Rotaract - Campaña solidaria

Que nadie pase frío es la consigna

Los jóvenes integrantes de Rotaract Villa María iniciaron su campaña anual para conseguir ropa de abrigo con el fin de distribuirla luego entre quienes más la necesiten
sábado, 8 de junio de 2019 · 09:00

Como cada año con la llegada del frío, los solidarios piensan en quienes más necesitan del abrigo. Frazadas, camperas, buzos, camisetas, guantes, calzado... Todo aquello que está en buen estado y puede ayudar para calentar un cuerpo es bienvenido por los integrantes de Rotaract Villa María.

Marilyn Silvera, una integrante de la entidad, indicó ayer a El Diario que quienes puedan aportar a esta campaña con ese tipo de indumentaria la pueden acercar a las sedes de la Facultad Regional Villa María de la Universidad Tecnológica Nacional (en avenida Universidad) y del Instituto del Rosario (en bulevar Alvear). Es posible que se puedan sumar otras sedes para el acopio de la ropa de abrigo en otros puntos de la ciudad.

Silvera dijo al periodista de este medio que “la idea es entregarle abrigo en primer lugar a las personas que se encuentran en situación de calle”.

“Luego veremos hasta dónde llegamos, ojalá se pueda alcanzar abrigos a la mayor cantidad de gente posible que lo necesite”, añadió.

Anoche, en el gabín ferroviario de calle San Juan, ubicado entre las vías y el Parque de la Vida, se deliberaba precisamente en torno a las maneras de potenciar la campaña para que el mensaje solidario llegue a la mayoría de los vecinos.

 

Sobre la entidad

Rotaract, cuyo nombre proviene de "Rotary in action", es un socio de Rotary International. Para remontarnos hasta su creación hay que ir hasta el año 1968, cuando un muro dividía Berlín, la Guerra Fría se intensificaba, la carrera espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética estaba en su apogeo y el Apolo 8 -la primera nave espacial tripulada en orbitar la Luna- transmitía fotografías de la Tierra desde el espacio sideral...

En Carolina del Norte, Estados Unidos, los socios de Rotary decidieron fundar el primer Club Rotaract para ofrecer a los jóvenes oportunidades de brindarse en servicios a los demás. Está claro que por entonces también sonaba la canción de John Lennon “Dale una oportunidad a la paz”.

 

Si te interesa saber más de Rotaract y de su campaña podés acercarte a una de las reuniones que se desarrollan todos los viernes en el gabín ferroviario Osvaldo Cravero (ubicado en la calle San Juan, entre las vías y el Parque de la Vida). Esos encuentros comienzan a las 21.30.

 

Pasó poco más de medio siglo desde que los primeros clubes Rotaract inspiraron a los jóvenes a tomar acción para mejorar las condiciones de vida en sus comunidades y corrió mucha agua debajo del puente.

Los problemas no son los mismos, pero eso no quiere decir que no haya otros problemas que claman a gritos por la solidaridad. A veces, los gritos son silenciosos, como los de quienes han sido expulsados del sistema y viven en las calles. A ellos está dirigida la campaña de la ropa de abrigo en la que se hallan embarcados ahora los rotaractianos villamarienses.

 

Objetivos

Pero además el Rotaract local, como sus clubes hermanos de todo el mundo, tiene otros objetivos, como por ejemplo:

- Desarrollar las dotes profesionales y de liderazgo de sus integrantes.

- Enfatizar el respeto por los derechos de los demás, basándose en el reconocimiento del valor de cada persona.

- Reconocer la dignidad y el valor de toda ocupación útil como oportunidades de servicio.

- Reconocer, practicar y promover las normas de ética como cualidades esenciales para el liderazgo y la responsabilidad profesional.

- Profundizar los conocimientos y la comprensión de las necesidades, los problemas y oportunidades presentes en la comunidad y en el ámbito internacional.

- Brindar oportunidades para implementar actividades a nivel individual y de grupo a fin de servir a la comunidad y promover la comprensión y la buena voluntad entre las naciones.

Michael Sánchez, uno de los socios locales, recordó en las redes sociales su primera reunión: “Mi voz fue escuchada como si hubiese estada allí desde hace años; me sentí tan cómodo que decidí seguir asistiendo a las reuniones”.

“Después de algunas semanas me hicieron aspirante y hoy tengo el orgullo de decir que ‘soy socio’, soy parte de un maravilloso grupo por muchas razones... Mi moral es mejor porque el poder ayudar a los demás es la mejor experiencia que se puede tener en la vida.

Participé de proyectos como pintar escuelas, festejar el Día del Niño disfrazándome para ellos, ayudar y apadrinar una escuela rural, entre otros. Y como dije antes, ver sus sonrisas es el mejor regalo que nos pueden dar. Ayudar es la mejor experiencia que he tenido en la vida. Por todo esto y mucho más es que estoy en Rotaract".

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