'No vine por trabajo, sino para viajar”

martes, 30 de abril de 2019 · 00:00
JOAQUIN BERNARDI En octubre emprendió viaje rumbo a Andorra. Tiene 25 años, es fisioterapeuta y rápidamente consiguió trabajar “de lo suyo”?en el país europeo, aunque piensa seguir andando Le comentaron que en Andorra hay montañas, nieve, que se esquía mucho y se habla español. Eso convenció a Joaquín Bernardi de que podía ser un buen destino para iniciar la aventura de viajar por viajar, para conocer el mundo. Y para allá partió el villamariense, de 25 años, el 23 de octubre pasado. Se recibió de fisioterapeuta hace 3 años y trabajó en Córdoba capital un año, pero siempre con la idea fija de emprender un viaje para el cual siempre ahorró dinero; luego volvió a nuestra ciudad “para abaratar costo de vida”, trabajar y seguir ahorrando. “En principio la idea era viajar, conocer y si podía apostar un poco a mi carrera, mejor, ya sea capacitándome, estudiar un posgrado o simplemente trabajar en lo mío, pero lo principal era viajar”, aclaró desde el pequeño país ubicado entre España y Francia. “Lo primero que empecé a buscar fue tratar de hacer la ciudadanía italiana, que todavía no la hice. Me puse a ver adónde podía viajar, en principio me iba a ir a Italia directamente a hacer la ciudadanía, pero se demoró todo y me comentaron de Andorra. Es un lugar que vive del turismo, por lo tanto, hay mucha oferta de trabajo en invierno, que es temporada de nieve, esquí y montaña, y me vine para acá con el objetivo de juntar dinero mientras esperaba que se hicieran los papeles para presentar en Italia”, mencionó sobre el inicio de su aventura. Si bien llegó dispuesto a trabajar “de cualquier cosa”, igualmente se llevó los papeles de su título “no solo para ahora, sino para después de tener la ciudadanía también”. “Ni bien llegué presenté los papeles de mi carrera y el título en el Gobierno, por las dudas, y empecé a buscar trabajo de camarero, que era de lo que más podía llegar a encontrar”, reconoció, ya que donde más demanda de trabajadores hay es en hoteles y gastronomía. Joaquín pasó dos meses entregando Currículums, fue a un par de entrevistas, pero no pasó nada en esos rubros. Todo cambió cuando una semana antes de Navidad recibió un llamado desde el Gobierno andorrano para avisarle que le habían convalidado el título. Con ese aval, las oportunidades no tardaron en llegar. “Me llamaron de un centro y en cuestión de una semana ya estaba trabajando de lo mío. Fue todo muy rápido y para mi suerte, en todo lo que son profesiones de la salud dan un permiso de residencia anual, lo que dura el contrato de trabajo, por lo tanto, ahora soy residente provisorio, que no es por la temporada nada más”, explicó. De cualquier manera, más allá de estar conforme por el sueldo que percibe, que por ser profesional es más elevado que el del resto de los trabajadores y “me permite hacer una diferencia”, aclaró que “no me vine por trabajo, sino para viajar”. Es por eso que “no vengo a hacer dinero y a volverme, no lo veo lógico, para eso me quedo en Argentina con amigos y seres queridos, hago esto por la experiencia del viaje, sé que no me voy a quedar acá y que mi viaje no termina acá”. “Andorra es un lugar preparado para el trabajo, está todo hecho para eso. Estoy con amigos acá y si estuviera solo no sé si me lo bancaría, no me gusta. Van de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, sostuvo Joaquín, que emprendió el viaje con un amigo de Etruria, con quien actualmente comparte piso junto a otro amigo con el que se reencontraron allá. “Acá haces dinero fácil, pero nunca te vas a comprar tu casa. Sí un auto barato, pero usado, uno nuevo te sale muy caro. También lo que escucho de mis pacientes y conocidos de la gente es que acá antes estaba todo mucho mejor y ahora como que la economía se está viniendo abajo”, argumentó sobre la realidad del país, que no supera los 80 mil habitantes.