Solidaridad - Brindan una copa de leche diaria a más de 43 chicos
El merendero Un Rayito de Esperanza inició campaña para juntar juguetes
El espacio comunitario que funciona en barrio Las Playas además necesita la donación de pan, gaseosas y alimentos de copetín para poder realizar un festejo con los pequeños asistentesEl merendero Un Rayito de Esperanza brinda una copa de leche a 45 chicos todas las tardes en barrio Las Playas.
De lunes a viernes desde las 17, se acercan desde niños bien pequeños de algunos meses hasta adolescentes de 16 o 17 años.
Liliana Costabello, referente de la entidad, dialogó con El Diario y contó que ya iniciaron la campaña para juntar juguetes y comestibles para el festejo del Día del Niño, que cae el tercer domingo de agosto: “Necesitamos lo que sea. Desde juguetes, golosinas, globos, guirnaldas, para poder armar un lindo festejo para ellos. Siempre para esta fecha especial hacemos un viernes con las cosas que los chicos no tienen el resto del año. Ponemos una torta, gaseosas, globos. Si se puede juntar cosas de copetín también se las damos porque son cosas que durante el año ellos no lo tienen”.
“No paramos ni en vacaciones de invierno y de verano. Por eso también necesitamos siempre materiales de librería como hojas, crayones, temperas, pinceles o lápices ya que trabajamos mucho con los chicos desde la cultura”, destacó.
Además, para la copa de leche lo que más necesitan es la donación de pan: “Es lo que más se dificulta porque en el invierno se consume mucho más por el frío. Las panaderías del barrio son pequeñas y no nos pueden donar tanto por día. Como estamos lejos, se nos complica para ir a buscar a panaderías del centro”.
Para donar pueden acercarse a Paraguay 429, barrio Las Playas, o comunicarse al 155656671.
Un lugar de contención
Además del festejo por el Día del Niño, el merendero tiene múltiples actividades y proyectos cuyo objetivo principal es la contención tanto de los pequeños como de sus familias.
“Los chicos no solo se acercan por la copa de leche, sino también por la contención que reciben en el merendero”, indicó la referente.
En el lugar, además de la copa de leche tienen un ropero comunitario. La ropa que juntan primero la reparten entre las familias de los niños que asisten y el resto entre los vecinos del barrio que necesitan: “Recibimos ropa de niños y de adultos. Vienen de todo el barrio y de los alrededores. Vienen hasta del barrio San Nicolás”.
“Destacamos la ayuda de las mamás de la comunidad boliviana, que nos ayudan a acomodar la ropa y dividirla por secciones. Tenemos seleccionada la de invierno y verano, por edades, sexo y eso se va entregando. La gente retira lo que necesita, no la cobramos pero tenemos que andar cuidando de repartir equitativamente para que alcance para todos”, señaló Costabello.
Además, si les donan alimentos hacen bolsones y los entregan a las familias.
Otro de los proyectos del merendero es una huerta, que armaron en el fondo del patio: “En el invierno esta un poco más caída, pero en el verano estuvo muy fuerte y activa. Recibimos las semillas del INTA y todo el trabajo lo hacen los chicos que vienen al comedor”.
Sumado a esto también tienen una biblioteca comunitaria con libros para todas las edades: “Siempre recibimos libros de cuentos, de formación, enciclopedias, de todo. Los chicos van a la escuela y como no tenemos Internet y ellos no tienen celular, la información sí o sí la buscamos en los libros. Tratamos de tener cosas viejas y nuevas y trabajamos con los chicos en la comparación y ver cómo cambió el mundo”.
El merendero además brinda espacios de aprendizaje junto al Instituto de Extensión de la Universidad Nacional de Villa María y han trabajado con Cáritas para ofrecer talleres de oficios.
El espacio donde funcionan, en Paraguay 429, es del Obispado y se los presta: “Nosotros le pusimos los pisos al comedor, que es enorme. Hubo gente que nos donó los cerámicos, los materiales. Trabajamos mucho nosotros, hicimos las manoplas nosotros, también las tiras para la puerta para que no entre la tierra. Fuimos juntando moneda por moneda y pudimos pintar, fue todo de a poco y a pulmón”.
Hace 17 años que el merendero comenzó a funcionar y todos los que trabajan allí lo hacen de forma voluntaria y sin recibir honorarios: “No tenemos personería jurídica y no podemos pedir financiamiento, pero trabajamos mucho porque estamos convencidos de que en este sector de la ciudad les llega la ayuda a los que están con la política partidaria militante. A los que no hacemos política partidaria no nos llega nada. No recibimos ayuda de ninguno de los tres estamentos del Estado. Vivimos de la autogestión y de las donaciones de instituciones, empresas y vecinos”.
Actualmente el nuevo proyecto es poner en funcionamiento un taller de reciclado de costuras: “No solo enseñar a coser, sino a cómo reutilizar. Vemos que mucha ropa del roperito no puede ser dada por el estado en el que está, pero pensamos en arreglarla. Tenemos unas máquinas viejas, pero que nos sirven. Estamos en la búsqueda de los insumos porque son caros. Necesitamos hilos y aceite y correas para las máquinas”, finalizó Costabello.
La donación de cualquiera de estas cosas mencionadas es de gran ayuda para el merendero.
