Justo José de Urquiza - No pudieron utilizar el edificio

Semana complicada en la escuela

El atraso de las tareas y el fuerte olor a pintura obligaron a dictar clases en el centro vecinal y en las salas del jardín de infantes
sábado, 27 de julio de 2019 · 12:00

“Quiero volver a nuestro espacio”, dijo Analía Buggia, la directora de la Escuela Justo José de Urquiza, de barrio Mariano Moreno. Es que la semana, la primera luego del receso escolar de invierno, comenzó complicada para directivos, docentes, alumnos y toda la comunidad educativa del establecimiento educativo, porque las tareas de refacción no habían concluido y el fuerte olor a pintura obligó a dictar clases en otras locaciones.

“El jueves de la semana pasada me llegué hasta la escuela con la esperanza de que las tareas estuviesen terminadas, pero estaban pintando con todas las aulas desarmadas...”, comenzó Buggia su relato al ser consultada por un cronista de El Diario. Ese era el plan: que en vacaciones de invierno “se pintara todo y la obra grande estaba en colocar el cielorraso del comedor, más piso y nuevas aberturas, y construir un depósito para los elementos de educción física, que estaban guardados en un baño para personas con discapacidad, y entonces habilitar el mismo”, y así contar en la segunda parte del año con un edificio renovado, un marco ideal para el festejo del centenario de la escuela, que se celebrará el próximo 18 de octubre. Sin embargo, “los tiempos no acompañaron”. Los trabajo incluyen, vale mencionar, un nuevo cerco perimetral, nuevas luminarias led en el interior del establecimiento y en la parte externa.

 

Cronología

“El lunes decidimos llevar a todos los alumnos, de 1ro. a 6to. grado a la Tecnoteca (en el predio ferrourbanístico Parque de la Vida), donde nos trasladamos en colectivos interurbanos y nos recibieron muy bien, por lo que debemos agradecer a cada uno de los que llamamos durante la semana para resolver esta situación”, contó la directora. Fueron 70 de los más de 100 que integran la matrícula.

El martes entraron a la escuela, “pero el olor a pintura sintética era muy fuerte y los padres marcaron que no podíamos quedarnos allí, por lo que suspendimos las clases. El miércoles nos trasladamos al centro vecinal del barrio, todos juntos, y el jueves pudimos organizarnos para que el primer ciclo tuviera clases en el edificio del jardín de infantes, por la tarde, cuando no van los más pequeños, mientras que los alumnos de segundo ciclo asistieron al centro vecinal”, narró Buggia. Esto se repitió ayer. La responsable del centro educativo indicó, además, que “el programa Paicor no se interrumpió y todos los chicos que asistieron pudieron almorzar, aunque hubo que cambiar desayunos por meriendas, atento a los cambios de horarios que se produjeron”.

“El jueves me puse a pintar y ver de contagiar...”, dijo Buggia, quien adelantó que “ya el lunes quizás pueda el primer ciclo tener clases en el renovado salón de usos múltiples y segundo ciclo en el centro vecinal”. “Hay que definir”, arriesgó, pero marcó que “es necesario para toda la comunidad educativa, porque cambia los horarios de todos y cada uno hace un esfuerzo particular para que los chicos puedan tener clases”. “Quiero volver a nuestro espacio”, remarcó.

Valorar noticia

100%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia