Gabriela Naselli: tras los pasos de 'El quinto angelito”

miércoles, 3 de abril de 2019 · 00:00
Cine de acá - Villamarienses en etapa de preproducción para rodar en Pampa de Achala El cine documental a pulmón sigue dando frutos en Villa María y un grupo de realizadores y artistas locales se preparan para concretar un largometraje tras largos años de paciente investigación Nueve años de investigación le dedicó la villamariense Gabriela Naselli al largometraje documental que se apresta a rodar en Pampa de Achala en los próximos días, con el aporte creativo de otro grupo de jóvenes de esta ciudad y el apoyo de la Universidad Nacional de Villa María y el Polo Audiovisual de la Provincia de Córdoba, al cual accedió tras ganar un concurso. Se trata del filme titulado “El quinto angelito”, que ahonda en lo que se conoció como la Tragedia del Colegio Liqueno, sucedida en Pampa de Achala en 1986, tragedia que era apenas la punta del iceberg de una durísima realidad social . Naselli sintetiza el hecho y explica brevemente en qué consistirá la película: “El 23 de septiembre de 1986 Mario Oliva, Luis Peralta, Cristian Rodríguez y Claudio Gil murieron en Pampa de Achala, en las Sierras Grandes de la Provincia de Córdoba. Fueron atrapados por una tormenta de nieve cuando escapaban del Colegio Liqueno, lugar en donde estaban ‘internados’ y en donde habían recibido fuertes castigos. Carlos Domínguez iba con ellos, pero en medio de la fuga decidió volver, salvando así su vida”, relata la directora y agrega que “el largometraje documental ‘El quinto angelito’ relata, tomando como eje el testimonio de Carlos Domínguez, lo sucedido en aquel momento, atravesando su relato otros testimonios de personas que, de manera directa, estuvieron relacionadas con el hecho”. “La película reconstruye las condiciones de vida de los pequeños allí internados, las vicisitudes que atravesaron, las causas no develadas de la decisión de fugarse y las conductas asumidas por las autoridades después de la muerte”, señala. Gabriela Naselli es egresada de la Universidad Nacional de Córdoba como psicóloga, fue docente del Inescer y actualmente se desempeña como profesora de la materia Construcción Psicológica de los Personajes en la carrera de Diseño y Producción Audiovisual de la Universidad Nacional de Villa María. Sin embargo, “mi vida transcurre en un pequeño pueblo de Traslasierra, donde me desempeño como maestra”, explica Naselli cuando le preguntamos qué la motivó a realizar este documental. Y explica que su deseo parte “de cuestiones que son a la vez profundamente personales, laborales y de formación académica”, señala la directora, quien se apresta a concretar su opera prima. La acompañan en este emprendimiento, entre otros, jóvenes villamarienses que ya tienen su trayectoria en el campo audiovisual: Mariana Britos Musa, en producción; Alexis Galfré en música original y arreglos; Matías Lucantis, Milena Araya, Sofía Airaldi Rutz y Gastón Guerini. En el ejercicio de la docencia en Traslasierra, la realizadora explica que se encontró “de inmediato ante dos problemas graves de la zona: el analfabetismo y la violencia escolar ejercida por los adultos hacia los menores: castigos corporales, tirones de orejas, cachetadas, son prácticas cotidianas en las escuelas de las que soy testigo directo. Esta situación provoca en mí la necesidad de ‘entender’ lo que sucede, y en pos de ello, mi formación de posgrado me acerca a conceptos fundamentales, como el de ‘educación humanizadora’ de Francoise Dolto, el de ‘educación imposible’ de Maud Mannoni, y la obra de Paulo Freire. Michel Foucault, en particular, me aporta el concepto de ‘parresía’, disparador privilegiado de mi decisión de filmar esta película y estructurante al momento de construir el tipo de abordaje temático”. “Actualmente me desempeño como profesora en escuelas secundarias de las Sierras Chicas cordobesas y jardines de infantes ubicados en zonas urbano marginales de la ciudad de Córdoba, siempre en el ámbito de lo público y constato día a día cómo las prácticas de maltrato hacia los alumnos permanecen, instaladas y silenciadas en la cotidianeidad escolar”, agregó. “En 1986 cuatro niños murieron congelados escapando de una escuela en donde habían sido intensamente maltratados. Una fuerte oposición de la Iglesia y de autoridades políticas, que evitaron asumir sus responsabilidades, obstruyó toda posibilidad de saber la verdad de lo sucedido”, detalla Naselli. “Considero que la realización de esta película es necesaria e importante por muchas razones, entre ellas, el deseo profundo de que se conozca la verdad sobre la llamada “Tragedia del Colegio Liqueno”, verdad que se encuentra dispersa en expedientes judiciales y relatos periodísticos, que circula en el “saber popular”, en canciones de folklore y de cuarteto cordobés, pero que jamás pudo salir a la luz de manera definida”, afirma la realizadora y agrega que “esta película se orienta a desvelar el complejo mecanismo de silenciamientos en el que se apoya la impunidad de los que ejercen el poder desde las instituciones educativas y eclesiásticas”.