Elecciones 2019 - Opinión
Martín arrasó como topadora
Escribe Nancy Musa
De nuestra Redacción
Si bien la política es una caja de sorpresas, los resultados en las urnas siguen mostrando un patrón de comportamiento en una sociedad que, más allá de su diversidad de ideas, vota mirando su realidad local, principalmente.
Es así que muchos intendentes cordobeses, de distintos signos partidarios, revalidaron su mandato en estos primeros meses del año. Villa María no fue la excepción.
Martín Gill fue una aplanadora, se impuso con una diferencia que dejó sin aliento a más de uno. Rezagado quedó el PRO con parte de un radicalismo dividido que no logra plantarse con su propia identidad.
Gill tuvo su propia interna, sorteó obstáculos y logró finalmente el tradicional “todos unidos triunfaremos”. De 2015 a la fecha sumó un considerable apoyo. Pasó de un 48,7% al 54,68% con una diferencia, sobre el segundo superior a los 11 mil votos.
Manejó con criterio y moderación las críticas, los embates de sus adversarios y hoy disfruta del tradicional festejo de los ganadores. Un festejo momentáneo, porque las responsabilidades de gobierno se hacen cada vez más exigentes, en el contexto de la crítica situación nacional.
Gill fue cuesta arriba, sumó, con un caudal de votos que lo posiciona en el podio de los intendentes más votados, ganó en barrios que les habían sido adversos hace cuatro años, a la vez que revalida su posición de conductor del PJ y fortalece su figura a nivel provincial.
Su principal opositor perdió en votos, pero no en representación.
La elección de Juan Zazzetti dista de la expectativa de cuatro años atrás, cuando logró un 39,7% de los sufragios. La división con algunos de sus aliados le restó votos, pero no fue determinante.
Más allá de la derrota, Darío Capitani capitalizó en el Concejo las cinco bancas, con tres ediles de su riñón (Bruno, Primo, González) y dos radicales históricos (Caronni, Benzo) que han sido leales a la alianza pactada en 2015. La decisión de no resignar bancas a quienes “poco aportaban” fue beneficiosa para su espacio.
Juntos es Posible no llegó y deja a dos de los ediles que armaron carpa aparte (Gustavo Bustamante y Giselle Machicado) sin continuidad a partir del 10 de diciembre.
Mientras que Nora Landart, al obtener el 6,04% en el tramo Tribunal de Cuentas (121 votos más que la boleta a intendente), ingresa al órgano de control, dejando al oficialismo en minoría.
El Frente Cívico que hace cuatro años impulsó a Zazzetti se quedó sin nada, mordiendo el polvo. Despilfarró su capital, en poco tiempo. Los errores en política se pagan caros.
Cuando se disputan ideas, la derrota es una circunstancia, cuando se disputan ambiciones personales, la derrota es causa y efecto.
Tal vez sea hora de la autocrítica y no de repartir culpa a los otros.
Precisamente, la política necesita hoy mayor compromiso con los pueblos y sus problemáticas. La democracia necesita fortalecer la credibilidad en los representantes. Para eso es necesario hacer más, escuchar más al vecino y especular menos.
Para destacar, la participación de nuevas fuerzas que plantearon sus ideas, la tranquilidad en el desarrollo de los comicios y el respeto, en general, que hubo durante la campaña por parte de los candidatos.
El ciudadano se expresó y esa es la verdadera fiesta.
