Barrio Las Acacias - Padece un problema en sus ojos que le impide estar expuesto a la iluminación

Juan Cruz necesita ayuda para poder disfrutar de su infancia

Actualmente, el pequeño no puede asistir a su jardín de infantes ni estar expuesto a la luz. El jueves será internado en Córdoba capital y sus padres organizaron un sorteo para afrontar los gastos
viernes, 26 de julio de 2019 · 09:00

Juan Cruz Domínguez tiene 5 años y desde hace tres meses su vida dejó de tener la actividad y efervescencia que caracteriza a todos los niños de su edad.

Desde mediados de mayo el pequeño comenzó a sentir el malestar en sus ojos que hoy, finalmente, le impide estar expuesto en cualquier espacio donde haya iluminación.

En un principio se habló de fotofobia (N. de la R: intolerancia anormal a la luz por la molestia o el dolor que produce), pero después sus padres, Horacio y Mariela, descubrieron que él tiene sus dos córneas lastimadas y eso le provoca que no pueda salir a la calle, mirar televisión, jugar en el patio ni asistir al Jardín de Infantes Justo José de Urquiza en barrio Mariano Moreno.

La familia, oriunda de Rafaela, provincia de Santa Fe, pero afincada en barrio Las Acacias, dialogó con un periodista de El Diario respecto al dramático momento que les toca afrontar.

“En un momento sus ojos se habían comenzado a poner morados, como con ojeras. Pero todavía no podemos saber bien (la patología) qué tiene. Hay que hacerle un cultivo... pero es tanto el dolor que tiene y el rechazo a la luz, que esto impide hacer tal cosa. Para no anestesiarlo estamos haciendo un tratamiento con gotas”, explicaron.

Si bien durante un tiempo los progenitores recorrieron diferentes espacios médicos de nuestra localidad (donde agradecieron la buena disposición), finalmente en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad (Córdoba capital) fue donde se le comenzó a recetar la medicación que hoy utiliza.

Al no tener obra social y en base al costo de los tratamientos y consultas (que no son para nada económicas), los papás decidieron llevar adelante durante la semana pasada una venta de empanadas, en la cual le fue muy bien. Aún así, el próximo jueves tienen que viajar a Córdoba nuevamente donde van a internarlo.

Por esta misma cuestión ellos han decidido llevar adelante una rifa en la que sortearán un acolchado de dos plazas por medio de números que tienen un valor de 100 pesos.

“Lo vieron tres especialistas, no solamente un oftalmólogo pediátrico. Fuimos sin turno y por suerte nos atendieron. Como padres, verlo así nos hace muy mal”, definió Mariela.

A modo de ejemplificación, Horacio, también detalló: “El se levantaba a la mañana, se tapaba la cara, se agachaba y pedía que le apaguemos las luces. Pide que le apagues el televisor... todo lo que emite luz le hace mal”.

“Estamos haciendo el tratamiento a rajatabla, pero nos piden que volvamos nuevamente (a la capital)”.

“Queremos quedarnos allá desde el miércoles porque el primero de agosto lo atienden para internarlo y poder evaluar su evolución”.

“El especialista en córneas lo vio y quiere evitar un trasplante, si no tendría que seguir su vida con unos lentes especiales, inclusive para meterse a la pileta”, subrayaron.

La situación sin dudas es dramática, pero la familia no pierde las fuerzas y las esperanzas.

Juan Cruz, que junto a su hermana Aldana (16), completa el grupo familiar, deberá esperar una evolución favorable que le permita poder jugar a la luz del sol, tal como todos lo hacen.

“El cambio brusco de tiempo, con el viento y demás, fueron los que le hicieron aún mayor daño”, explicó su madre, y agregó: “Siempre utilizó lentes oscuros porque ya le generaba incomodidad la claridad del día. Pero el dolor comenzó con la baja de la temperatura”.

“Llevarlo a la escuela ya era difícil. Cuando íbamos en moto él se tapaba y en el aula, cuando le pasaba el ardor, el andaba mejor, pero tenía toda su cara irritada. La directora lo vio y por suerte nos está ayudando”.

“El medicamento que le han recetado le está ayudando. En pocos días ya se notó una mejoría”.

“A veces, cuando se despertaba, se quedaba un rato largo con los ojos cerrados en la oscuridad”, recapitularon.

A modo de cierre, la familia agradeció a toda la gente de la ciudad. “Nos ayudaron un montón y uno es consciente de la realidad económica que los demás están viviendo”, destacaron.

 

“El se levantaba a la mañana, se tapaba la cara, se agachaba y pedía que le apaguemos las luces. Pide que le apagues el televisor... todo lo que emite luz le hace mal”.

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