Este es el año del cincuentenario

lunes, 8 de abril de 2019 · 00:00
Facultad Regional Villa María de la UTN Escribe: Ing. Víctor Luis Vilella Decano fundador de la Regional Villa María Comenzamos a recorrer el cincuentenario de la Facultad Regional Villa María de la UTN (1969-2019) y no podemos dejar de sentir la necesidad de recordar aquel extraordinario acontecimiento que significó para la ciudad y para la región un verdadero salto de calidad en su desarrollo social, económico y cultural. Si nos ubicamos en la época, la ciudad transcurría los 100 años de vida, con una industria floreciente y una pujante actividad comercial, con instituciones educativas de avanzada y una generación de educadores reconocidos en la región y el país y, a la vez, situada en un lugar geográficamente en un punto estratégico para la conectividad con los centros neurálgicos de la producción y el trabajo a nivel nacional. Así lo vio y lo entendió el Gobierno de la Provincia de aquella época cuando lo declaró “polo de desarrollo”, elección que le permitió proyectarse como protagonista central de los procesos de transformación productiva y, consecuentemente, de crecimiento y desarrollo de toda la región. El momento y las circunstancias encontraron un campo preparado. La vocación federal de la UTN, que se expandía por todo el territorio nacional, sumado a la pujanza de las instituciones políticas, económicas, civiles, militares y religiosas de la ciudad le dieron la bienvenida a la Regional Villa María de la UTN. Todo coincidió para que este proceso fuera protagonizado, en distintas instancias y niveles decisorios, por una ciudad que sumó los esfuerzos comunitarios para que ese sueño se convierta en realidad. Hoy, pasado medio siglo, debemos reconocer que todo lo alcanzado fue producto del esfuerzo comunitario, tan valioso y con tanta generosidad. No faltó ningún sector sin que hiciera su aporte: Gobierno municipal, Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos, Rotary Club, Club de Leones, CGT, Centro Comercial e Industrial, Centro de Empleados de Comercio, Iglesia Católica y tantas otras instituciones como personas particulares. El capital humano surgido de nuestra universidad es altamente reconocido: cientos de profesionales técnicos se encuentran diseminados por toda la geografía del país sirviendo a la sociedad y contribuyendo al desarrollo de la ciencia y la tecnología, profesionales al frente de grandes empresas o que se desempeñan con eficacia en cargos públicos, como también cumpliendo funciones de gobierno en nuestra universidad en las áreas del Decanato, Vicerrectorado y, actualmente, el Rectorado de la UTN. “La semilla que sembramos dio más frutos de los que largamente esperábamos”.   [caption id="attachment_48837" align="alignnone" width="300"] Vilella: “En diez años el sistema navegable se hubiera amortizado”[/caption]

El río navegable, un proyecto truncado

Uno de los proyectos más ambiciosos encarados durante los primeros años de vida de la delegación de la UTN local fue el de la navegabilidad del río Ctalamochita. En diálogo con El Diario, el primer titular de la casa universitaria, Víctor Vilella, comentó que a principios de la década de 1970 “nuestra facultad avanzó notablemente en el desarrollo de un plan de canalización del río, desde Villa María hasta Carcarañá, para permitir abaratar el flete de las mercaderías que se producen en nuestra región”. Agregó que “salvo el sector del transporte automotor, toda la comunidad apoyó el proyecto, e incluso lo hicieron el Rectorado de la UTN y el Gobierno provincial, a través de la Dirección Provincial de Hidráulica”. Vilella detalló que además de la canalización el plan preveía la construcción de tres puertos a lo largo del río Tercero (hoy Ctalamochita) en nuestra ciudad, Marcos Juárez y Correa, así como la adquisición de barcazas, que se utilizarían parte del año también para el turismo regional. En aquellos días fueron convocados expertos de Holanda, Alemania y Dinamarca, para dar recomendaciones sobre el tema, ya que había tramos problemáticos en Ballesteros y Leones. El estudio, lamentó el exdelegado universitario, “quedó en el Rectorado, en Buenos Aires, y un día desapareció”. En cuanto al costo del emprendimiento, calculó que “en diez años hubiera sido amortizado”. Vilella, que hoy reside en parte del año en la capital de Alemania, había ingresado al plantel de la Universidad Tecnológica a mediados de la década del 60, en el área de Desarrollo Federal, desde la cual se crearon 13 delegaciones en 5 años en distintos puntos del país, entre ellos Villa María. El exdirectivo universitario nació en nuestra ciudad en 1933 y es ingeniero en Construcciones Electromecánicas, egresado en la Universidad Obrera, tal como primero se denominó a la hoy UTN. Recientemente ha publicado el libro “Memorias”, prologado por el exministro de Educación Antonio Salonia, donde registra la historia de la casa de estudios nacional, fundada por Juan Domingo Perón en 1948, con el objetivo de “la formación integral de profesionales de origen obrero destinados a satisfacer las necesidades de la industria nacional”.