Baja cantidad de comercios céntricos abiertos- Los almacenes de barrio fueron el resguardo de muchos

El lunes feriado expuso una postal distinta de toda la ciudad

El día no laborable formó un fin de semana largo después del Día del Padre. El microcentro de nuestra ciudad estuvo prácticamente detenido. En los barrios se hizo más fácil comprar en quioscos, mercaditos y almacenes
martes, 18 de junio de 2019 · 11:30

“Es un feriado como cualquier otro, nada más que hay poco movimiento porque la gente no tiene plata”, afirmó un comerciante mientras acomodaba, con paciencia, los productos en las góndolas.

Ayer, en pleno centro de Villa María pudo observarse otra cara de la ciudad. Es que a pesar de que se había abierto la  alternativa de que, quienes así lo deseen, puedan abrir sus comercios, la mayoría decidió no hacerlo (siguiendo la recomendación de la Asociación de Comerciantes local) .

A modo de ejemplo, sobre calle Buenos Aires, entre San Martín e Hipólito Yrigoyen, solamente dos locales estaban abiertos en toda la cuadra. Vale la pena mencionar que uno de ellos era un local que prepara comida rápida  y otro una empresa multinacional de electrodomésticos.

Los locales gastronómicos que se ubican en el perímetro de plaza Centenario se encontraron abiertos en un 60%. Si bien durante las primeras horas de la mañana muchos vecinos asistieron a tomar un desayuno, una vez llegado el mediodía la cantidad de clientes fue en una tajante merma.

En los puestos de diarios y revistas los canillitas utilizaron la radio para acompañarse mientras pocos eran los pasos que se oían sobre las veredas.

Los taxistas, que tampoco fueron tantos, estaban posados sobre la parada oficial dialogando entre ellos ya que había una gran ausencia a pesar de la salida de un sol radiante.

Alguno que otro vecino ingresaba en los bancos para ver si encontraba algo de dinero en los cajeros automáticos, pero no mucho más.

Solamente algunas tiendas permanecían con sus puertas abiertas, asimismo muchos de estos comercios fueron atendidos por sus propios dueños (dándole descanso a sus empleados).

“Sabemos que después del Día del Padre la gente queda con poca plata”, afirma Gabriel, vendedor que hace tiempo dirige un local dedicado a la venta de ropa de damas, caballeros y niños.

“Además, sabemos que abrir hoy (por ayer) puede ser una pérdida porque gastás electricidad y no ingresa un peso; la gente ya se ha juntado por el Día del Padre y ha gastado en regalos o ha hecho una comida, entonces queda poco dinero”.

“El jueves capaz que tampoco abra, porque si el movimiento es poco, más va a ser en un día feriado”. 

Los colectivos, con horario reducido (obviamente) transitaban por las calles con su marcha lenta en búsqueda de llegar en el horario pautado a cada punto, otros descansaban en la central de transferencia.

En la Estación Terminal de Omnibus el panorama  exponía, en un letargo,  a muchos que empezaban a retornar luego de haber ido a visitar a familiares, aunque tampoco el movimiento fue destacado en las dársenas.

En horas de la noche, algunos estudiantes comenzaban a partir a Buenos Aires, Córdoba o Rosario, lugares donde están estudiando sus distintas carreras universitarias, aprovechando los días libres para poder visitar a los parientes.

Sobre este feriado que pasó y el que llega el próximo jueves 20, la Asociación de Comerciantes comunicó la sugerencia de respetarlos “ya que luego de un relevamiento realizado por la Comisión Directiva de la asociación y de acuerdo a lo observado en ocasiones recientes, hemos detectado que buena parte del comercio local optará por este formato”.

 

En los barrios

La realidad en las zonas aledañas fue más bien distinta. Se hacía mucho más fácil la cuestión de encontrarse con un almacén abierto ya que muchos vecinos los tienen ubicados a pocas cuadras o bien en el garaje de su vivienda.

 Las compras de último momento, como pan, crema o algún condimento, se hicieron más fáciles (aunque sabían que aventurarse en otros rubros marcaría una complicación).

 

Día del Padre

Las ventas por el Día del Padre también habían sido muy particulares para los que se dedican al rubro comercial.  Muchos se habían mostrado optimistas con la llegada de tal festividad en búsqueda de marcar una recuperación monetaria.

Pero el apagón del día domingo dificultó que muchos comercios puedieran abrir las puertas con comodidad incluso muchos carniceros se encontraron con bastante preocupación por no poder hacer funcionar la sierra eléctrica para llevar adelante los cortes en sus productos. Otros, padecieron directmanete la falta de iluminación para sus mercaderías y la correspondiente falta de electricidad para los electrodomésticos.  Taxistas que cargaban GNC también se vieron afectados ya que se había interrumpido dicho despacho en las estaciones de servicio.

Con ese escenario, el único bocinazo que hubo en el  microcentro de la ciudad no se debió a algún reclamo de tránsito, sino que correspondía al saludo de un conductor otro, sorprendido de encontrarlo tan temprano por la mañana.

Valorar noticia

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia