Entrevista a Estela Perito

“Espero que ahora no lo liberen”

Mauro Barrionuevo fue detenido el sábado último por violar y amenazar a su pareja. El hombre había cumplido una condena por matar a Lucrecia Gómez en el año 2007. La madre de la joven asesinada habló con El Diario
jueves, 4 de julio de 2019 · 08:32

El 4 de octubre de 2007, antes de las cuatro de la tarde, Lucrecia Gómez salió de su casa. “Voy a devolver una llave y vengo”, le dijo a su mamá Estela Perito. “Yo sentí algo que en ese momento no pude explicar. Pero salí hasta la calle a despedirla y cuando entré a casa, le dije a mi hija más chica que pusiera música de Nirvana, que es la música que la representa, porque recién se había ido y ya la estaba extrañando”.

Ese día, Lucrecia fue asesinada de dos balazos: uno en el pecho y otro en la cabeza.

Por ese hecho, Mauro Alberto Barrionuevo fue condenado el 18 de mayo de 2009, a 14 años de prisión por el delito de “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”. Todavía no estaba incorporado el agravante de femicidio en la ley argentina.

El día de su condena, el fiscal Francisco Márquez había pedido una pena de 20 años de cárcel, mientras que el defensor Antonio Rusconi solicitó la libertad por el beneficio de la duda. Los jueces de la Cámara del Crimen -René Gandarillas, Héctor Fissore y Silvia Savslasky de Camandone- dieron su veredicto y desde el espacio reservado a los asistentes, Estela Perito gritó: “Aunque le den 50 años no me van a devolver a mi hija, pero hay una justicia de Dios y ahí también tendrá que pagar”.

 

“Que siga preso”

El sábado último, Mauro Barrionuevo, quien ahora tiene 32 años, fue detenido por graves delitos de violencia de género contra su pareja. Abuso sexual con acceso carnal, coacción y amenazas, son algunas de las acusaciones que pesan sobre él.

“Pensamos que tiene que estar en la cárcel. Si salió de prisión y le volvió a hacer daño a otra chica, ya es algo que no tiene remedio. Mató una vez y seguramente podrá volver a hacerlo”, dijo Perito a El Diario.

“Quiero que siga preso y no lo larguen, porque si sale va a matar a esa chica que lo denunció”, pidió la mujer.

Todavía recuerda el día que se enteró que estaba en libertad. “Le habían dado 14 años, pero salió antes. Nosotros, con mi familia supimos que vivía sobre el bulevar Sarmiento y que trabajaba en el quiosco del frente, donde además vendía drogas. Nos fuimos y dejamos carteles para que la gente supiera lo que hacía. Al otro día no estaban más los carteles”, indicó.

“Lo hicimos porque todos estamos muy mal y veíamos que él seguía haciendo cosas malas. En cambio nosotros, cada día, pero más en las fechas especiales como la Navidad, estamos a la mitad. La otra mitad está con Lucrecia”, dijo.

“Tengo una foto de ella en casa y cuando me voy de casa le digo a la imagen que ya vengo. Y siempre me dan ganas de volver para estar con ella”, agregó.

 

El peor día

Aquel día de octubre de 2007 quedará marcado a fuego en la vida de la familia, que se enteró que la Policía estaba buscando a Lucrecia, porque el que después fue condenado por el homicidio había ido a la sede de la Comisaría para decir que “ella se había pegado un tiro”.

“Cuando viene la Policía a mi casa, a eso de la una de la mañana, salimos con el padre de Lucre y el hermano a buscarla. ‘Lucrecia’, ‘Lucrecia’, la llamábamos en la oscuridad, en la zona de la Fábrica Militar”.

“La Policía nos decía que había que esperar el día, pero nosotros buscábamos, hasta que el padre la vio y gritó que estaba ahí, que estaba muerta”, recordó Perito.

“Ella tenía una carta dentro del chaleco en la que se despedía, pero no era de suicidio. Te da la sensación de que alguien la hubiera amenazado para escribirla”, planteó la mujer. “Además, ella no tenía pólvora en sus manos así que nosotros sabíamos que no fue suicidio”.

Después, la Justicia corroboró que había llegado al lugar con el homicida.

“Las cámaras de la YPF los muestran que van juntos a eso de las 15.30 hacia el lugar donde después la encontramos muerta”, dijo.

“Nosotros no sabíamos nada de una relación de pareja. Si que ella trabajaba en el mismo lugar que él desde hacía tres meses. Ahí lo conoció y en ese tiempo notamos cosas raras. Una era que desaparecieron los regalos de oro que tenía. Ella se los llevó no se adónde. Pienso que el tipo ese habrá tenido una deuda y ella lo ayudó, no sé. También pensamos que ella debe haber querido terminar lo que hubiera tenido con él y por eso iba a devolverle las llaves. Ya no está para preguntarle”, agregó.

También tiene un mar de dudas sobre lo que realmente pasó esa tarde. “Siento que él sabe cosas que no dijo”, planteó.

Una de las dudas es que cuando la encontraron en cercanías al Polvorín el rostro estaba limpio, sin sangre, algo extraño para quien recibió un tiro en la cabeza. La otra es que al parecer no murió en el lugar que la encontraron. “Eso nos hace pensar que lo ayudaron, que hay otras personas comprometidas”, dijo.

“Ahora, que vemos lo que es capaz de hacer con otra mujer, lo único que espero es que no lo liberen”, concluyó.

 

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