Llamado a la solidaridad
Por una grave dolencia se quedó sin trabajo y está a punto de quedarse sin casa
Mayco Almada tiene 30 años, dos hijas y un futuro incierto. Hasta hace unos meses atrás era un joven como tantos que sostenía económicamente a su familia como dependiente de la División Agrícola de una empresa con sede en Noetinger, que tiene su planta en el barrio Industrial de Villa María. “Trabajaba mucho, hacía horas extras y me ofrecieron vivir en la casa que está en la planta”, relató Mayco a El Diario.
Como formalidad, firmó un comodato por el cual debía abonar una suma importante para quien gana entre 10 y 12 mil pesos por mes, pero sensiblemente inferior a la media de los alquileres en la ciudad.
“El problema se me generó cuando empecé a sufrir de la columna. Un día me resbalé dentro de un silo y me golpeé la espalda. Cuando fui al médico me descubrieron que, además, tenía desplazamiento y una hernia”, informó el joven.
Así las cosas, hace aproximadamente seis meses atrás viajó a Córdoba con todos los prequirúgicos hechos para someterse a una operación que lo ayudaría a seguir adelante. “No sé bien qué pasó, creo que exageraron con la anestesia, la cuestión es que me desperté en terapia intensiva y sin que me hayan operado”, dijo.
Llegó con el alta médica, pero arrastrando los mismos problemas de espalda que tenía y escuchó la peor de las frases de su empleador: “Así, no me servís”. “Lo que pasa es que no tengo estudios, solo trabajo en el campo, con fuerza, no sé manejar una computadora”, explicó.
La noticia tan temida no llegó al día siguiente de su reincorporación, sino tras cuatro jornadas después, cuando recibió el telegrama de despido.
“Ahora estoy cobrando el seguro de desempleo y pude pedir un crédito para comprar verduras y las salgo a vender, pero no alcanza. A las nenas hay que darles de comer, mandarlas a la escuela, vestirlas”, enumeró.
Pero la situación siguió empeorando. “No estoy pagando el alquiler que dice ahí en el papel que firmé y me piden que me vaya de la casa”, explicó.
“No sé qué hacer, por eso vine al diario”, agregó. “Tengo ladrillos comprados que están en Villa Nueva y un terreno en Arroyo Algodón, pero no tengo cómo llevarlos”, dijo.
Solicita una ayuda solidaria para “trasladar los ladrillos, o bien, que me presten una casilla para vivir ahí y seguir haciendo la casita que empezamos a levantar con mi mujer. Cualquier cosa, antes de que mis hijas vean que viene la Policía a desalojarnos”, indicó.
Quien quiera colaborar con Mayco Almada y su familia puede comunicarse al 353 -4223333.
