Comenzó impulsado desde la Biblioteca Mariano Moreno
El Centro Enrique Elissalde celebró 20 años en la sociedad
El espacio de contención y acompañamiento para personas ciegas y disminuidas visuales es fundamental para la inclusión. Cuando se fundó era apenas el segundo en su tipo en todo el interior de la provinciaAyer se celebró el aniversario número 20 de la creación del Centro Elissalde, espacio de contención y acompañamiento para personas ciegas y disminuidas visuales de Villa María y la región.
Con un emotivo acto llevado a cabo frente a la sede de Sarmiento 1320, se recordó los inicios de este lugar, se descubrió una placa, y se disfrutó de la música que ofrecieron el local Darío Lazarte y su amigo Lucas Belbruno, ambos participantes de La Voz Argentina.
Sin embargo fue varios años antes de la fecha fundacional que comenzó a gestarse el Centro. En 1994 la Biblioteca Mariano Moreno -que por ese entonces estaba en la sede del Concejo Deliberante- comenzó a trabajar con distintas actividades para personas ciegas. Así iniciaron tareas de cepillería, escobería y manualidades, trasladándose luego con el espacio bibliotecario a la sede que funcionó en calle Santiago del Estero.
Ese fue el puntapié inicial que Anabella Gill, actual directora de la Medioteca y quien tuvo participación fundamental en el proceso, recordó emocionada: “Nos hemos reencontrado con hijos de aquellos usuarios nuestros que fueron los impulsores de este espacio del Centro de Rehabilitación. En aquella oportunidad nos acompañó mucho Enrique Elissalde, la persona que cedió su nombre y que era un dirigente ciego uruguayo que en aquella época fue muy importante por el trabajo que hizo. Acá había conseguido muchos fondos económicos que permitía apoyar a todos los emprendimientos como los nuestros y fue también el que habilitó subsidios para traer tecnología, que nos permitió ser una de las primeras en tener tecnología de punta”.
En ese sentido reconoció que en aquellas épocas no había “absolutamente nada” para las personas ciegas o de visión reducida. “La década del 90 fue importantísima para lo que es la educación, integración y formación laboral del ciego, porque a comienzos de los 90 se abrió el primer grupo de ciego y disminuidos visuales de la Escuela 20, que era anexo a esa institución, en el 94 se creo la biblioteca de ciegos, como una sección de la Mariano Moreno, y en el 99 el Centro. O sea que en una década prácticamente pudimos cubrir todas las necesidades de la formación integral”.
“Está en la misión de esta institución trabajar por una vida plena de personas con discapacidad visual, en la que puedan lograr una mayor autonomía y el acceso a la cultura, educación, salud, el trabajo. Eso es inclusión”, destacó el intendente Martín Gill en su alocución.
Juan José Ferrero fue uno de los primeros trabajadores sociales del Centro apenas abrió sus puertas. Llegado desde Córdoba para el acto, ponderó que “la necesidad empezó cuando la gente se fue acercando a la biblioteca y estaban desprovistos de todo lo que era la educación de rehabilitación”. “Hacía falta un proyecto integral, que tomara a la persona desde lo psicológico, lo social, lo funcional y por eso se armó el equipo del que por suerte pude participar”.
En ese sentido hizo hincapié en la importancia de tener un centro de este tipo en el interior del país. “Por mi experiencia personal, durante tres años tuve que viajar a Córdoba desde un pueblo del interior para poder asistir a lo que ustedes tienen acá en su ciudad. Que en el interior existan estos centros es fundamental. Siempre hablo de los DNI, que son los Discapacitados No Identificados, son los del interior y ustedes acá tienen cómo darles respuesta y a la zona también”, apuntó.
Cuando se inauguró era el segundo centro de este tipo en toda la provincia y funcionaba dos días a la semana con matrícula completa.
Cómo funciona
La directora de Discapacidad de la Municipalidad, Verónica Chavero, contó cómo funciona el Centro actualmente. En principio remarcó que “cualquier persona que tenga una dificultad visual, una baja visión, se puede acercar al Centro y recibir información.
“Trabajamos con gente adulta mayores de 18 años que hayan terminado el secundario. Empezamos a trabajar viendo cuáles son sus necesidades, se hacen entrevistas a ellos, sus familias, sus tutores, depende mucho de la edad con la que lleguen al centro”, describió y contó que “tenemos una franja de jóvenes de 20 a 30 años y después a adultos mayores actualmente”.
“A veces reciben la terapia, pero se quedan para participar de otras actividades o proyectos. La idea es que en este espacio las personas puedan unirse, pensar propuestas, que se apoderen de las necesidades, a veces no solo necesitan la rehabilitación, sino que se generan proyectos para sensibilizar al otro, no es un espacio de paso”, cerró.
