Desde la Medioteca, junto a la Escuela Normal Víctor Mercante y la Clotilde Sabattini
Una red de voluntades para que los libros sean herramienta de inclusión
Mediante el proyecto “Libros táctiles ilustrados” y los audiolibros buscan dar respuesta a los pequeños de Nivel Inicial y primario que tienen alguna discapacidad visualEscribe Damián Stupenengo
DE NUESTRA REDACCION
Abrir las puertas a la lectura en edades tempranas es tan o más importante que muchas otras estimulaciones lúdicas y educativas que los niños y niñas deben tener.
El gran desafío se presenta cuando hay que buscar las llaves adecuadas para poder acercarle libros a pequeños con disminución visual o ceguera. Desde le Medioteca Mariano Moreno parece que le encontraron la vuelta a la cerradura para poder darle rienda suelta a la inclusión.
Por una parte, con el proyecto “Libros táctiles ilustrados” que llevan adelante desde hace dos años en forma conjunta el mencionado espacio municipal, la Escuela Normal Víctor Mercante en su nivel Superior, y la Escuela Especial Clotilde Sabattini.
El mismo consiste en elaborar libros ilustrados, adaptados para usos de niños con baja visión o ciegos, que son luego integrados a las escuelas o jardines de la ciudad.
Lo que empezó como una iniciativa optativa de Anabella Gill, directora de la Medioteca, en el espacio de formación de docentes de Nivel Inicial y primario, hoy es una material obligatoria.
“Les decimos a las chicas que están en formación docente que el objetivo no es que sean diseñadoras editoriales, sino que yo, maestra, en cualquier momento de mi ejercicio docente, en cualquier lugar de Argentina donde me toque ejercer, si me entra un chico ciego a la sala, necesito saber responder”, destacó.
Sobre cómo inició el proyecto, recordó que “fue en 2017 porque se dio que había varios niños pequeños ciegos; porque por ahí se da que tenés como una camada de chicos que están en la Universidad y ahí el desafío del armado del texto es diferente”.
En ese caso “teníamos chicos que estaban en primero y tercer grado y nuestra intención era promocionar la lectura en Braille, y además atrás de ellos venía otra camada de niños con las mismas características, más pequeños, todos de la ciudad”.
La dinámica de la mayoría de las escuelas es que la maestra hace una selección de 30 libros, cada uno compra uno y todos esos libros se sociabilizan a lo largo de todo el año, haciendo que cada uno pueda leer 30 títulos. Al respecto, Gill contó: “El problema ahí es que estos chicos no tenían opciones, y la idea es que leyeran en Braille. Se notaba que la mayoría de los textos eran muy visuales. Y nosotros justo estábamos haciendo un trabajo con las profes de práctica de Nivel Inicial y escolar entonces propusimos sumar a las chicas de la Especial 20 para hacer un trabajo en red”.
Ilustrados
Anabella tomó un libro de una caja. Lo abrió y exhibió cómo fueron intervenidas las coloridas páginas. Si el personaje principal es un cangrejo, hay un muñeco hecho aferrado al lomo del ejemplar. Si la ilustración es de un perro, se le agregó una tela para darle la textura necesaria. Todo ese trabajo lo hacen las estudiantes de las carreras de Nivel Inicial, Nivel Primario y Especial, acompañadas con las docentes de la Escuela Especial Clotilde Sabattini.
De esta forma, se consiguió realizar los libros inclusivos para los disminuidos visuales, quienes no leen Braille. Pero para los ciegos, en la mayoría de los casos que la obra lo permitió, desde la Medioteca también se transcribieron las páginas en Braille.
“Son libros que pueden leer cualquiera y que además tienen un agregado, lo tiene que permitir el libro, sobre todo si es chico. La selección literaria la hace la docente del curso. Este año se sumaron más jardines y la demanda ahora es tan alta en cantidad de libros por grado que la idea y objetivo de este año es cumplir con los 30 libros que les piden a uno y luego poder prestarlos para otras bibliotecas populares que lo puedan ir necesitando. Es complejo, no imposible, el armado del libro”, señaló Anabella, quien agregó que “las estudiantes en octubre tienen que tener hechos los libros que le fueron asignados; mientras tanto nosotros vamos preparando más libros en Braille”.
Audiolibros
“Si vos tenés un alumno ciego tenés dos opciones, la opción del Braille o un audiolibro. Como el número de usuarios es más de disminuidos visuales que ciegos, sumamos aparte el audio texto”, dio a conocer la directora del espacio ubicado en el predio ferrourbanístico.
Anabella tomó otro libro de la misma caja. No tiene ningún tipo de intervención, hasta que se observa una etiqueta pegada. Es el código QR. “El escanearlo te envía directamente a la narración oral del libro. Este libro puede ser totalmente sociabilizado con sus compañeros en el aula y cuando le toca a un niño con discapacidad visual, ahí lo tiene en audio”.
También se puede acceder a audio libros en el catálogo online de la Medioteca, desde donde se realizan las producciones necesarias para darle voz a las letras y que luego son subidas a una plataforma llamada Tiflolibro para que se puedan acceder a la misma masivamente.
Con la accesibilidad como premisa, Anabella destaca por sobre todo que se trata de “una cadena de voluntades”. Siempre con el único objetivo de poder acercar cada vez más libros a quienes no pueden ver, pero si leer, imaginar y soñar.
