Entrevista - El rector de la Universidad Nacional de Villa María dialogó con El Diario horas después de haber obtenido la reelección para un nuevo período de cuatro años

Negretti ya sueña con una obra que

Junto a la Escuela PROA, el Salón de los Deportes y el predio recreativo aparece... una planta de producción de biogas en el mismo Campus con una empresa que está instalando otra en James Craik
domingo, 25 de agosto de 2019 · 09:00

Escribe: Sergio Vaudagnotto (de nuestra redacción)

-Me gustaría preguntar si, más allá del triunfo, hay un mensaje de las urnas...

-La verdad es que tuvimos  porcentajes que no se registran en casi ninguna universidad que tenga un sistema electoral como el nuestro, que es igual al de Río Cuarto y al que adoptó recién ahora Córdoba: un sistema directo, donde el mienbro de la comunidad universitaria, sea docente, estudiante, graduado o no docente, elige sin intermediarios a sus autoridades. Es decir, no hay asamblea en las que haya negociaciones o acuerdos para ver quién es decano, rector o rectora... Hay una elección directa, y ser apoyado por el 82% de esa comunidad universitaria, genera una sensación doble, de satisfacción y también de responsabilidad.  Porque nosotros tenemos órganos ejecutivos y órganos colegiados y nuestra lista logró todos los espacios, por ejemplo, en el Consejo Superior, lo que equivale a decir que no vamos a tener controles de una oposición, lo que debe generarnos la responsabilidad de ser más autocríticos y tener un fuerte autocontrol, para asegurar la transparencia en el manejo de los fondos públicos y las decisiones que podamos tomar.

-¿Cuál considera que fue el mayor logro de su gestión?

-No tengo uno en particular. Forman un arco muy amplio, desde la inauguración de infraestructura muy necesaria para la Universidad, ya que hasta hace unos años había horarios en los que no teníamos aulas disponibles, y en estos cuatro  años incorporamos 24 aulas, más espacios para la actividad administrativa. Desde ahí hasta el comienzo de carreras de posgrado, tres doctorados, poner al aire un canal de televisión, poder poner en funcionamiento junto a la Municipalidad la Orquesta Sinfónica, el Coro de Niños  y Niñas, poder consolidar la carrera de Medicina, al punto tal que el año que viene vamos a tener nuestros primeros graduados, poder consolidar un proyecto que era muy importante para la UNVM, pero fundamentalmente para el este de la Provincia de Córdoba, como es el proyecto de San Francisco, que pendía de un hilo todos los años y que ahora tenga su presupuesto consolidado es otro logro; haber podido llevar la Licenciatura en Turismo a Jesús María, haber podido poner en funcionamiento un proyecto muy querido para la Universidad como es la casa del doctor Antonio Sobral (Usina Cultural) para artistas emergentes, pero donde también han actuado artistas consagrados... En fin, son muchos logros y pude disfrutarlos a todos.

-Cuando nombró al doctor Antonio Sobral, se le notó cierto tono “canario”...

-(Sonríe) Sí, uno no lo puede evitar... El Rivadavia te marca mucho, sobre todo el secundario.

-Citó varias obras de infraestructura, aunque parecía que, en ese aspecto, las cosas ya estaban resueltas...

-Pero hay más. Tenemos dos proyectos que ya están ahí, en marcha, que son el de la Escuela PROA y el del Salón de los Deportes. Ya están los operarios y las máquinas trabajando... En el término de un año ya deberíamos tener esas dos infraestructuras terminadas. Y hay otras dos proyectadas: una que es el predio recreativo en conjunto con el gremio de Camioneros y la otra, por la que estamos tratando de llegar a un acuerdo, que es poner en el Campus una planta de producción de biogas; que sea un planta piloto, pero que produzca gas para la generación de energía y abastezca al mismo Campus. En este caso trabajamos asociados a una empresa española que está construyendo cinco plantas en el país, una de ellas muy grande en James Craik, y que está dispuesta a poder articular con la Universidad para edificar una más.

-¿Y los fondos para semejante emprendimiento?

-Bueno, esta empresa está dispuesta a realizar un aporte muy importante y nosotros tendríamos que gestionar para conseguir los otros recursos, para lo que ya hemos indagado en un programa especial de infraestructura que ofrece el Ministerio de Educación de la Nación.

-Imagino un costo altísimo...

-Estamos hablando de un costo de más de 120 millones de pesos. Ojalá lo podamos finiquitar, porque sería muy importante para la producción de conocimientos y la producción de energías alternativas.

-¿Los alumnos de qué carrera de las que se dictan en la UNVM se beneficiarían con esto que por ahora es un proyecto?

-Fundamentalmente, los de la Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables y también todo el equipo de investigadores de la Universidad y el Conicet, que está trabajando en este tema y que han compartido su experiencia con investigadores de Europa; de Italia, fundamentalmente, habiendo ido ellos allá y habiendo venido los italianos a nuestra casa. También estamos trabajando con la Cooperativa 15 de Mayo en lo que puede ser el procesamiento de los residuos cloacales como materia en el compostaje para la producción del biogas... La producción de energías alternativas que era una de las más importantes líneas de trabajo cuando instalamos nuestro Centro de Investigación Conicet.

-Domínguez, Gill, usted... ¿cómo describiría cada etapa?

-Bueno, la de Carlos Domíngez es la etapa del fundador, inclusive, él eligió dónde iba a funcionar y lo hizo solo porque así funcionan las universidades cuando se fundan... Primero un alquiler en la calle Mendoza, después comprar... Un campo de cien hectáreas a mil pesos que eran mil dólares la hectárea. Una idea que aparecía como loca a los ojos de muchos villamarienses... Algo que habla de la visión que tuvo. Y luego empezar a construir y a diseñar con un equipo muy pequeño. Fue algo épico, si se quierre. Aunque ese período quedó signado por los muy pocos estudiantes que había: en 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007 no habían ingresado más de mil alumnos por año.

Después vino Martín Gill y dimos otro salto en base a lo construido anteriormente, que consistió en sumar más infraestructura, pero multiplicamos la cantidad de estudiantes. Pasamos de mil ingresantes por año a tres mil en poco tiempo, en cuatro o cinco años. Se crearon carreras nuevas, consolidamos  las sedes (siempre sufrimos por las sedes y a la que teníamos en la localidad de Pilar la trasladamos a Córdoba y la fortalecimos, abrimos la de San Francisco, la carrera de Medicina Veterinaria en Villa del Rosario, que se abrió en el último período de Domínguez, pero que en la gestión de Martín se pudo consolidar). Y el último período, el que comparto con el resto del equipo, fue de alguna manera cosechar la siembra de los anteriores, y no es falsa modestia. Sin desmerecer la tarea que hemos hecho, hay que decir que para poder tener doctorados, para poder tener un mayor índice de egreso y de permanencia en las carreras, para poder tener el canal de televisión, la orquesta..., vos primero tenés que satisfacer las demandas inmediatas. Esas ya estaban satisfechas y por eso es que pudimos ir por más; por eso la Universidad ha tenido -a pesar de las dificultades económicas- el crecimiento que ha tenido en los últimos cuatro años.

-El candidato Alberto Fernández destacó públicamente y lejos de aquí a la UNVM. Mencionó, especialmente, que el 90% de sus estudiantes pertenecen a la  primera generación de su familia en cursar estudios universitarios...

-Es un índice que nos enorgullece y que justifica ampliamente la presencia de Universidad en esta región. Fernández vino dos veces y quedó muy impresionado con lo que vio y lo que le contábamos y se ve que lo tiene muy presente porque al mismo comentario lo hizo en una reunión con investigadores en la Universidad de Buenos Aires, en Entre Ríos, en su cierre de campaña en Córdoba... Y me provoca satisfacción. Que uno de los candidatos con más posibilidades de acceder a Presidencia haya conocido la Universidad y la tenga presente una y otra vez, la verdad es que nos genera mucha expectativa, aunque indudablemente que el contexto en el que asuman las nuevas autoridades, sean las que sean, va a ser muy complejo y donde el bienestar no va a llegar de un día para el otro. Igualmente, que nos registren, que nos mencionen, que nos coloquen en la agenda -y no lo digo por la UNVM sino por las universidades públicas en general- ya es un paso gigante hacia adelante, porque cierto es que en los últimos años estuvimos fuera de la agenda del Poder Ejecutivo Nacional.

Fernández, además, ha mencionado no solo a la educación, sino a la producción de conocimiento, la ciencia, la tecnología, como elementos indispensables para el desarrollo productivo del país. En este punto, todos sabemos las dificultades que han tenido el Conicet, las universidades, para sostener los procesos de producción de conocimiento y verdaderamente las suyas son palabras que nos alientan.

-¿Qué cree que es lo más importante que le ha dado la Universidad a la ciudad y la región?

-Habrá quien diga que hay mil cien trabajadores que gastan su salario en la ciudad generando un movimiento económico, que hay no menos de cuatro mil o cinco mil estudiantes que vienen desde distintas ciudades, provincias e inclusive de otros países a radicarse en Villa María al menos durante el tiempo que les demanda la carrera, pero creo que el cambio es cultural. El aporte en las artes, el aporte de los profesionales que ya son 4.500 que jerarquizan el recurso humano de la ciudad y la región... Recientemente se instalaron empresas como MSU, AcaBio, las dos empresas brasileñas productoras de medicamentos para la lechería y todas destacan la calidad de los recursos humanos con los que se cuenta aquí. Días atrás fuimos a Nestlé y en su nueva línea de producción la mayoría de los empleados son graduados, ingenieros de nuestra universidad. También están aquellos que han dejado su carrera por algún tiempo o definitivamente, pero a ellos también la universidad los marcó y les generó un valor agregado que en el espacio laboral nos posibilita, como ciudad y como región, tener un potencial que a lo mejor otras ciudades no tienen.

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