tarjeta que usó para ir al supermercado (puso el acento en eso).
Además abordamos los incumplimientos en derecho de familia, que lastima lo más profundo, la niñez, el ser más querible, incumpliendo las obligaciones alimentarias. Ahí empiezan las inequidades del futuro.
-¿Los padres (varones) son los más incumplidores?
-Totalmente. Y además, incumplen cuando se les ordena. No tengo datos de 2019, pero en 2017 y 2018, la tasa de incumplimiento de los hombres fue del 85%, 90%. No solo no cumplen en lo económico, sino también abandonan, no ven a sus hijos. Eso tiene efectos colaterales.
Por eso, cada vez se responsabiliza más a los abuelos por línea paterna, con lo que eso implica: personas que a una edad jubilatoria tienen que colaborar con sus nietos.
-¿Qué se hace ante el incumplimiento?
-Se buscan medidas de coerción, por ejemplo impidiendo la salida del país. Particularmente entiendo que también se puede ordenar a un proveedor de Internet, de telefonía celular, de televisión, que restringa el servicio a determinada persona. Porque entre el contrato económico entre ese padre y esa empresa, y esta circunstancia, se eleva como piedra angular el interés superior de la niñez.
-Recién habló de la situación vial, en una localidad en la que está decretada la emergencia. ¿Fue empeorando este cuadro con el correr de los años? ¿Qué análisis hace?
-Fue empeorando, sí. La calle parece una aventura, y esta problemática no es patrimonio de esta ciudad. Es un síntoma de los tiempos en que vivimos. Se conduce hablando por celular o mandando mensajes...
No se puede estar poniendo a un inspector en cada esquina ni semaforizar todas las intersecciones. No está el aporte ciudadano. No se respetan los pasos peatonales, algo que es una obligación.
-¿Cómo se meritúa económicamente la pérdida de una vida ante un hecho vial?
-Se valora la importancia de la persona en el núcleo familiar. Se juzga por aptitudes económicas para el presente y el futuro contribuyendo al hogar o como potencial sostén de la casa. Por otro lado, se analiza el contexto humano, espiritual. Si bien no podemos tasar el sufrimiento... la pérdida brusca de un ser querido te cambia la vida. Tuve el caso de una nena sin papá a la que un hecho de tránsito le arrancó a su mamá. ¿Cómo se puede medir eso desde el afecto? (enfatizó).
La norma habla de una compensación sustitutiva. Es muy difícil.
-Respecto a concursos preventivos, a la difícil situación económica de empresas, cuál es el panorama
-En función del contexto económico, creo que estamos en la antesala de un escenario dantesco. Va a ser peor, entiendo que se van a elevar las situaciones de este tipo.
-¿Empeoró el panorama desde la llegada de Cambiemos al poder?
-Un poco, pero no ha habido una alta diferencia. Es que llevamos tres años y medio y muchos acudieron a un auxilio financiero, a la asistencia bancaria, para salvar la empresa. Han luchado para mantenerse en pie. Estimo que ahora sí se va a ver el empeoramiento en unos meses.
Analizo que los empresarios locales quieren a su espacio, anhelan ser estandartes en la región, e hicieron todos los esfuerzos por mantenerse en pie. Pero si andaban mal, después del cimbronazo tras las PASO va a ser peor.
-Usted autorizó que una mujer llevara en su vientre al hijo de una pareja amiga. ¿Ha tenido muchos casos de cierta particularidad?
-Cuando todavía no existía la Ley de Identidad de Género, en este Juzgado ordenamos al Registro Civil a que emitiera DNI de dos personas de acuerdo a su identidad de género autopercibida.
Fueron tiempos muy difíciles, donde todo estaba por descubrirse.
En encuentros personales con estas personas sobrevoló mucho la crudeza de sus vidas. Crecieron sintiéndose distintas, porque la sociedad las hizo sentir así. Resolvimos acompañar ese reclamo de vida, esa identidad.
Flores se entusiasmó al hablar de casos particulares, cuidando no revelar identidades para preservar la privacidad de las personas. Mencionó un expediente que llegó desde Río Tercero. Una mamá a la que le habían imputado un intento de filicidio contra sus tres hijos menores, y que luego fue declarada inimputable por una cuestión de salud mental. Ella quería retomar el contacto con sus hijos y ningún juez quería intervenir. En el Juzgado a cargo de Flores esa mujer pudo verlos. “El tribunal ha estado abierto a trabajar en casos difíciles”, expresó.
Dijo que se lleva el afecto de sus compañeros y compañeras y también de muchas personas a las que conoció desde su rol de magistrado. Por caso, contó que tiene una foto con los protagonistas de la conmovedora historia de esa mujer que dio a luz a la beba de sus amigos, ya con la niña que nació.
Ayer fue su último día en el Palacio de Justicia local, al que llegó el 2 de marzo de 2007, proveniente de Córdoba, con tres hijos (hoy tiene 4, tres son mujeres).
Tenía 34 años; hoy con 48 retorna a la capital en la que nació, en donde ingresó al Poder Judicial en 1991.
Confesó que le hubiese gustado llegar a la Cámara Civil local, “pero no pudo ser”, por lo que se presentó a un concurso en Córdoba, donde debutará el lunes en la Cámara de Concursos y Quiebras.
Este hombre que venía de lo laboral cuando se sentó por primera vez en el Juzgado de Segunda Nominación en lo Civil de Villa María, ayer fue despedido por los trabajadores de su oficina con globos y banderines. “Se pueden hacer cosas muy lindas en Villa María, una ciudad que tiene todo para explotar. Acá, aún en la falta de equidad de recursos, hay buena madera, porque se trabaja con gente maravillosa, con valores, respeto. El ADN de este Juzgado es lo humano”, aseguró.
