Revelaciones del ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia

“De quienes ingresan a la cárcel, más o menos la mitad es reincidente”

Juan Martín Farfán confirmó que bajó la edad de las personas privadas de la libertad y también la agresividad de jóvenes en conflicto con la ley
viernes, 30 de agosto de 2019 · 10:21

Escribe: Diego Bengoa (de nuestra redacción)

Casi la mitad de las personas que ingresan a la cárcel son reincidentes, bajó la edad de los internos y también se detecta mayor agresividad en adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley penal.

Esos son los datos distintivos y más preocupantes que dejó una charla que el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Córdoba,  Juan Martín Farfán, mantuvo con los dos diarios de Villa María, a poco de llegar al campus de la Universidad Nacional para participar de la jornada “Extensión Universitaria y Derechos Humanos”, en el  marco del relanzamiento del Observatorio de Derechos Humanos del Instituto de Extensión de esa casa.

Allí estuvo también Francisco Scarfó, magíster que fundó el Grupo de Estudios sobre Educación en Cárceles (GESEC).

Primero, a Farfán se le consultó sobre la ampliación edilicia del penal local.

“Hay una necesidad de la que  veníamos tomando nota por un crecimiento exponencial de alojamientos de personas en las unidades penitenciarias. De 2015 a la fecha ha variado en mil o 1.200 internos más por año a nivel provincial. Ante esto, se previó ampliar las cárceles de Villa María y Bouwer, para albergar alrededor de 400 personas más en el establecimiento penitenciario de esta ciudad, algo sumamente necesario”, reveló.

En este aspecto, apuntó que se tendrá “un pabellón suficientemente amplio ya previendo el avance futuro” de la población que estará en un contexto de encierro.

En esto cabe subrayar que el penal ubicado en barrio Belgrano ya tiene más de mil habitantes (cifra récord) y se prevé llagar a 1.400 con las reformas de las instalaciones.

-¿A qué se debe este aumento exponencial?

-Revisamos los antecedentes y hemos advertido un alto índice de detenidos por violencia de género y narcomenudeo. Se incrementó también la cantidad de mujeres. En la ciudad, el 55% de las alojadas están por narcomenudeo, lo mismo ocurre a nivel provincial y nacional.

-¿Qué características tiene el establecimiento local? ¿Lo definiría tranquilo o con complicaciones?

-En general todas las cárceles son complejas porque albergan a personas que en la vida diaria no pudieron convivir en sociedad y han cometido distintos delitos. Hay un criterio fuerte de agrupabilidad establecido por ley, de acuerdo al tipo de delito, de conductas y características de las personas.

Villa María es una más, sin mayores ni menores dificultades que las que pueden representar otros establecimientos carcelarios de la provincia.

-¿Qué demandas reciben de parte de los internos e internas?

-Lo que siempre requieren es mayor información de su estado procesal, solicitan atención de asesores y jueces. Un elemento muy fundamental son las visitas, algo esencial para cursar su encierro.

-¿Qué se está haciendo en materia de educación?

-En 2016 lanzamos un plan provincial de educación en derechos humanos en contexto de encierros, tanto para internos como para el personal penitenciario. Hicimos acuerdos con las universidades nacionales de Córdoba, Villa María y Río Cuarto y la Católica de Córdoba. Cada uno de los observatorios de derechos humanos de esas casas firmaron un convenio con el Ministerio de Justicia y de Derechos Humanos para impartir este tipo de formación académica y humana.

-¿Cuál es el nivel de reincidencia en el delito?

-No tengo el dato preciso pero es alta. De las personas que ingresan a la cárcel, más o menos la mitad es reincidente.

-¿Se redujo la edad de quienes ingresan?

-Es cierto. Y estamos viendo a partir de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), en base a la experiencia del Complejo Esperanza, en el que se trata a adolescentes y jóvenes menores de edad en conflicto con la ley penal, que muchos jóvenes ingresan con un nivel de agresividad cada vez mayor, algo que perciben todos los operadores del complejo.

-¿A qué lo vincula?

-En un escenario donde una sociedad está resquebrajada, donde está roto el tejido social por la falta de recursos económicos, de trabajo, aquellos que no tienen recursos económicos y afectivos para poder salir de la misma, van a tender a llegar a los mismos a través del delito.

No es una fundamentación ni se puede leer llanamente o lógicamente, pero a mí me parece que las condiciones económicas y la vulnerabilidad que eso provoca seguramente influye en el delito.

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