'Mejor inglés, mejor trabajo”
martes, 30 de abril de 2019 · 00:00
JOAQUIN MARQUES
A los 35 años, se encuentra especializándose en quiropráctica en Barcelona. Vivió más de cinco años en Nueva Zelanda, donde desarrolló su carrera profesional
Estudió la Licenciatura en Kinesiología y Fisioterapia en la Universidad Nacional de Córdoba y también hizo un Posgrado en Quiropráctica. Comenzó su camino en el ámbito laboral y poco a poco se fue asentando y logrando hacerse un lugar en su profesión, tanto en Villa María como en la capital provincial.
Sin embargo, en ese momento, Joaquín Marques decidió irse a Nueva Zelanda, donde pasó de hacer lo que sabía y le gustaba a juntar frutas, ayudar en cocinas, limpiar, reponer góndolas en un supermercado y trabajar en el puerto. ¿Para qué? Para aprender inglés. Pero lo que proyectó como un viaje de un año, ya lleva más de siete.
Este villamariense de 35 años posee en nuestro territorio un Currículum por demás interesante: “Trabajé en el servicio de Terapia Física y Rehabilitación del Sanatorio Allende, de Córdoba capital. En Villa María trabajé en el SOS Villa María Vóley que participó en la Liga A1, estuve dos temporadas (2009/2010 y 2010/2011) y también atendía en forma particular en consultorio, tanto en Villa María como en Córdoba”.
Y, tras algunos años, va camino a conseguir lo mismo en la tierra compuesta por dos grandes islas y otras tantas de menor envergadura.
“El motivo de irme fue porque estaba interesado en aprender inglés porque la mayor parte de la bibliografía de Quiropráctica está desarrollada en ese idioma. También había participado en algunos cursos y seminarios con gente que hablaba inglés y no pude interactuar con ellos de la manera en que me hubiese gustado, entonces tomé la decisión de enfocarme en eso para poder crecer profesionalmente y a fines de 2011 me fui a Nueva Zelanda”, relató Joaquín, resaltando que la ida era quedarse solo un año, pero luego el spa donde trabajaba le ofreció quedarse un año más, lo aceptó y nunca más volvió.
“Aproveché la instancia para poder obtener la residencia neozelandesa, luego conocí a mi novia, estaba muy cómodo y disfrutando, entonces me quedé seis años ya en Nueva Zelanda”, argumentó, quien actualmente se encuentra instalado en Barcelona desde septiembre realizando un Máster en Quiropráctica y trabajando, y al mismo tiempo analizando si se radica definitivamente ahí.
En cuanto al desarrollo laboral que tuvo en el país con uno de los mejores rugby del mundo, explicó que en la medida en que su nivel de inglés fue mejorando también lo hicieron sus trabajos y, por ende, los sueldos.
El gran salto pudo darlo cuando logró hacerse “trabajador autónomo, con la posibilidad de atender en un consultorio particular y tercerizar mis servicios”, lo que le abrió puertas como profesional “en los campos de concentración del seleccionado femenino de rugby; también pude trabajar con un equipo de rugby que participa en la segunda división de acá, estuvo con el equipo femenino de beach vóley, con triatletas de elite, y en ese sentido la experiencia fue súper enriquecedora, más teniendo en cuenta que llegué al país sin hablar nada de inglés”.
Es que cuando llegó empezó ganando un sueldo mínimo, que en aquel país es de “unos 16,5 neozelandeses por hora, que serán unos 360 pesos, lo que da por semana unos 8.250 pesos argentinos”. “A los nueve meses pasé a ganar casi un 50% más. Eso me alcanzaba muy bien para cubrir mi costo de vida básico, viajar y ahorrar para montar un consultorio en Villa María junto con mi hermana y mi socio, si me hubiese quedado en Argentina me hubiese llevado más tiempo poder conseguir el dinero para la inversión inicial”, confió.
Joaquín realizó una descripción pormenorizada de cómo es el sistema laboral en el país oceánico, donde “hay muchas facilidades y beneficios para las empresas y trabajadores autónomos, lo que hace que te convenga tener una empresa legalmente constituida y pagar impuestos, invertir y gastar, porque todo eso luego puede ser deducible y lo que terminás pagando es muy razonable”.
En ese sentido, explicó que “la relación ingreso-costo de vida está muy bien balanceada, el sistema está planteado para que eso pase, para que todo el mundo tenga acceso” y profundizó en uno de los planes que ofrece el Gobierno neozelandés: “Uno puede ir aportando un porcentaje de su dinero semanalmente, y si trabajás en relación de dependencia tu empleador está obligado a pagar la misma cantidad que vos aportás a ese fondo. Eso se va incrementando y después tenés la posibilidad de solicitar esa plata acumulada para comprar tu casa, para una emergencia o usarlo para tu jubilación. No te regalan nada, pero las posibilidades son las mismas para todos en el país. A este plan accedés desde que iniciás la actividad laboral”.