Con visitantes de otras poblaciones y provincias
El grupo Renacer celebró en compañía sus 25 años de presencia en la ciudad
Un centenar de personas concurrió ayer a la celebración del primer cuarto de siglo de labor de la filial local del grupo Renacer.
La entidad que agrupa a padres que han perdido a sus hijos se reunió en la plazoleta ubicada en la esquina de De la Torre e Ibáñez, y luego compartió un almuerzo en el centro vecinal Almirante Brown, ubicado a pasos de la plazoleta.
Miembros de Renacer de varias poblaciones provinciales, así como de Santa Fe y Mendoza asistieron al acto, que fue abierto por el coro local de lenguaje de señas, que interpretó melodías junto al cantante Guillermo Foglia.
También cantó el bellvillense Guillermo Simonini.
Como es tradición de Renacer, hubo suelta de globos y de palomas, así como un abrazo colectivo entre los presentes, y diversos mensajes de miembros veteranos de la agrupación, cuya filial fue fundada por Belkys de Forconi junto a su esposo. Ella fue una de las oradoras del acto, y en la ocasión definió a la muerte de un hijo como “la crisis existencial más severa que puede sufrir un ser humano”, y tras exhortar “a vivir para que valga la pena, a amar a los hijos que quedan y a todas las personas”, expresó: “Si yo pude, ustedes también pueden”.
También habló la mendocina Chiquita Tocino, quien a sus 88 años es asidua concurrente a las reuniones anuales del grupo villamariense. “Vengo siempre porque este festejo me alegra. Yo mejoro cuando vengo acá, porque es un grupo muy afectuoso”.
Entre los presentes, se hallaban personas cuyos familiares murieron hace más de 40 años y otros con decesos muy recientes.
“Renacer nos enseña que hay que transformar el dolor en servicio a los demás”, apuntó Daniel Ferreyra, uno de los organizadores del encuentro, aludiendo al apoyo que brindan los más antiguos miembros, a los papás que han sufrido pérdidas recientes.
Este año la conmemoración se trasladó desde la costa del río a la citada plazoleta, en razón de las obras de desagües que se practican en la zona donde está emplazado el monolito de Renacer.
Sus reuniones se realizan los segundos y cuartos lunes de cada mes, a las 20.30 en Mitre y Corrientes.
El primer grupo Renacer surgió en 1988 en Río Cuarto, por iniciativa del matrimonio Berti. Hoy los grupos están difundidos por numerosos países.
En sus fundamentos, la entidad, que no tiene personería jurídica, admite que “se nos podrá objetar que es un camino difícil y que quizás no todos puedan seguirlo, se nos propondrán alternativas más fáciles y más tentadoras y frente a eso solo podremos escuchar a nuestra conciencia y la silenciosa voz de nuestros hijos que siempre ha de estar en ella, que han de indicarnos el camino más valioso, no el más fácil. Por eso Renacer nos pide que tomemos el camino más valioso, aquel que nos lleva a renunciar a nosotros para pensar en el hermano que sufre. Pero esta demanda que recae sobre nuestros hombros no queda sin recompensa, puesto que mientras más renunciamos a nosotros, mientras más nos olvidamos de nosotros y nuestras emociones, más cerca estamos de nuestra esencia, de aquello que verdaderamente somos: seres humanos, y hemos así recorrido el camino ético que Renacer pretende, el camino que nos lleva a nosotros, los hombres, a vivir en el ser. Porque después de todo no somos lo que recibimos de la vida, sino lo que devolvemos a ella, y hemos decidido devolver una obra de amor porque en ella está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y los que aún están”.
