En el marco de los 35 años de APDH en Villa María
Llega a la ciudad el padre Paco Oliveira
El sacerdote, que realiza una encomiable tarea social en la Isla Maciel, disertará en establecimientos educativos y también brindará una charla abierta a la comunidad en el auditorio de Cooperativa Comunicar, editora de El DiarioEs uno de los integrantes del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres, uno de esos que siguieron la premisa del recientemente beatificado monseñor Enrique Angelelli, en el sentido de actuar “con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo”. El padre Paco Oliveira contiene, pero al mismo tiempo es uno más en la Isla Maciel, ubicada frente a Buenos Aires, en Dock Sud, Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Uno más de sus cuatro mil pobladores, humildes en su mayoría.
Conventillos, edificaciones de chapa y madera de fines del siglo XIX, como en La Boca, aunque sin ser ni de cerca un polo de atracción turística... Ahí tiene su Fundación Isla Maciel, con el lema “Vivir y trabajar con dignidad”. Y desde allí, dijo: “Sí, claro”, cuando el profesor Elvio Omar Toscano y los demás integrantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Villa María lo invitaron a venir para participar de las actividades conmemorativas de sus 35 años de funcionamiento en la ciudad.
Actividades
El padre Paco llegará hoy a la ciudad y mañana comenzará a desarrollar las actividades organizadas por sus huéspedes.
-A las 10.30, hablará ante el alumnado del IPEM 147 Manuel A. Ocampo, ubicado en Catamarca 650.
-A las 17, lo recibirá la comunidad educativa del IPEM 275 Colegio Nacional, en Santiago del Estero 618, donde también disertará ante los estudiantes.
-Y a las 19.30, su compromiso y militancia en el campo de los derechos humanos serán expuestos durante una charla que tendrá lugar en el Salón de Usos Múltiples Raúl José de Cooperativa Comunicar, editora de El Diario, en Periodistas Argentinos 474.
Con posturas encontradas con parte de la cúpula de la Conferencia Episcopal y como viendo venir la orden que lo iba a desplazar de la parroquia de la isla, en 2011 pensó que “podría ser bueno crear una fundación para tener mayor autonomía y no depender enteramente del Obispado”.
“Y también para que el día de mañana cuando, por las razones que fuere, yo no esté más aquí, el proyecto continúe. Por otro lado, siempre creí que es tan religioso cortar una ruta por un reclamo justo como hacer un bautismo pero, para evitar confusiones, nos pareció más conveniente canalizar todos los proyectos de índole social a través de una fundación. Conseguimos, luego de pelearla bastante, que el Obispado nos cediera un terreno aquí en la isla, donde se construyó la sede. Desde ella, llevamos adelante o apoyamos proyectos como la cooperativa textil, el Centro de Prevención de Adicciones, la Casa del Niño, la Escuela de Circo...”, dijo.
