Historias de vida - Cumplió 71 años , aunque al verla “se te cae una sota”, por lo menos. Nadie lo diría

Emma tiene 38 nietos, 29 bisnietos y un tataranieto... pero no es todo

Tuvo once hijos. El primero de ellos a los 15 años. Hace cuatro décadas que se vino con su marido desde la zona rural a la ciudad. Enviudó en 1996 y cuando cobró la pensión de su esposo puso una despensa, donde despacha con su hijo mayor... Dueña de una vitalidad envidiable, invita a la esperanza p
jueves, 29 de agosto de 2019 · 09:00

Texto Sergio Vaudagnotto - Fotografías Roberto Zayas De nuestra Redacción

 

“...Me estremeció la mujer

que parió once hijos

en el tiempo de la harina

y un kilo de pan

y los miró endurecerse

mascando carijos

Me estremeció porque era

mi abuela, además.

 

Me estremecieron mujeres

que la historia anotó

entre laureles

y otras desconocidas

gigantes

que no hay libro

que las aguante...”.

Silvio Rodríguez

 

Emma Beatriz Reynoso, madre de dos varones y nueve mujeres. De ella se trata.

“La verdad es que la más prolífica soy yo, porque entre mis hijos solamente una me dio seis nietos, los demás no tuvieron tantos”, comenta en el comienzo de su charla de ayer con El Diario.

Su hijo mayor, al recibir al periodista y al fotógrafo advirtió desde atrás del mostrador de la despensa, allá por Vélez Sarsfield y La Quiaca, que “se encuentra algo nerviosa por la entrevista”.

Pero, no. A los pocos minutos ya habían florecido sonrisas y hasta risas en una mujer que ha pasado “por muchas”.

“Los tengo a todos trabajando, gracias a Dios. En tareas distintas, claro, pero todos ubicaditos con trabajos más pesados o menos pesados, pero todos llevando el pan a su casa. Y no es fácil juntarnos justamente por eso, porque las mujeres trabajan, van, vienen, los chicos a la guardería, al jardín, a la escuela... Eso sí, para cumpleaños y Fiestas de fin de año, ahí estamos todos”, cuenta.

“También hacemos pan casero, mermeladas, preparamos milanesas, todo lo que podemos acá en casa. La peleamos con trabajo... pero tengo fe de que van a mejorar las cosas”

Sacá la cuenta  y poné la mesa...

Y cuando Emma dice “todos” hay que imaginar a hijos, nueras, yernos, 38 nietos, 29 bisnietos y un tataranieto. “Esperá, dejame pensar... hasta que nació Ambar tenía 23 bisnietos y con ella llegamos a los 24, después llegaron Bianquita, Alexis, Emma, Andrea y Alvaro, que es el último, así que son 29. Sí, son 29 los bisnietos”, dice la mujer cuando repasa para “certificar” los números ante el periodista y el fotógrafo de este medio.

Sacando una cuenta más o menos rápida, hay que pensar en una mesa para unas 90 personas. Una de sus hijas pasa por la cocina, escucha parte de la conversación y deja caer que “no hay lugar que alcance...”.

Emma recuerda que tuvo su primer parto a los 15. Y ante una consulta acerca de si hay un motivo especial para que la descendencia sea tan numerosa, responde: “No, no les inculqué eso, más allá de que nos gusta estar en familia, ayudarnos...”.

“Lo que sí les digo es que en la vida no es todo color de rosa. Hay lágrimas y sonrisas. Así nos pasa. Tenemos momentos en los que reímos y momentos de llorar, pero al rato ya nos estamos riendo otra vez”, agrega.

Y a uno, que la ve con esa energía que solamente transmite la felicidad, le cuesta imaginar lágrimas en ese rostro de mujer que no acusa el paso del tiempo. Pero, como ella dice, que las hay, las hay.

 

El tambo, el cortadero de ladrillos...

Sí se pone seria cuando recuerda algunos tiempos duros para la familia. “Allá en el campo hacíamos el tambo que, ya se sabe, es un trabajo duro. Pero lo hicimos. También hubo un tiempo en el que tuvimos que arremangarnos y meternos a trabajar en los cortaderos de ladrillos. No teníamos ni para zapatillas...”, rememora.

Ahora sabe que las cosas no andan bien. A lo mejor porque la realidad le llega a través de los vecinos y clientes de la despensa o porque hay más demanda el roperito comunitario que tiene en la misma casa. “Junto ropa, después voy y la entrego al que la necesita; soy metida”, justifica su amor por los demás.

“También hacemos pan casero, mermeladas que envasamos nosotros mismos, preparamos milanesas; todo lo que podemos hacer acá en casa. La peleamos con trabajo... pero tengo fe de que van a mejorar las cosas. Le han pasado cosas a nuestro país y siempre salimos adelante”, confía la mujer a sus interlocutores.

Y entonces regresa la sonrisa. Es cuando muestra el gran cuadro armado con máximo cariño que le regalaron el año pasado, cuando cumplió los 70. Es una suerte de árbol genealógico con las fotos de todos los suyos.

“Lo único que no pude hacer la fiesta de mis 70 como deseaba. Lo que yo quería era tirar la casa por la ventana, como se dice. Pero había fallecido muy recientemente un hermano, por lo que suspendimos todo para una próxima oportunidad”, desliza Emma en el final de la charla con nuestro diario.

 

Un roperito en la casa tiene la mujer de los 38 nietos, 29 bisnietos y el tataranieto. ¿Ropa para los suyos? No, “para los demás que la necesitan”. Mucho corazón. Y todos parecen quererla por allí. Se paran para ver la “sesión” de fotos y preguntan: “¿Cuándo va a salir Emma en El Diario? Para comprarlo...”.

 

“Esperá, dejame pensar... Hasta que nació Ambar tenía 23 bisnietos y con ella 24, después llegaron Bianquita, Alexis, Emma, Andrea y Alvaro, que es el último, así que son 29. Sí, son 29 los bisnietos”, dice la mujer cuando repasa ante el periodista y el fotógrafo de El Diario.

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