Tatiana: 'Abuelas es un organismo que funciona como una familia”

viernes, 5 de abril de 2019 · 00:00
La primera nieta recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo dejó su mensaje ante estudiantes de la ciudad y también mantuvo una charla con El Diario  Usa el apellido de quien la adoptó (Sfiligoy), pero también el de sus padres biológicos desaparecidos (Ruarte Britos)... Mira el pasado, pero con la mente puesta en el porvenir Texto Sergio Vaudagnotto Fotos Roberto Zayas [caption id="attachment_48466" align="alignright" width="167"] Tatiana, ayer, junto a la primera tapa de El Diario, durante su visita a nuestra Redacción. Pasaron 35 años y el título principal habla de un pasado que nos persigue y se instala como presente[/caption] -¿Cómo empieza a ser la vida después que llegan las Abuelas de Plaza de Mayo y te abrazan? -Después del primer encuentro con Abuelas en 1980 me quedé ahí, siempre cerca de ellas. Empecé a estudiar Psicología y una de las cosas de las que me fui dando cuenta es que necesitaba un lugar de pertenencia, y en mi caso fue ese, la casa de las Abuelas. Un lugar en el que después empecé a vivir experiencias muy particulares... Entender que tus padres están desaparecidos, buscarlos y buscar a otros niños, nietos... Conviene regresar por un momento a lo que escribíamos en nuestra edición de ayer, para entender el contexto: “Tras la desaparición de su padre (1976) y de su madre y su compañero de entonces (1977), Tatiana y su hermana bebé Laura quedaron abandonadas en una plaza de Villa Ballester. Un juez las internó por separado y como NN, a pesar de que Tatiana conocía su nombre y sabía que la pequeña era su hermana. En el año 1978 fue adoptada de buena fe por el matrimonio de Carlos Sfiligoy y su esposa Inés, quienes también adoptaron a Laura, debido a la sugerencia de algunos empleados del Juzgado de San Martín, que sabían que ambas eran familia”. [caption id="attachment_48465" align="alignleft" width="300"] La primera nieta recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo, durante su charla de ayer por la mañana ante alumnos del IPEM 275, Colegio Nacional[/caption] -Y casi cuarenta años después seguís ahí, con las Abuelas... -Sí. Ahí se me escuchaba cuando proponía esta cuestión de las reuniones periódicas y los asados cada vez que encontramos un nieto; de estar en contacto mediante llamados con los nietos recuperados de las distintas provincias, en definitiva, de armar esos espacios de contención que son absolutamente necesarios. -Es de suponer que hay casos bien diferentes unos de otros... Inclusive entre quienes pasaron por la adopción “legal” y quienes sufrieron directamente la apropiación... -Cada uno de nosotros construye y reconstruye la historia de la manera que puede, pero sabemos que el que está al lado, el par, el amigo, el compañero, también lo está haciendo. Y a la hora de elaborar esta historia siempre se necesita ayuda, compañía. Algunos recurren al apoyo terapéutico, otros no; no quieren saber nada... -Lo llevan por dentro... -Sí, lo llevan por dentro y entonces somos flexibles y entendemos. Hace poco tiempo abrimos un área a la que llamamos “de Fortalecimiento”, en la que hay trabajadores sociales que tratan de acompañar, de ayudar, de crear familia; Abuelas es una organización que funciona como una familia... Por ejemplo, el año pasado, cuando en Tucumán encontramos al nieto 128 después de toda una búsqueda que él había iniciado, vimos que había una situación de vulnerabilidad y articulamos con organismos como el Ministerio de Justicia de esa provincia para acompañarlo, para ayudarlo. Cada caso es único y algunas son situaciones muy complejas. No es que uno encuentra un nieto y ya está. -¿Y al hecho de encontrarlo, cómo lo definirías? -Si para él es como volver a nacer, sería como dar a luz... Los mismos nietos lo cuentan: es un antes y un después del encuentro de su verdadera familia y también en la subjetividad de la identidad, es un cambio... es un mapa en el que se te cambian las coordenadas y lo que antes era sur ahora es norte. Cambian las coordenadas sobre las que se desarrollaba tu vida y para eso tenés que tener herramientas con qué afrontarlo. Yo inclusive pienso que hay muchos nietos que no se acercan porque no están preparados para encontrarse con esa verdad, con esa realidad, que es dura, pero que es así... -Que hay otra familia... -Hay muchas abuelas que ya fallecieron, pero hay tíos, hay primos, a veces hay hermanos... Y hay casos en que uno piensa que no va a poder, y después cuando lo atraviesa ve que no era tan difícil como lo imaginaba. -Tus palabras dicen que tu vida pasa por Abuelas... -Buena parte, pero también por la militancia política y por la de mi hija, que tiene 18 años y forma parte de esa oleada feminista de la cual aprendemos, como antes aprendimos de las Abuelas... -¿Por dónde pasa tu vida en la política? -Bueno, yo creo en los derechos humanos que hablan de la necesidad de recuperar la identidad de todos los nietos que nos faltan, creo en los derechos humanos de la memoria, la verdad y la justicia para terminar los juicios y las condenas a genocidas que todavía están pendientes, pero también creo en los derechos humanos de toda esa inmensa cantidad de gente que este neoliberalismo arroja todos los días bajo las líneas de pobreza y de indigencia, en los derechos humanos que aseguren un trabajo digno, un techo a cada familia... A partir de ahí, digo que falta profundizar un trabajo que se hizo durante algún tiempo, concretamente en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Pero digo que falta profundizar cuestiones, porque de otra manera no hubieran regresado con el plan económico que se instauró a fuerza de desaparecer a 30 mil personas. Tuvimos la suerte de tener un presidente que de alguna manera nos devolvió derechos, entonces hoy sabemos que podemos tener esos derechos y peleamos para recuperarlos. El terrorismo de Estado, con el silencio y la complicidad de los grandes medios de comunicación, se utilizó para ejecutar un programa económico de destrucción de la industria nacional, de las economías regionales, del empleo, del salario... igual al actual. Por eso hay que seguir hablando, esclareciendo el pasado, para que sea realidad el Nunca Más y que terminemos para siempre con estos programas impuestos para ir hacia una sociedad más justa e igualitaria. -Hay personas que lo niegan, que dirían que tus palabras forman parte de un relato... -Sí, las escuchamos. Se sigue sosteniendo la teoría de los dos demonios. Hay gente que sigue negando lo que está pasando ahora, a pesar de que lo está sufriendo. Y ya no se trata de una cuestión de pertenecer a tal o cual sector político. Se trata de una cuestión de humanidad, de dignidad humana, porque hay mucha gente que está pasando hambre, y cada día más.